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21 octubre 2015

imágenes que vemos, sentimos o leemos (momentos iconológicos)

Atraer, conmover y enseñar (texto didáctico que detalla los objetivos retóricos) son los términos con los que marcamos los ritmos del discurso desde aquella milenaria oratoria de nuestros mayores más barbados (movere, delectare, docere).
¿Tiene ritmos distintos la comunicación digital que vuela por redes sociales? No parece, a juzgar por las redes que más gustan, o por lo que suele ser más compartido. Se conserva el atractivo y la musicalidad en la actual popularidad del habla y de lo visual. Lo que no estoy seguro que recojan las métricas y analíticas de viejo cuño (post anterior). En los números no cabe la emoción y la temperatura de los sentimientos. Las interacciones necesitan cifras más complejas, aunque dudo que valgan tampoco derivadas, matrices o integrales.
Seguro que no es profesional la  comunicación que no cuente con unos mínimos datos de alcance, visibilidad, respuesta, abandono...  Pero sólo con la utilidad de visualizar el pasado reciente de una marca en una infografía y imaginar la proyección inmediata un DAFO. 

Así que ¡ojo al dato, que perdemos la comunicación! Quedamos sin las estrellas de la interacción, de las conversaciones, llorando el sol perdido en el BIG DATA. No perdamos de vista la inteligente y orientada estrategia de la más inmemorial retórica: entendernos, dialogar, con cuantos más mejor. El atractivo poético de la imagen queda atrapado en tierra de nadie cuando no llega a emocionar, si se apaga lejos de la persuasión, del convencimiento, de la diferencia. Es de todas/os conocido y sufrido cómo una mayoría de discursos periodísticos y publicitarios se disipan con la fugacidad de bengalas, poco después de mirar hashtags, fotos y titulares. A esa comunicación frustrada no le faltaba su puntito creativo... siempre dejaba algún  regustillo de funcional producción. Pero vamos, una amplia tónica general de anuncios y artículos que sí,  que llaman la atención y, en seguida, al poco, desenchufan del interés. No debe ser tan fácil, tan para cualquiera eso de la comunicación a la altura de la actual retórica digital.
Es posible que los medios y las organizaciones se creyeran el mito de la comunicación sólo con alguna soflama publicitaria. Pero según sus mismos números, padecen una grave ruptura retórica con las generaciones, con los públicos con unos alcances y tráficos languidecientes, o lo que es peor, crecientemente críticos. No perdamos de vista que la recepción y la información sólo componen un primer escalón o nivel en la más compleja interacción. Por eso son relativamente fáciles los números de ejemplares difundidos, de visionados comenzados. Pero la comunicación, con todas sus mayúsculas profesionales, tiene otras dimensiones retóricas menos cautivas: pretende compartir pasiones, sugerir e inducir concepciones colectivas.

 Estatua de Bruno Catalano en Francia
Pasamos a un segundo piso retórico cuando entramos en la comunicación de emociones, cuando revisamos megustas y retuits, con el detalle que merecen las interacciones complejas. Algo se enciende dentro cuando te mencionan "@menganita" empiezas el corto diálogo que de los chats, la mensajería o los tuits. No es diálogo en la cueva una interacción ocasional entre usuarios digitales de perfil bajo. Pero el efecto retórico que llega a cantidades industriales, mediáticas, cuando lo amplifica alguna notoriedad, cuando se dispara por la amplificación de esos mediáticos afamados o influencers. Repito que sería perder la perspectiva comunicativa si el efecto numérico perdemos el cualitativo numerador de esa cifra que son cada una de las personas con las que hablamos. La retórica, hoy también en parte digital, tiene otros efectos de autoconocimiento, de conservación de relaciones de ampliación de miras, de cohesión con otros colectivos. Esto no quiere decir que el "mensaje" que se difunde, se amplifica, se viraliza quede K constante al apropiarse y distribuirse. Quizá sorprenda una retórica que en sus formas más altas aspira a desaparecer, a reactivarse en un diferente y autónomo ciclo de distribución entre más gente diferente.

