29 diciembre 2015

marca personal en investigación, que también es social

Creo que mi década larga de vivencias en redes sociales me sesga hacia la utopía tecnológica, que en ningún caso creo que esté ni cercana. Pero escribo mis particulares opiniones ya que solicitan algo básico sobre divulgación en redes sociales de marca personal para investigadoras/es en comunicación. Es pues un posteo sobre el futuro próximo de las redes sociales para investigadoras como me gustaría. Si a alguien le sugiere, es lo que pretende.
Se alarga la transición entre instituciones y contextos formales hacia hibridaciones con contextos informales y discursos líquidos. Bajo la demanda por algo básico percibo (¿con motivo?) aires de añoranza. Como si nos gustaran más las bases serenas del paisaje desde una roca editorial en el río académico. No sentimos base nadando acomodados a nuevos y efímeros medios en acuíferos y cauces alternativos de otras posibles ciencias. Para mi generación y los mayores que no aceptan terremoto científico alguno, sólo se trata de hacer divulgación científica 2.0 de una ciencia que en definitiva y "como debe ser" sólo es 1.0 (con perdón por recurrir a tópicos manidos).

The Wire, chart 2014
Consciente de la posible infección utópica en mi inmerso punto de vista, sostengo que una marca personal, de una persona investigadora, bien comunicada en redes sociales -cuando menos- se está alejando de academia, industria, revistas y grupos de investigación tradicionales, los "de toda la vida y como siempre fueron". Un jefe clásico de investigación, un catedrático a la vieja usanza, no valora ni permite la marca personal para una futura investigadora. A lo sumo concede que haya marcas dependientes de doctorandas nutriendo su periódica y formal vida investigadora. 

Rellenar perfiles personales en sucesivas plataformas digitales cerradas, o directamente patrocinadas por el viejo mercado de patentes y las agencias de calidad, parecerá todo lo digital que se quiera. Pero desde luego no encara los retos que nuestro tiempo plantea a la universidad pública como universidad abierta a problemas ecológicos y sociales de primer orden. Mientras en esas redes falten conversaciones sobre conocimientos y experiencias relacionadas con lo importante  apenas aportan comunicación interpersonal ocasional a la relación de méritos del universitario medio. Claro que se pueden puedan usar con prácticas más incisivas y más sociales Academia.edu y las redes especializadas o incluso LinkedIn y las redes de perfiles profesionales. Sin embargo desde mi navegación sigo encontrando más público y más social lo que se comparte y se comenta (no los "me gusta") en Facebook, o bien lo que se responde y se menciona en Twitter (no los RT, FAV-Like).

Cada una/o tendremos nuestra idea de lo que está cambiando la sociedad contemporánea. Desde mi experiencia las tecnologías que usamos en investigación-divulgación afectan tanto al contexto como a las formas. Los mejores sentidos de la ciencia piden sea más abierta, más inclusiva, más transparente, más conectada..., eso que simplifica lo “2.0” como “social”. 
La conexión digital de lo personal nos obliga a una visibilidad que muestre justo esa disposición a colaborar, qué intereses nos llaman, dónde nos vemos más capacitada/os. Creo que en este escenario es relevante que cada vez menos investigadora/es quepan en unos convergentes clústeres industriales y en una institución universitaria que se recorta. 
No sé cuántos compartirán que la vida académica se desplaza hacia hubs abiertos: labs, talleres, cocinas, plazas... urbanas o aldeanas. En común con la academia clásica tienen su preocupación por demandas sociales, pero las pretenden resolver antes y desde más cerca. Apenas exigen justificación alguna de los motivos de sus investigaciones; no se discute la rápida publicación por la importancia y la urgencia de asuntos que no son de camarilla ni reproducciones.
Con un fuerte radar social, entiendo que la marca personal investigadora, no puede abandonar alguna dedicación semanal o quincenal para mantener una web raíz y el posteo sostenido para que conozcamos la expresión de cada identidad individual. No encuentro grandes ganancias en las pestañas o páginas web del sitio de autor que apenas han cambiado los apartados de currícula vitae impresos. Un uso algo más sincero y frecuente del blog académico, además de imagen de unos intereses, de mostrar lo que tenemos entre manos y custodiamos, es ocasión para implicarnos en viajes que no pensamos, en agendas inesperadas.

La experiencia digital no tiene por qué terminar en rutinas egoístas. Una de la diferencias más perceptibles en la ciencia actual -como en la mejor ciencia de todos los tiempos- es su voluntad de hacer una transferencia real, de favorecer la necesaria innovación social. Más que el posteo vanidoso encuentro que destaca la comunicación de pálpitos, las dudas sobre borradores, las sugerencias en proyectos cercanos. Evitar en definitiva perder energías y tiempos con diseños, bases o tratamientos investigadores desorientados. En abierto otros pueden mejorar y corregirlo en eso consiste la divulgación desde sus raíz, la investigación, que por ser comunicada desde su germen, se puede llamar básica, pero también radical.
The Swell Season Gig Poster
Soy consciente de que aún es mayoritario en blogs académicos, un posteo más informativo, pegado a lo curricular, tan frío como el tuiteo de noticias por diarios. ¡Que poco evolucionan esos párrafos con respecto al libro, al artículo o incluso con respecto a la tablilla del escriba egipcio! ¿En una sociedad postindustrial se puede admitir como una comunicación científica que se limita a la escritura formal?
Los padres de la ciencia y los inventores de la escritura manejaban el entorno natural, el gesto, lo visual... como se puede hacer de modo parecido en la comunicación digital. Pero no lo considera ni lo incluye la escritura académica de la modernidad.  Reproducir las limitaciones gutemberianas en la galaxia digital impone a la marca personal una castración multimedial que no sólo tiene consecuencias estéticas. Además limita el alcance y la comprensión de nuestros lectores. Los símbolos más formales, como por ejemplo, las fórmulas y las encumbradas estadísticas están haciendo un BIG DATA de las palabras. Pero poco parecen tener de NEW DATA. Resultados de otro tipos de informaciones emanadas de conocimientos dinámicos y conectados. 

Símbolos más emocionales y artísticos apuntan agrupaciones y movimientos en los que la investigación cada vez tendrá más parte y lugares propios. No tiene sentido reproducir las rutinas competitivas y los rankings de la caduca estructura institucional. La marca es personal. Pero no por egoblogging, por  una absurda diferencia de individualidades cada vez más indefensas ante el sistema universitario e investigador institucional. La personalidad de una marca investigadora en comunicación es grupal y tribal en su entorno y plasmándose en objetos y realidades próximas. Permite reconocer la generosidad y la aportación insustituible de quien se implica en proyectos sociales y de transformación. Una persona que con otras diseñan y construyen un procomún que sustituye y recambia las formas de hacer ciencia y comunicarla en redes sociales móviles y conectadas. En una ciencia que con la comunicación cambia como nuestra vida misma. Y de la que algo de esto queda entre nuestros restos digitales.  

18 diciembre 2015

El portafolio, web y blog de la marca personal

Daniel_Martí-Portfolio



Alumnas del festival universitario We Are Ads graban algunas ideas sobre el portafolio profesional: 

un currículum estático y actualizado de vez en cuando que debe ser localizable desde buscador,

y posts o actualizaciones que muestran la dirección que queremos dar a nuestro futuro, con ejemplos, recomendaciones y frecuentes referencias a colegas y proyectos de interés.

El portafolio profesional en web y redes sociales muestra algunos rasgos de la imagen y el talento de una profesional.

