12 noviembre 2008

periodismo y prácticas digitales

El análisis de los medios, desde los analistas de contenido hasta los semióticos, supone que el texto periodístico constituye el principal protocolo de relación entre los públicos y esa actualidad editorilizada, las noticias con derecho de visibilidad decididas por unos editores. ¿Usamos así los medios de comunicación?
Ni editores, ni redactores, ni publicitarios suponen que la audiencia sea elemental o simple, pero para llenar cada día los medios se imponen unas rutinas y se institucionalizan unos formatos y géneros.
Este es mi contexto en el que leo ideas de Nick Couldry contadas por Tesista:
Él apunta que la audiencia era mucho más compleja de lo que se presumía y que, por un lado los medios no son tan importantes como se pensaba (y al mismo tiempo, son muy importantes y en algunos estudios no se toman en cuenta como un elemento importante). Partiendo de la pregunta “¿qué son los medios?” propone que los medios son sólo una parte de una serie de prácticas muy diversas y que no tienen que ser necesariamente el centro del análisis y para ello propone utilizar la teoría de las prácticas. Dada la velocidad con la que aparecen nuevos medios por ejemplo (youtube, facebook, etc.), la teoría de las prácticas puede ser útil para explicar, no los medios sino la vida cotidiana en la que estos se insertan.
La recepción periodística claro que se enmarca en prácticas más amplias (al mundo de la vida de los fenomenólogos no llego). Desde luego que sin interés social y procesos aprendidos no acudiríamos repetidamente a los medios.
No estoy seguro de que las redes comerciales en Internet sean medios. No sólo porque no encajen en las definiciones o concepciones clásicas. Además hemos concretado el interes por la actualidad en un más grupal querer saber de los colegas. Y a través de ellos como encaramos parte del actual mosaico informativo que componemos, ya no un mapa editorial.
Tampoco queremos simplemente acceder a la información. Un número pequeño pero creciente de usuarios interactúa, mantiene un diálogo transformador con la información recuperada. Queremos compartir, reproducir, cambiar, reutilizar. La pasiva y canalizada recepción mediática no encaja con esta movilidad de la atención tecnológicamente mediada. Hacemos otras cosas, unas veces más otras menos, pero no nos deja dónde estábamos, la influencia de una navegación voluntaria en experiencias cercanas se muestra superior, nada que ver con "aquella distancia informativa" del periodismo canónico.
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