08 diciembre 2015

los debates sólo se abren cuando salen de los platós

Las redes sociales aportan conversación pública. Se nota en campaña electoral. La iconografía de las televisiones principales y de los grandes partidos políticos ya no puede controlar tanto la conversación pública. En el mismo visionado del debate se estaba expandiendo hacia interpretaciones no dirigidas, hablaban muy diferentes iconologías de una misma retransmisión.
Un debate entre candidatos a presidente se define como un diálogo entre visiones del mundo. Luego no es para tanto. Se discute mucho, se nota que algunos discursos se comparten en la mente de todos los candidatos. El contexto y telón de fondo de un debate electoral dice algo como que las cosas tienen que ser así. Que la modernidad y la civilización que nos hemos dado sólo se diferencia en la carga de impuestos que nos van a imponer. Unos mucho por cómo está la economía y otros sólo bastante porque tampoco vamos a salirnos del sistema. 
visualizar discursos y contextos
Se comparten discursos globales, como el económico, y silencios globales como las gran crisis de refugiados y medioambiental que empeoran. Si realmente coincidimos en que el planeta está en peligro ¿porqué debemos repetir costumbres tóxicas?
Además del macroeconómico, otros contextos se suelen considerar objetivos o fijos en este tipo de discursos: el institucional y el del cambio. En los debates unos se van y otros renuevan el sistema. En la casi una década de crisis está más que justificada la duda sobre la salud de nuestras instituciones. Como machotas y supervivientes están ahí las pensiones, el servicio de salud, la educación... Si los del discurso del cambio tuvieran proyectos tendríamos que ver cómo anticipan sus proyectos, si empezamos a compartir los símbolos que nos proponen. Proponer lo nuevo cuesta bastante más en un debate que defender la experiencia y haber hecho lo correcto. Por lo menos hay que intentar emocionar, abrir un poco los sentimientos para entre alguna luz de las posibilidades para las que cuentan con nosotros.
Las redes sociales han concretado tanta imprecisión, y se han cebado en los comprensibles errores. Completan los silencios y las ausencia menos justificadas. Detallan el buenismo en sus consecuencias para la vida de los barrios, de los ciudadanos de calle. No hay turnos tasados de palabra. Y la muchachada aprovecha hasta la última gota de imaginación memética. La sonrisa llega a carcajada en el acto sublime de recepción electoral televisada. A veces con pocos minutos de diferencia el arte del cartel y del vine llegan a contesta lo que la periodista no pregunta y el candidato calla. Conocemos la interpretación. Y como buenos críticos sabemos cuando es falsete y cuando no llega al Do prometido. 

23 noviembre 2015

casos de comunicación: dilemas entre estrategia y participación


Al hablar de seguir aprendiendo comunicación, de continuar desarrollando competencias profesionales estamos hablando de resolver casos recientes, de ser capaces de dar soluciones a problemas en nuestro entorno, en mi caso en la Galicia. Desde la universidad se nos llena la boca  afirmando que la comunicación es controlable, que se puede dirigir si reunimos tres competencias básicas una una directiva, otra relacional y la propiamente productiva. Para ver si realmente podemos aprender desde casos reales de comunicación propongo usar las siguientes tres varas para dar una medida cualitativa de lo que supone dirigir, relacionar y producir en comunicación profesional.

1. Ejecutar bien una comunicación convenientemente diseñada: la calidad de la visión estratégica y directiva en una profesional de la comunicación se expresa, entre otras manifestaciones, en cómo toma decisiones ante un problema de comunicación. Esta decisión implica además al grupo que durante el tiempo necesario va a conseguir una imagen pública concreta. El verbo de la frase que expresa la decisión hace de batuta durante el periodo que para resolver el problema decide centrarse en una sola acción comunicativa inmediata, en un más articulado plan de contenidos y eventos para semanas o temporada, en una estrategia con objetivos organizacionales y de público para un ejercicio económico o, por último en un programa de comunicación para un mandato ejecutivo de varios años. Según el tipo y la gravedad del problema de comunicación será más recomendable una acción más inmediata o más retardada, más integrada o simplemente aislada.
La dialéctica  o la ciencia de la comunicación es una formación que permite reconocer discursos minorizados en los medios de comunicación, Cuando la publicidad juega a despiste. En qué zonas el discurso institucional o corporativo no lo tiene tan claro como dice cierto periodismo. Cuando la inconsistencia y el apasionamiento se están llevando por delante aspectos clave del discurso social o ciudadano. Contrastar, completar, describir o incluso definir los polifacéticos conflictos de comunicación son tareas profesionales de esta competencia en directivos y responsables de comunicación en pequeñas o grandes organizaciones.
Una buena dirección de comunicación no garantiza el feliz desenlace de su estrategia. No tiene porqué conseguir consenso o convergencias en la tensión entre los planes corporativos y las demandas de participación abierta. El reconocimiento de testimonios avalados por gente o de portavoces debe ejemplificar las posibilidades de acción, del plan y del grupo de personas necesarias para alcanzar las metas. Serán resultados a corto, ajustes a medio plazo o incluso aperturas y cambio en una organización o movimiento. La monitorización y seguimiento de declaraciones de protagonistas, portavoces influenciadores tienen una importancia cualitativa como para aminorar otros resultados.
Desde la auditoria y los análisis se comprueba la eficiencia de la comunicación en la dirección de la ganancia que la organización espera. Una profesional se hace a partir de la evaluación de casos y de experiencias cercanas que permiten mejorar auditorias y proyectos próximos. La competencia dialéctica en dirección de comunicación muestra cómo el desarrollo y la gestión de propuestas de comunicación dentro del presupuesto y de los tiempos de referencia acordados en un contrato nos hace avanzar en el conocimiento de los discursos sociales y de sus capacidad de cohesionar nuevas formas de organización social.

2. Adecuar correctamente contenidos de interés a grupos en sus canales de conversación: las destrezas profesionales en la competencia relacional -en lo que a comunicación se refieren- incluyen diferenciar y seleccionar entre tipos de mensaje, momentos de conversación y canales preferentes a usar para compartir intereses con grupos y comunidades alrededor de una organización o movimiento. Con las respuestas a piezas y mensajes se construye la técnica y la experiencia profesional que demuestra la capacidad relacional con los grupos en torno a una organización. Evaluar e integrar sugerencias, que proceden de la comunicación con grupos de interés, expresa el ejercicio profesional de unas relaciones públicas que deberían encontrar en organizaciones, medios de comunicación y gabinetes o agencias publicitarias un nivel gerencial y directivo por lo menos de su nivel.

3. Producir y distribuir piezas según las necesidades planificadas y en función de las respuestas e interacciones: las diferencia entre un trabajo funcional desconectado, una pieza artística descontextualizada y el diseño en comunicación sitúan la creatividad y el diseño para textos y piezas que forman parte de planes de marca (branding) en contextos de conversación y de relaciones con grupos de interés.
La producción en comunicación demuestra los más altos niveles profesionales cuando ofrece materiales con una capacidad comunicativa adecuada al tipo de problema según el tamaño de la organización. Como medida de la calidad comunicativa no están los premios ni la rapidez o el bajo precio. Es profesional la expresión  adecuada en los soportes más convenientes para el tiempo de una comunicación. Dependiente de la  estrategia principal de comunicación para un periodo, aproveccha la dedicación humana y económica más conveniente para conseguir el alcance social, la reproducción del mensaje. La viralización digital complica una dirección semántica desde las piezas, así que en producción se están integrando conocimientos de canales y tecnologías para que la distribución esté también a la altura del diseño. En otras palabras el diseño de la comunicación hoy no se conforma con artes finales sino también con las manifestaciones más adecuadas en momentos de mayor conversación y participación conociendo la iconografía recibida y preferida en las plataformas donde centramos la conversación y el interés de las organizaciones.

Puente de las corrientes.Pontevedra
Ponte das Correntes. Pontevedra. Foto de Carmela Dávila. En Flickr

Con tanto matiz debe quedar de nuevo claro que no hay paradigma, que no inauguramos un territorio científico derivado de axiomas que terminan en como queríamos demostrar. Así que comunicar no es dirigir y esperar a que lleguen los seguros resultados. La congruencia social no siempre es posible, quizá tampoco sea deseable. Parece que vivimos momentos alejados del consenso, con la posibilidad de que las confluencias y el desbordamiento hasta colectivos más plurales como son los municipalistas marque nuevas pautas de evolución social. De ser así, la participación individual, de grupos y de asociaciones aporta mucho más de lo que parece a los intentos partidistas y directivos de resolver 'dentro de casa' los conflictos y los problemas actuales de tantas comunicaciones. Si desgraciadamente acertamos en la actualidad debe estar devaluándose también lo de 'estrategia organizacional' o 'dirección de comunicación'. Esto por otra parte, suena a libertad y futuro. Que la tecnología no termine determinando el discurso público, que las instituciones no nos abduzcan con sus obsoletas rutinas es entonces cuestión de comunicación. De que acertemos hacer más profesional y más presente una comunicación como debe ser. Por lo menos como en este tiempo se esta configurando; quiero decir, como la estamos configurando. 

20 noviembre 2015

entresijos de los hashtag y las breaking news

Nuestra escuela son cada vez más las redes sociales. Así comparo en la información que me llega, lo que dicen los diarios y qué comentan y comparten las móviles redes sociales. Con los ataques suicidas de yihadistas en París y los bombardeos franceses anteriores y posteriores se ha generado el habitual ruido, retuiteo de imágenes falsas -bien viejas- en redes sociales... Por el lado periodístico un discurso autosilenciado y la también habitual falta de investigación sobre el tráfico occidental de armas, la formación de terroristas para Oriente Medio, África y China, la financiación de estos nidos terroristas y demás. 
En la dura e imperdonable comunicación de sangre de estos días mi PCE (mi personal ecosistema de intercambio de mensajes) es más emotivo en Twitter que en Facebook, a pesar las caritas (emojis) con las que se ha decorado el pulgar azul. En Facebook hay una comunicación más grupal, más de refuerzo de comunidad de ideas o emociones. Mientras Twitter, con las imprescindibles verificaciones y contrastaciones, se ha llevado de calle el discurso de actualidad, incluso por delante de la radio. No es que no haya habido hábiles manejos periodísticos de Twitter como la gente de Diario.es y El español.com, pero periodismo de contexto e interpretativo en contadas excepciones como +Salvadostv@lacafetera y los monólogos de BBC o entrevistas con especialistas días después). 
En España, que conocemos atrocidades terroristas durante décadas, no se han extendido protocolos profesionales de anticipación, ni informes en profundidad para un periodismo profesional y más cualificado de esa experiencia social nuestra en asesinatos terroristas. Dentro de la maraña tuitera, y como dominante ya en la tradición de catástrofes tuiteadas, al menos entre por mis seguidos hay más autocontrol, verificación de tuits y seguimiento de fuentes y testigos confirmado. Vamos aprendiendo todxs. En resumen provisional diría que mejora la información tanto en su difusión inmediata como en el análisis ciudadano. No tengo las mismas impresiones del aprendizaje o del ejercicio periodístico demostrado por los más consolidados e institucionales medios de comunicación. Subiendo de contexto estoy en abierto desacuerdo con las "medidas europeas" y el discurso gubernamental sobre lo que pretenden hacer interpretando mi voto o en mi nombre.

De confirmarse la tendencia (en muchas más ágoras y durante el tiempo de confirmación necesario), podría ser que las redes sociales se acercaran a las primeras tecnologías desde la escritura que ofrecen una información más plural que la simple difusión de discursos institucionales y gubernamentales en cada civilización o cultura. El hecho de plantarnos en escenarios más de comunicación entre diferentes, antes que simple difusión informativa, sugiere posibilidades para ciudadanos y organizaciones.  Aunque simplificación histórica no es una simpleza sostener lo gubernamentales que han sido y que son las tecnologías de los medios hasta estos momentos excepcionales de las redes sociales en la comunicación pública. 
Con espacios públicos para diferencias, para visibilizar comunidades inaudibles #notinmyname caben comunidades alternativas. No son meras delegaciones institucionales restauradas o localizadas. Extituciones de nuevo cuño en torno a intereses y valores colectivos, que se comparten junto a diferencias explícitas y reconocidas por el colectivo.
Al ritmo de las industrias culturales, con el desarrollo de la civilización hemos historiografiado una Historia más institucional en los libros, y ahora estamos audiovisualizando con más perspectivas en canales temáticos, a la carta TV , en YouTube, Vimeo... Es de suponer que la oralidad originaria, que era tribal, o bien ha quedado en los genes o bien se ha olvidado en cuanto desaparece la comunidad que mantenía sus relatos. Frente al liderazgo o la simple fuerza del poder, el hashtag en redes digitales admite matices, reputiteos y comparticiones jocosas o beligerantes, fshops y memes destornillantes... Es posible que estemos ganando en apertura y en pluralidad de perspectivas al percibir emociones orales y sentidos compartidos en un discurso de comentaristas y compartidores que no se puede simplificar en una corriente y con una semántica definida e identificable en cada uno de sus miembros. 
Sólo como hipótesis se podría tratar en otro extremos más orientado y directivo el discurso de seguidores, suscriptores y toda la cadena de seriaciones y reproducciones de mensajes y contenidos similares a través de las redes sociales. En este sentido, las redes sociales y todo el transmedia de discursos dominantes sólo sería amplificación. La versión tecnológicamente actualizada de una convergencia cultural, de mayoría y globalidades.

Las posibilidades de una comunicación alternativa, y de sus efectos como procomún o incluso como iniciación de extituciones superaría la dialéctica entre estrategias publicitarias convencionales y campañas disruptivas. Que una comunicación diferente en redes sociales genere o proponga organizaciones de futuro pasa porque los símbolos, los valores y los términos que propone demuestren y justifiquen el sinsentido de abusos institucionales históricos, jeraquías inmerecidas e innecesarias.

04 noviembre 2015

De comunidades de imagen a la reputación estimada de las organizaciones

Los términos 'imagen' y 'reputación' sirven de ejemplo de una de esas arenas movedizas en las ciencias más jóvenes.  Tras leer varios libros o incluso en diferentes obras de un mismo autor (Villafañe, Capriotti) descubres variantes. Palabras clave como éstas cambian de significado, se definen diferente con los años. Otro pequeños detalle que demuestra que la comunicación -y otras ciencias jóvenes- pelean por reconocimiento científico. Pero su enciclopedia o glosario de términos clave no puede quedar fijado como los diccionarios de lenguas muertas. Para trabajos académicos en comunicación hay además una limitación y una complicación añadida que no tienen los de matemáticas o física. Así que en comunicación cuando citas, mira el punto de vista y el contexto. Porque puede que hoy esa definición tan clara ya no signifique lo mismo. La comunicación ya era una ciencia dinámica, antes que nos diagnosticaran de postmodernidad y de que nos invadieran las tecnologías móviles. Intentamos fijar algo la reputación, como hacen los académicos citados más arriba, sabiendo que en comunicación el sol no sale ni se oculta siempre por la misma pantalla.

Con algo de atención podemos descubrir parecidos entre las definiciones de los libros y los rankings de las empresas y organizaciones internacionales mejor reputadas. No en vano son autores de libros universitarios los diseñadores y controladores de rankings como Reputation Institute, Merco, etc. Como les pasa a las definiciones académicas, estos informes van mejorando y cada vez incorporan más:  información periodística, encuestas a empleados, etc. 

Puede resultar aún más curioso que en la literatura gris y en los blogs de menor difusión aparezcan ideas más completas y mejores definiciones de la reputación que lidiamos en comunicación. En todos los países hay reuniones periódicas sobre estos asuntos entre gente de comunicación y de marketing. Para un repaso a ideas más completas de reputación bastan los posts de consultores y de alumnas de comunicación recogidos del 3er #CarnavalRRPP. Cristina Aced y Carlos Molina enlazan una selección de los mejores en Tumblr (noviembre de 2014). Una breve repaso a lo que dicen expertos y aficionados abre los grupos de interés con más detalle que el heterogéneo público de los medios de comunicación generalistas, y sin el interés mercantil de posibles clientes a los que prefiere dirigirse el marketing.   Es más, entre los agentes más creíbles de la reputación te encuentras tú, cuando recomiendas de lo tuyo. Y aquellos de los que te fías por trato y conocimiento. Con lo que se conecta un red de influencias de la que no pueden ser expulsados refugiados, afectados, ecologistas, niños,... En la reputación se suman apreciaciones de cada una de las personas o grupos relacionadas con lo que hacen y dicen las organizaciones.
La reputación y por tanto la confianza, admiración y estima no es una caja negra. Se puede descomponer en una serie de dimensiones que se pueden gestionar tanto para proteger su valor, como para ser utilizadas como palancas de crecimiento sostenible.  Angel Alloza, 27 oct  2015  La emergencia de la economía de la reputación corporativa
reputation cases
Sin necesidad de cebarnos en análisis del caso Volskwagen, comprobamos que la reputación online viaja lejos por muchos comentarios sobre instituciones y empresas en  la ruidosa conversación pública en redes sociales. Es todo un reto gestionar profesionalmente una buena reputación en Facebook o Twitter. Para la mayoría de organizaciones queda claro que la base de su marca y de su imagen pública reside precisamente en la reputación, en la experiencia cercana de cualquier persona o grupo que directamente o por conocidos se acerca a lo corporativo.

Trabajar para la reputación implica tod@s. Según el tipo de comunidad en cada grupo así son sus valores. Las asociaciones esporádicas los tienen más superficiales. Las comunidades de interés generan más compromiso. Y en las comunidades de práctica y de creencia se encuentran los valores más inamovibles y menos refractarios a crisis de reputación.

28 octubre 2015

¿pérdida de stakeholders y ganancia de engagement?

El falso dilema entre la cantidad y la calidad (tan marxiano) lo he anotado en otros textos sobre la calidad de la comunicación en influenciadores o por la extensión y las formas de la comunicación de organizaciones. En los próximos cuatro párrafos propongo una síntesis de la  evolución de la comunidad al/os público/s y la recuperación digital de las tribus. 

Necesito me confirméis si los oyentes de historias en una cueva -o junto al fuego, en una sabana- se llaman con propiedad público. Los llaman oyentes Teofrasto y los relatores de las conversaciones de Aristóteles sobre retórica. En aquel momento de cambio a la transcripción del discurso, el oído sigue siendo más considerado que la vista cuando se toman y publican notas. Aunque el orador tenía que ser showman y seguro que cautivaba con muecas y gestos. Pero lo que nos queda en los escritos sobre todo es que la retórica habla al oído.
Si nos fiamos por estas técnicas de comunicación más antiguas el auditorio tampoco es grande; no se hablaba con "el buen decir" a todo el mundo. Sobre todo son oyentes los libres y los ancianos que reconocen y que deciden. No hay mujeres ni generaciones sociales de otras condiciones o edades. Los indicadores de comunicación son sencillos: opinión masculina pudiente = opinión pública. Con la escritura, la tribu oyente se decanta durante siglos como público oligocrático con voz y grupo propio.

Dionisio moderno, Denis Diderot
El público es, en su parte difundida por los textos, un efecto de la industria de la comunicación. Aparecen los ciudadanos, los componentes del público, desde los siglos en que muchos más pasamos a consumir y votar. La modernidad convierte en públicos a los varones urbanitas y luego, poco a poco, va extendiendo la ciudadanía.
Los públicos son los medios de comunicación, lo que define su valor publicitario, el poder y el negocio que cada industria comunicativa ha alcanzado. Desde la época del libro, la industria cultural y del entretenimiento se dedica a construir y cuidar de unos  públicos. Hoy hemos resumido como analítica de la industria retórica unos cuantos indicadores que representan y visualizan las audiencias masivas y todavía pagamos por estudios de audiencia para saber cuántos son.

Desde el tamaño y la extensión moderna de una única audiencia, como rasgo básico del público, evolucionamos ya en el sigo XX hasta la segmentación y la diversificación. Pasamos a ser contados más de una vez, en segmentos  o columnas distintas cuando las organizaciones se dan cuenta de que no sólo pueden seguir operando y viviendo con los clientes y los empleados (o los partidarios y los votantes). 
Los medios empezaron a hablar de los públicos, al distinguir discursos para más de un grupo de interés. Detrás de la industria cultural contemporánea están organizaciones que necesitan conectar e informar con otros públicos. Para la supervivencia de las organizaciones se amplia el mapa de públicos, al menos hasta los stakeholders afines, esos grupos de intereses coincidentes con la organización y no abiertamente críticos. 
En la decadencia de medios generalistas, las webs corporativas destacan una orientación preferente a sus voluntarios, empleados, accionistas.... Incluyendo alguna sección o sala de prensa para periodistas, visitantes ocasionales y demás grupos de interés más fugaz o menor. 
Con la transformación del discurso al público objetivo al discurso según el grupo de interés hay una diferencia en el lectorado que también fragmenta los tres tipos de discurso de los hablaban los retóricos. En el escenario de la comunicación se pueden oír simultáneamente bastantes más discursos enfrentados. Y aunque destaque el discurso más sonoro o el dominante, quedan facciones con su propia y distintiva opinión pública, por minoritaria que sea. La publicidad digital mantiene la inversión de grandes marcas, pero también hay oportunidades y espacios para nuevos actores tecnológicos y sociales. Sin embargo seguimos en territorio tardomoderno cuando mantenemos objetivos, para la web o el blog de seguidores, de tráfico, de páginas vistas. No dejan de ser pobres sustitutos digitales de aquellas audiencias que pretendían los medios de comunicación que en estas décadas se nos van.
Los medios de comunicación digitalizados han sufrido una "fragmentación publicística": se dirigen a un menor "público objetivo" de sus dardos publicitarios y de sus artículos periodísticos. La revolución digital en las décadas de las redes sociales nos devuelve a un panorama más parecido a las tribus y comunidades antiguas. Como la comunicación grupal más artesanal anterior a la escritura y previa a los imperios. Más discursos y más opiniones publicadas se agrupan y se etiquetan en redes sociales en internet. Casi al mismo ritmo con que se debilitan las instituciones y se reducen las grandes corporaciones mediáticas. Lo que es malo para la comunicación industrial de los grandes, puede ser una oportunidad para inventar medios alternativos y dar o tomar voz a esos grupos menores y comunidades ignoradas por la mainstream periodística global. 
¿Crece o disminuye el compromiso con los valores y la comunicación en cada uno de estos grupos conforme se va reduciendo la extensión mediática indiferenciada? (engagement, citas seleccionadas en tumblr) No por ser menos, más pequeños, los grupos ganan en autoridad y capital social de sus comunidades. Pero en esta interacción digital hay signos emocionales, manifestaciones de cierto compromiso, que apuntan a que se dan unas formas más interpersonales de comunicación. Aunque medien los móviles y la internet en más cosas, realizamos más y variadas comunicaciones con otras personas con las que intercambiamos como tales y no por afinidad comunal. Las organizaciones tienen un reto de ganarse esas comunidades entorno. Las intentan encerrar repitiendo los errores de portalización del crack 1.0. Los movimientos aúnan comunidades y siguen demandas publicitadas y en redes crecientes. Para responder a la pregunta del título habría que conseguir indicadores y medidas de temperatura en la compleja interacción que es comunicarse.  
Engagement Rate por Clara Ávila
He desarrollado otros apuntes para ese termómetro de la  influencia, no según la evolución de los públicos sino según las calidades de los discursos. Lo resumí tras unos ejemplos en otro post sobre recomendaciones en cascada, típicas en redes sociales.

Para dircoms y profesionales de la comunicación y el marketing que miran desde la comunicación de las organizaciones puede ser más claro Los públicos de las redes sociales.  Una anotación centrífuga de  la comunicación interna y centrípeta de las relaciones con grupos de interés y en la comunicación externa desde redes sociales y hacia medios de comunicación.

21 octubre 2015

imágenes que vemos, sentimos o leemos (momentos iconológicos)

Atraer, conmover y enseñar (texto didáctico que detalla los objetivos retóricos) son los términos con los que marcamos los ritmos del discurso desde aquella milenaria oratoria de nuestros mayores más barbados (movere, delectare, docere).
¿Tiene ritmos distintos la comunicación digital que vuela por redes sociales? No parece, a juzgar por las redes que más gustan, o por lo que suele ser más compartido. Se conserva el atractivo y la musicalidad en la actual popularidad del habla y de lo visual. Lo que no estoy seguro que recojan las métricas y analíticas de viejo cuño (post anterior). En los números no cabe la emoción y la temperatura de los sentimientos. Las interacciones necesitan cifras más complejas, aunque dudo que valgan tampoco derivadas, matrices o integrales.
Seguro que no es profesional la  comunicación que no cuente con unos mínimos datos de alcance, visibilidad, respuesta, abandono...  Pero sólo con la utilidad de visualizar el pasado reciente de una marca en una infografía y imaginar la proyección inmediata un DAFO. 

Así que ¡ojo al dato, que perdemos la comunicación! Quedamos sin las estrellas de la interacción, de las conversaciones, llorando el sol perdido en el BIG DATA. No perdamos de vista la inteligente y orientada estrategia de la más inmemorial retórica: entendernos, dialogar, con cuantos más mejor. El atractivo poético de la imagen queda atrapado en tierra de nadie cuando no llega a emocionar, si se apaga lejos de la persuasión, del convencimiento, de la diferencia. Es de todas/os conocido y sufrido cómo una mayoría de discursos periodísticos y publicitarios se disipan con la fugacidad de bengalas, poco después de mirar hashtags, fotos y titulares. A esa comunicación frustrada no le faltaba su puntito creativo... siempre dejaba algún  regustillo de funcional producción. Pero vamos, una amplia tónica general de anuncios y artículos que sí,  que llaman la atención y, en seguida, al poco, desenchufan del interés. No debe ser tan fácil, tan para cualquiera eso de la comunicación a la altura de la actual retórica digital.
Es posible que los medios y las organizaciones se creyeran el mito de la comunicación sólo con alguna soflama publicitaria. Pero según sus mismos números, padecen una grave ruptura retórica con las generaciones, con los públicos con unos alcances y tráficos languidecientes, o lo que es peor, crecientemente críticos. No perdamos de vista que la recepción y la información sólo componen un primer escalón o nivel en la más compleja interacción. Por eso son relativamente fáciles los números de ejemplares difundidos, de visionados comenzados. Pero la comunicación, con todas sus mayúsculas profesionales, tiene otras dimensiones retóricas menos cautivas: pretende compartir pasiones, sugerir e inducir concepciones colectivas.

 Estatua de Bruno Catalano en Francia
Pasamos a un segundo piso retórico cuando entramos en la comunicación de emociones, cuando revisamos megustas y retuits, con el detalle que merecen las interacciones complejas. Algo se enciende dentro cuando te mencionan "@menganita" empiezas el corto diálogo que de los chats, la mensajería o los tuits. No es diálogo en la cueva una interacción ocasional entre usuarios digitales de perfil bajo. Pero el efecto retórico que llega a cantidades industriales, mediáticas, cuando lo amplifica alguna notoriedad, cuando se dispara por la amplificación de esos mediáticos afamados o influencers. Repito que sería perder la perspectiva comunicativa si el efecto numérico perdemos el cualitativo numerador de esa cifra que son cada una de las personas con las que hablamos. La retórica, hoy también en parte digital, tiene otros efectos de autoconocimiento, de conservación de relaciones de ampliación de miras, de cohesión con otros colectivos. Esto no quiere decir que el "mensaje" que se difunde, se amplifica, se viraliza quede K constante al apropiarse y distribuirse. Quizá sorprenda una retórica que en sus formas más altas aspira a desaparecer, a reactivarse en un diferente y autónomo ciclo de distribución entre más gente diferente.

Desde que empezamos a escribir la Historia, con cada tecnología cultural despertamos la utopía de una industria de conocimiento para todos. En lo que el conocimiento compartido dependa de nuestra comunicación estamos más cerca con las mochilas digitales, los móviles y el resto de utillaje de conexiones  que siempre llevamos a cuestas.
La desinformación, el ruido, los algoritmos tecnológicos, una efímera e inconstante conexión son también tradición de los peores vicios retóricos que hoy se multiplican a nuestro alrededor. Nada más alejado de una comunidad que  el slacktivism, el ciberactivismo de click tan criticable como toda la historia de audiencias pasivas. Seguimos formando parte de tribus calladas, de generaciones sofronizadas por charlas pesadas, folletines basura, novelas de limpiahogares, audiovisuales para poco más que risas y consumo. Toda nuestra comunicación silenciada o repetida sobre prácticas rutinarias, semiconscientes, podría acumularse y difundir los más viejos mitos globale, aunque por canales digitales. No por conocida desmerece la respuesta de Nicholas Carr a ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes? 

En el último piso de la interacción comunicativa podemos bajar y perder como personas gracias a la memoria por la que reconocemos. Al leer, más que aprender, reconocemos. O sea recordamos algo que sabíamos y nos volvemos a afirmar. Cuando nuestros hábitos retóricos, son exigentes y sanos, no perdemos información o capacidades. Pero todavía no es conocimiento colectivo al traducirse sólo en auto-refuerzo. Muchos usos digitales tienden a ampliar comunidades y pertenencias, pero en la misma orientación y convencimiento que traíamos desde nuestras culturas particulares. En el mundo digital estamos representando las diferentes iconologías de cada subcultura.
vista en 
despreocupadas, o subir a partir de eso que sentimos parecido mientras conversamos, cuando en la relación retórica pasamos a compartir aspectos, planos, miradas. Los conectivistas, en palabras del mismo @StephenDownes, son los últimos en la larga lista de asociacionistas. Junto a las emociones, afirman, nos relacionamos con otra/os,

Por más perfecta que llegara a ser la más profesional y la mejor comunicación jamás llegaría a reunirnos tras los más humanitarios y valiosos proyectos. La utopía tecnológica es tan limitada como la utopía educativa ilustrada. Una buena retórica digital intercambia sentidos y construye vías compartir vínculos, lazos de interés entre distintos colectivos. Tenemos la suerte de contar con iconologías abiertas y extendidas que recogen casos, experiencias y conocimientos compartidos con causas y movimientos sociales, a veces incluso muy extendidos. Pero este efecto comunitario de la colaboración simbólica reclama alguna iconología más interpretativa y profunda. Con la retórica de imágenes no sólo se ha conseguido una gran distribución personalmente ampliada. Conseguimos cotas de información y conocimientos compartidos que superan cualquier pasado, las ficciones más atrevidas. Pero eso ya es otro asunto, una iconología abierta, de la diferencia, y no tengo ni idea de cómo enfocar semejante asunto. Y tampoco se lo podemos preguntar a los maestros de oradores, ni a las escuelas de retórica.

14 octubre 2015

retóricas digitales, las nuevas lides

A los diseñadores de herramientas analíticas -un auténtico universo paralelo lleno de aplicaciones con métricas digitales- les vendrían bien unos minutitos leyendo dos o tres párrafos de Paul Ricoeur. 
Vale igual cualquier otra cita, siempre que explique por qué un texto no es sólo lo que encierran dos blancos semánticos, las paginas cosidas entre tapas duras. Quedarse en el objeto es un error de bulto sobre el texto y además nos incapacita para trabajar por él y con él.
Refiguramos cada texto, esculpe Ricoeur. Lo montamos y re-componemos a partir de sus fragmentos navegables, con el adobo de nuestra memoria y el sazonado de sensaciones durante la lectura-visionado. Hay muchos estudios sobre la recepción de obras literarias (años '70 en adelante) y estudios sobre la recepción de televisión y de otros medios de comunicación (a partir de los '80). Se trata de textos académicos que alargan cada obra cultural en sus etapas de lectura. Como los posts, hace décadas que completamos el sentido de los textos con las interpretaciones, en votaciones, en comentarios, en críticas, en antologías, en compartidos...

The power of Myth
Como dice el recepcionismo son las lectoras quienes alargan con otra vida una obra de arte, la literatura, el periodismo o las piezas audiovisuales. Sucesivas generaciones de espectadoras - lectores completan los explícitos textuales, estiran las insinuaciones, sugerencias y otros implícitos en los documentos más seguidos durante un tiempo.  [Cada generación tiene sus versiones: lost / afterwar generation, babyboomers, X gen, Y gen / milllennials, Z generation + wikipedia].
Las aportaciones a cada pieza leída e interpretada se recortan con el horizonte de interpretación más generalizado, según cada generación occidental u oriental (infografías que exponen estas generaciones). Así a grandes rasgos se puede simplificar cierto sentir común más extendido, la imagen percibida, de un texto en concreto. El texto del autor (propuesta poética, iconografía pretendida) se extiende a lo recibido como texto generacional (iconografía alcanzada).

Cada vez es más difícil identificar al crítico o gurú de renombre que sea el/la influencer seguro/a para un proyecto. Ya no son tan duraderos los éxitos publicitarios de la industria cultural. Por una parte se reduce el universo de la imagen, la iconografía se fragmenta. Y desde el punto del vista del tiempo, se acorta la duración de un éxito en el imaginario de un colectivo. En el mejor de los sentidos del término ese es el efecto retórico de un texto. El mejor final posible, que demuestra que hay "ars bene dicendi" (Cicerón). El alcance retórico del buen decir expresa la extensión de apropiaciones y la duración de la satisfacción sobre una simple propuesta poética. No era más que un proyecto de comunicación, todo lo intenso que se quiera, hasta que se distribuyó y enriqueció con los comentarios, memes.... Primero la poética entusiasma con la energía explosiva de los ritmos y las imágenes.  Pero no se consuma como arte hasta que se comunica en una retórica que le permite divulgar y reinterpretar sus imágenes. Lo expresan especialistas del crossmedia, de los medios ganados en redes y del transmedia, como Henry Jenkins.


El momento retórico de éxito devuelve las obras al procomún. Se inicia de nuevo la fase poética, la comunicación más artística, ahora con más amplitud social, con más implicados e influyentes en un proceso creativo que deja de ser individual y que va a renovar la pieza original en versiones, revisiones y en nuevas co-creaciones.

Quizá tenga razón J. Campbell al apuntar hacia unos extendidos mitos en  el núcleo imaginario de cada generación. La buena retórica sabe persuadir con argumentos convincentes introducidos por las más bellas imágenes y formas. La retorica industrial sería potentísima si fuera la principal responsable de la iconología dominante en cada generación.


Too Big to Know, describe David Weinberger (2011, 115) la ampliación digital de nuestras culturas:

Knowledge now lives in the messy web that has grown around it, the way life lives not in our neurons, bones, blood and marrow but in their connection.
Finally, if books taught us that knowledge is a long walk form from A to Z, the networking of knowledge may be teaching us that the world itself is more like a shapeless, intertwingled, unmasterable web than like a well-reasoned argument

A pesar de la concentración de canales y medios en pocos grupos de comunicación, la apropiación retórica de la información y de la cultura no es uniforme. Hay expectativas profesionales para la comunicación y las relaciones públicas. Son necesarios conocimientos y técnicas desarrolladas desde las antiguas retóricas para alcanzar una suficiente visibilidad en el macroambiente de multitudinarias imágenes fragmentadas y polidimensionales. Junto a la iconología dominante, signos de mentalidad de época, imaginario de generación, existen posibilidades y alternativas de interpretación de imágenes para comunidades o colectivos más pequeños y probablemente más relevantes que el BIG DATA.

Una auditoria de las lecturas internas, de su interés para determinados grupos y de los públicos más cercanos a la agenda de nuestro discurso debería ayudarnos como a los viejos oradores a preparar y ensayar nuestro discurso digital en esos escenarios de impacto donde se forjan la construcción local de lo colectivo.
La educación de los romanos mayores de 17 años

En este mismo blog se proponen auditorias para ser representadas en diagramas de tela de araña, de estrella o en infografías con base en un sólo público, varios públicos... y sobre todo como visualizaciones de una iconografía, de una dirección de imagen para construir o reforzar una marca. Se trata de saber cómo está y de representar el estado de una comunicación para proponer cambios o desarrollos hacia algunos grupos de interés o públicos. En el paso del discurso corporativo a la conversación con los clientes (marketing), con los medios (dircom) o en conversación abierta en redes sociales se produce el paso de la iconografía, de la construcción poética de una marca, a las arenas movedizas, móviles y portables de iconografía compartida y los sentidos autoriales o corporativos aceptados. Junto a las iconologías, a cómo nos ven, con las distintas percepciones de los stakeholders y de los grupos de interés cercanos al asunto social que nos convoca.

No está bien que el marketing de contenidos, el periodismo de marca o el content branding se centren en aspectos redaccionales o compositivos cuando se trata de conectar y dialogar con intereses ajenos y no siempre coincidentes con las propuestas clientelares. Desde luego que el trabajo de aunar y conseguir éxitos colectivos demanda profesionales formadas en el pasilleo lobbyista pero también en las más abiertas lides de las retóricas digitales.

Unas retóricas digitales que son interdisciplinares y exigen variadas competencias técnicas, entre las que destacan las expresivas visuales, las analíticas y las directivas que se ejercitan en comunicación.

01 octubre 2015

los tiempos de la iconografía

Como otros muchos conceptos claves de nuestro tiempo,  Iconografía es uno de esos términos castrados por la Historia. Definida por viejos gerentes, políticos y legisladores en su mayoría de la generación del Baby Boom, la iconografía según se entiende sólo mira hacia atrás. Y en los contados cuadros que se merecen una interpretación en profundidad (John Berger sobre la mirada en la autoconciencia de la mujer). Sólo esas selectas imágenes reconocidas como clásicas son dignas de una iconografía histórica. A ver, más imágenes tienen una historia.  Aunque se prefiera cortar a veces su cordón umbilical, no siempre puedes mirarla sin más. Venga de ascendencia digna -o no tanto-, cada composición carga con la notoriedad que tenga y con los significados que le sobrevuelan de antiguo y en su derredor donde se tejieron tribus, etnias, comunidades... Son tan pocas las estimadas dignas de recibir cierta atención auxiliar en algunos estudios historiográficos. Desde hace muchos siglos las humanidades y las ciencias sociales son más de letras que de imágenes. Por muy nucleares que hayan podido ser en la construcción de grupos humanos. 
Desde la antigüedad de las marcas,  también quedan rastros y sentidos pasados en la evolución gráfica y mediática de los logosímbolos corporativos, en los partidos, las empresas, las instituciones. Mantener una definición histórica, una descripción de enciclopedia en el actual mundo de imágenes móviles y ubicuas puede ser romántico, pero desde luego no es fácil ni parece posible por muy buenos profesionales que visualicen y comuniquen. Las tendencias y los cambios en los signos se ven en el gran formato de las marcas globales. Pero además se nota en los cambios de preferencia, de estilo entre los profesionales, en las imágenes de los profesionales del sector. Con la crisis institucional y corporativa, el sistema parece moverse más de prisa en las marcas personales. Podemos arrancar de una especialidad: relaciones públicas, creativas, responsables de comunicación digital, pero en seguida va a llevar un  adjetivo. Y durará lo que dure. 

En vez de fijarnos en estrellas y tiburones de la edad de oro y del dolar de la profesión, escuchamos más cada día a las generaciones digitales en torno al milenio. Dejando de lado la Historia de los imperios y de sus industrias de comunicación, cambiamos a una iconografía del presente. Los referentes fijos, las definiciones constantes se evaporan en sociedades más abiertos y menos trenzadas. Ni siquiera son estables sus cauces. Ene ste momento parecemos más atentos a las imágenes contemporáneas de Youtube o Instagram compartidas y retuiteadas. Dicen los críticos que los cuadros, las esculturas, incluso las buenas fotografía no pertenecen a las redes sociales. No se puede negar que hay muchos millones más en las plataformas compartidas. Y con muy alto valor personal y subjetivo. Dentro y participando de estas culturas visuales medimos además hoy el alcance social y la expresión de compromisos. No todo está entre las maderas del marco.
El análisis estético de las piezas de arte clásico, de la comunicación de las élites, de la depuración de la alta cultura ha permitido dar una profundidad interpretativa que enriquece el conocimiento de la imagen y lo que de ellas hemos recibido. 
También se separa de la iconografía clásica, a pesar del posible expresivo, extensión social y divulgación de sentimientos, la comunicación móvil que hacemos con instantáneas. Fijándonos en algunas, las de Aylan Kurdi, pueden estar cambiando -y esperemos que lo hagan aún más- el curso del presente. Los maestros antiguos con tiempo y atención educaron la mirada de sus contemporáneos y de las generaciones sucesivas convocadas por destellos de algunos críticos. Para la iconografía móvil pierde algo de interés la voluntad enunciativa frente a la apreciación personal y la apropiación colectiva de buenas imágenes o de simples memes. Las imágenes pasan a ser representaciones compartidas. Unas, con la solidez de aquellos símbolos matrices de las comunidades prehistóricas.  Otras, con la comunicación efímera de un meme chistoso que no vuelve al flujo del interés social en las redes conectadas.

Para profesionales de la comunicación hay también una iconografía "del futuro", la responsabilidad de dirigir el sentido de la imagen. En la medida de lo posible, en cuanto lo permite la libertad de la comunicación y de la interpretación que hacemos los humanos, tenemos que controlar lo que significamos y no ser una simple fuente de bromas. Ya se palpaban en las grandes obras de arte, en los frescos clásicos, ciertas intenciones de sentido político que superan el contexto original -mercenario tantas veces- de la imagen en cuestión. Quizá sea más difícil dar dirección de imagen a tantas fotos casuales y multitudinarias, entre la inmensidad de fotos azarosas que ya están compartidas y no se han borrado de internet.
Pero la comunicación profesional en organizaciones, o para la política y el mercado, tiene un primer plano de responsabilidad con las fotografías y flashes informativos que siguen o se desvían de una estrategia de comunicación, en el corazón mismo de un proyecto de barrio o empresarial. Hoy contamos con la cultura iconográfica y cada vez con más conocimientos de iconografía social, de las imágenes resultantes entre tanto meme, tantos anuncios en el caudal diario, horario, que llega a nuestro móvil. 
Para la dirección iconográfica no son importantes los influenciadores y posibles amplificadores, agentes de estructuras conectadas por un interés o una causa del momento. Descuentan los grupos que no interpretan las propuestas como quisieran sus diseñadoras. Siempre fue importante la imagen artística, pero junto a la gran imagen intercultural, también cambian el presente las imágenes conectadas, distribuidas por la globalidad de internet. Y en ellas las imágenes digitales se integran, de pleno derecho, en la historia y en la ciencia. Y obligan a que la iconografía tenga que seguir esa vida a saltos de las representaciones: desde sus situaciones históricas hasta su seriación y pervivencia en espacios y tiempos digitales que las convierten en imágenes distintas, pero compartidas. Cuando la reproducción y el compartir llevan una explicación o un texto acompañante es más fácil detallar la el curso que sigue una interpretación dominante: la imagen que ha dibujado finalmente la iconografía de una representación y de sus posteriores reproducciones o apropiaciones. 

Si se pudiera representar en un diagrama, la iconografía puede parecer una estrella ancha en el núcleo histórico (la base icónica que se recuerda) alargada en algunos brazos todavía reproduciendo ciertos sentidos mayoritarios en los medios y en las redes sociales. Las zonas de color son las generaciones de espectadoras, los públicos que contemplan o comparten esa marca.
Pero con algunas patas o brazos truncados, como en un sol azteca. La representación no se consolida en línea recta, sigue sus propios cauces en reinterpretaciones, justificadas o no, publicitadas o minoritarias... que redirigen la iconografía alcanzada, por lo menos hasta la fecha en que estamos realizando esta auditoria de imagen y tomando decisiones para el futuro del proyecto de llevar una representación a puerta en la que nos embarca el estado actual de la comunicación.

La ICONOGRAFÍA puede prestar criterios para análisis y evaluación de imágenes: desde sus fundamentos estético-históricos, por la iconografía social de la imagen móvil, hasta una iconografía estratégica de construcción y transformación social. En un eje temporal arranca del análisis en profundidad, al análisis de lecturas y distintas comunicaciones de imágenes publicadas y compartidas, hasta la dirección del branding y la comunicación de algún tipo de representación social. En el caso del portafolio, la perspectiva iconográfica evalúa la composición y el atractivo de la imagen protagonista en la maqueta presentada; el alcance y la comunicación en torno a las aportaciones más cualificadas; y finalmente, la orientación y coherencia de los contenidos hacia una determinada interacción profesional de algún modo visualizada.

23 septiembre 2015

texto abierto, resucitar en formatos digitales sucesivos

Hay que escuchar y leer El libro de arena, de un prolífico y consciente autor como Jorge Luis Borges para acercarnos a entender que los textos no se cierran. No tienen conclusión ni desenlace. Unas palabras, imágenes o signos al viento (o grabadas a fuego en un soporte férreo) no han hecho más que empezar su vida, su recorrido de comunicación. 

El cambio de la espectadora y del lector (Ricoeur explica su reconstrucción), ha sido groseramente rebautizado por el mercado como pro-sumidor, productor del texto recibido y consumidores del resto de la biblioteca abierta y enlazada hoy en internet.

Cada vez que una persona añade algún tipo de valor, por pequeño que parezca se reescribe el texto de arena y se conecta a otras lecto-escritoras. Hay quienes piensan que es la potencia metafórica la que reanima y relanza como nuevo texto, lo que palpitaba y sugería en su versión anterior (Metaphors we live by, unas frases de Lakoff para darnos cuenta de otra cosa: que lo que llamamos realidad, sólo da una versión pedestre, telúrica, de otra superestructura metafórica, esa que no se ve a primera vista.

desde Transmedia
Ejercita recordar que los mapas nos han acostumbrado. Son las gafas con las que reconocemos nuestros territorios. Como los relojes, también nos han puesto sus ritmos. Antes... el panorama y el momento debieron ser táctiles, visuales, solares. Vivimos en representaciones masivamente aceptadas. Hoy con el pequeño añadido de ser audiencia, me gustadoras y retuiteadores. Somos cada día co-responsables de cadenas, de memes, de virales. Con el pequeño añadido de mi emoción y de una dedicatoria para mis seguidores, los amigos en las redes sociales.

Pero, ¿hacia donde van los re-textuados, el hipermedia? Para unos el transmedia no es más que explotación del productor de contenidos particular, ahora ya sin pagar. Las redes sociales y sus posteriores versiones móviles, no son más que la última etapa en la evolución de las industrias culturales. Jenkins habla de cultura digital como convergente y participativa después de uan larga historia de identidades aisladas e individualismo.

Los críticos descalifican la poética transmedia como un más de lo mismo. Siempre en el androcentrismo cultural sin salir de todos los prejuicios históricos desde los primeros textos (transmedia critics).

Por suerte entre las artistas  e innovadoras, transmedia tiene que más que ver con innovación social; intervenimos en el presente desde nuestros rincones digitales, y eso tiene consecuencias políticas y estructurales.  El final de la poética, de las imágenes y sus textos, sólo puede ser político y transformador (Fernández Mallo, etc...).
Los Madriles (@paisajetransversal) mapa de iniciativas ciudadanas en Madrid

17 septiembre 2015

dirección de imagen (iconography, branding)

No debería añadir nada a la sesión de Lorena Arévalo sobre componer significaciones y orientar sentidos a imágenes  https://ismosxxi.wordpress.com/2015/09/17/direccion-de-imagen/ Pero por que no se diga dejó más intuiciones y sugerencias.

RAÍCES DE LA SIGNIFICACIÓN
Una vez que arrancan las vanguardias nada puede parar la pasión creativa que escapó del romanticismo según Octavio Paz. Marcel Duchamp tuvo la feliz culpa de decretar el estado universal y abierto de arte.

Hoy esas semillas pueden palpitar en cualquier infraunidad textual suelta y conectada a un universo digital, con trazas y engarces para su difusión Manovich y el texto en el hipermedia-.

Parece que la potencia comunicativa procede de contextos, códigos y valores compartidos en los lugares comunes de una cortísima memoria a corto plazo, de unos, siempre pocos, asuntos. El presente líquido..., como la información industrial moderna, necesitan repetición y refuerzo para repasar sus tópicos y etiquetas en el tema, título, imagen, contenido.... las conexiones del individuo Wellman.

TEXTURA Y SIGNIFICACIÓN
Oralidad y escritura cambian de perspectiva en la actual lógica multimedial de las transformaciones culturales. ONG, http://comunisfera.tumblr.com/post/122157357415/the-frames-of-thought-in-which-the-observations

Pero la amplificación tecnológica de nuestros sentidos, como ya indica McLuhan, produce un adormecimiento en la rutina amplificada. El efecto cultural o la ética intelectual de una tecnología (N. Carr) está tanto en la transformación del pensar como en la modificación neuronal del cerebro. Pero sólo se realiza con tiempo. Texto a texto. Intentando constantemente dirigir el sentido en cada acto y documento que comunican.

RECEPCIÓN ESPERADA Y LECTURAS
Los indicadores desde una analítica realmente nativa: niveles de analítica (1) se especifican por el espectador implícito en la comunicación.

La interacción no es nativa y se desarrollan manifestaciones textuales de competencias digitales desde la concepción de un proyecto hasta su interacción. Según Weinberger
http://comunisfera.tumblr.com/post/17650771627/note-live-blogging-getting-things-wrong-missing

Couceiro y otros critican que con la cultura de la imagen acelerada por lo digital móvil, nos deja como invertebrados lingüísticos que en la imagen pueden perder la estructura inserta en la palabra, con una desalfabetización que quizá infantilice la vida cotidiana.

Esta crítica afectaría menos a los que Catalá: califica como formatos documentales

Modalidades de expresión y formatos similares pueden serás asequibles para dirigir imagen. Para construir la representación que persigue una determinada iconografía.

02 septiembre 2015

bloguea, practica el poder de la forma

como un escriba chino o egipcio que antecede a los comunicadores de la historia escrita, la que quehoy se expande a lo digital, socializando la representación y seriando el perfilado ya muy lejos de las tradiciones orales que alumbraron las imágenes más antiguas

experiencia de lo real y expresión, mirada limpia que ama y perdura (Antonio López la enfermedad de la gran ciudad para el pueblerino)

el paso de la visión a la expresión descubre el momento poético notorio en la / el artista

la creación del mito, de la trama en la mímesis I es el momento metafórico que une la realidad y lo imaginado en la prefiguración, la primera de las tres partes de práctica de la imitación poética (Ricoeur)

no es sólo representación sino también intervención sobre el mundo y en su tiempo O Paz  la forma recreada adquiere un soplo de vida, no siempre largo

implosión de humanidad como dice Susan Sontag comentando lo que se descubre en la lectura intimista que amplía y diseña conciencias

Entre la vaciedad del simulacro y la blandura identitaria de nuestra época: efímeras y tópicas modas globales que se individualizan en pobres  licencias lúdicas particulares Sloterdijk http://comunisfera.tumblr.com/post/62327023322/tambien-aqui-los-medios-desempenan-su-papel

el habla rica como la latinoamericana, expresa pensamiento y calidad de vida (Couceiro)
apertura sonora, enfoque visual y cierre escrito de los textos multimedia, poética de las tecnologías ONG mirada y audición

el nacimiento de una profesión, alumbramiento de experticia, conexión eficiente en internet por D. Weinberger http://comunisfera.tumblr.com/post/119430129525/the-nets-inability-to-fence-in-information-its

limitaciones de la marca personal Lucía Caro


08 julio 2015

La generación Z a la que pueden contribuir los actuales videojuegos infantiles

(Perdón por la autocita en este post). Mi colega de publicación es Pâmela Saunders Uchoa-Craveiro con la que en  meses pasados comprobamos la opinión de niñas y niños de Ceará y Pontevedra -menores de 12 años- que se quejan de saturación publicitaria en los juegos online de sus portales favoritos. Los anuncios de esos portales de juegos infantiles que analizamos confirman que "pocos son instructivos, divertidos y casi ninguno es interactivo" (Uchoa-Craveiro & Araujo, 2013). Las quejas están completamente justificadas y bien expresadas. Los portales web de juegos disponen de información para segmentar y personalizar bastante mejor los anuncios. El anuncio de marcas irrelevantes y en formas no adecuadas a ellos no tiene ningún efecto en imagen, pero perjudica la reputación tanto del anunciante como del juego. Si la publicidad es la justificación del espacio gratis, estas formas no son de recibo en juegos ni en publicidad. Como la autorregulación que no llegó a la televisión no es lógico esperar que el mercado se corrija sólo. Además de una información pública y una legislación más ajustada al sector recomendamos una capacitación digital que parta de sus usuarios menores y que los jóvenes profesionales del diseño de juegos y de la publicidad no sólo tengan en cuenta sus opiniones y preferencias, sino que también prevean el tipo de generación Z que están formando y sus actitudes esperables ante la información y el consumo en los valores sociales que se van a hacer emergentes en los próximos 15 años.
"Como bien dicen los mismos usuarios más pequeños el anuncio mal dirigido e inoportunamente gestionado es un incómodo acompañante en sus juegos en red. Es necesario, por tanto, prestar atención a la co­municación publicitaria en webs de juegos que repetidamente bloquean el acceso al juego buscado y que interrumpen momentos claves con mensajes no deseados y muchas veces también fuera del interés de los pequeños jugadores. Y hacerlo de una manera profesional y rápida, al menos del mismo modo que preocu­pa el contenido comercial en programas y series infantiles.
(...) Las opiniones de los pequeños usuarios de juegos online son de interés para publicistas y administradores de webs con usuarios infantiles. La interacción sigue siendo una asignatura pendiente en comunicación, incluso en sus formas de programación lúdica. (...) 
Como ocurre en otros espacios digitales para los adultos se confirma que la mayoría de las webs de España y Brasil solicita datos personales de los usuarios infantiles. Dar estos datos ofrece experiencias de juego más ricas y, en principio, permitiría una publicidad más personalizada. A través de la política de privacidad las webs de juegos informan si usan o no los datos de los usuarios para orientar y personalizar la publicidad. Sin embargo, este casi-contrato se presenta en textos largos y con un lenguaje técnico de difícil comprensión incluso para un adulto.
Este análisis revalida que el espacio on-line es rico en experiencias lúdicas y puede proporcionar muchos placeres y aprendizajes a sus usuarios más jóvenes. Sin embargo se confirma que no pueden manejar tanto y tan dispar ruido publicitario cuyos efectos, en el mejor de los casos, reducen el tiempo de juego y empeoran su experiencia. A la espera de una regulación más precisa y de mejores normas éticas y compromisos corporativos se señala la importancia de que educadores y padres ocupen papeles más activos en el entretenimiento y en la educación informal de los menores. La mediación de los adultos debe superar el modelo basado en controlar el tiempo que los niños pasan jugando y/o el uso del contenido de la publicidad que aparece en las webs de juegos. (...)
Por último, no menos importante es la justificación teórica de la publicidad como financiación y sostenimiento de la información y del entretenimiento en Internet. Si realmente los anuncios se proponen como base económica del espacio «gratis» en Internet, han de ajustarse a los tiempos y habilidades propios de los juegos y en ningún caso obstaculizar o complicar la experiencia de juego.  
Una posible comunicación pu­blicitaria de calidad no solo debe conservar y difundir una imagen de marca. En cuanto a la comunicación debe ser respetuosa con los niños, sujetos activos de la recepción e interacción. En esta fase de su formación también se desarrollan la percepción y los va­lores. Las marcas que agreden la experiencia infantil pueden estar perdiendo reputación aunque sean más visibles y notorias. La formación crítica interesa al entorno in­fantil, incluidos anunciantes y publicistas. Con una co­municación publicitaria y unos juegos co­mo corresponde a estos tiempos se evitan daños en los jugadores y pérdidas de reputación e inversiones heredadas de modelos de negocio y de comunicación que apuntan a encontrarse al final de su ciclo de vida.