Desde que empezamos a escribir la Historia, con cada tecnología cultural despertamos la utopía de una industria de conocimiento para todos. En lo que el conocimiento compartido dependa de nuestra comunicación estamos más cerca con las mochilas digitales, los móviles y el resto de utillaje de conexiones  que siempre llevamos a cuestas.
La desinformación, el ruido, los algoritmos tecnológicos, una efímera e inconstante conexión son también tradición de los peores vicios retóricos que hoy se multiplican a nuestro alrededor. Nada más alejado de una comunidad que  el slacktivism, el ciberactivismo de click tan criticable como toda la historia de audiencias pasivas. Seguimos formando parte de tribus calladas, de generaciones sofronizadas por charlas pesadas, folletines basura, novelas de limpiahogares, audiovisuales para poco más que risas y consumo. Toda nuestra comunicación silenciada o repetida sobre prácticas rutinarias, semiconscientes, podría acumularse y difundir los más viejos mitos globale, aunque por canales digitales. No por conocida desmerece la respuesta de Nicholas Carr a ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes? 

En el último piso de la interacción comunicativa podemos bajar y perder como personas gracias a la memoria por la que reconocemos. Al leer, más que aprender, reconocemos. O sea recordamos algo que sabíamos y nos volvemos a afirmar. Cuando nuestros hábitos retóricos, son exigentes y sanos, no perdemos información o capacidades. Pero todavía no es conocimiento colectivo al traducirse sólo en auto-refuerzo. Muchos usos digitales tienden a ampliar comunidades y pertenencias, pero en la misma orientación y convencimiento que traíamos desde nuestras culturas particulares. En el mundo digital estamos representando las diferentes iconologías de cada subcultura.
vista en 
despreocupadas, o subir a partir de eso que sentimos parecido mientras conversamos, cuando en la relación retórica pasamos a compartir aspectos, planos, miradas. Los conectivistas, en palabras del mismo @StephenDownes, son los últimos en la larga lista de asociacionistas. Junto a las emociones, afirman, nos relacionamos con otra/os,

Por más perfecta que llegara a ser la más profesional y la mejor comunicación jamás llegaría a reunirnos tras los más humanitarios y valiosos proyectos. La utopía tecnológica es tan limitada como la utopía educativa ilustrada. Una buena retórica digital intercambia sentidos y construye vías compartir vínculos, lazos de interés entre distintos colectivos. Tenemos la suerte de contar con iconologías abiertas y extendidas que recogen casos, experiencias y conocimientos compartidos con causas y movimientos sociales, a veces incluso muy extendidos. Pero este efecto comunitario de la colaboración simbólica reclama alguna iconología más interpretativa y profunda. Con la retórica de imágenes no sólo se ha conseguido una gran distribución personalmente ampliada. Conseguimos cotas de información y conocimientos compartidos que superan cualquier pasado, las ficciones más atrevidas. Pero eso ya es otro asunto, una iconología abierta, de la diferencia, y no tengo ni idea de cómo enfocar semejante asunto. Y tampoco se lo podemos preguntar a los maestros de oradores, ni a las escuelas de retórica.

19 abril 2012

¿Porqué usan Facebook en clase?

Deeper probing of these responses has led me to the following conclusions. Harvard students are generally pragmatic and hyper-concerned about maximizing their Return On Time Investment. During class, students will give their attention to whatever they think will give them the most utility in each moment. Past generations of students must also have wanted to maximize their ROTI during class. But technological innovation has provided today’s students with more options to do so in real time, via their smartphones and laptop
HEMI H. GANDHI (2012) Combating the Facebook Index, in The Harvard Crimson http://www.thecrimson.com/article/2011/10/24/facebook-class-phenomenon/
¿En vez de enfadarnos deberíamos usar Facebook en nuestros cursos?

27 marzo 2012

web navigation --> app navigation

Giacomo Mazzone, head of institutional relations for the European Broadcasting Union, predicted some people will become “app potatoes,” writing, “The Amazon, Apple, and Google model of apps will diminish the importance and utility of the open Web by 2020. There will be again a digital divide, this one will be between those who will prefer to use ready-made applications and those who are building ways or searching on their own to find the needed solutions. This will occur especially for the simpler functions, where a ready-made application could save time and brain energy to obtain the pursued goals. Instead of couch potatoes you’ll have app potatoes.”

Consultant and researcher Stowe Boyd responded that people are quickly moving away from browser-based access to the app-based model of Web access, and he noted a number of factors. “Apple and other platform companies can retain greater control of the user experience, and guarantee a uniformly better user experience in the app model, based on a controlled distribution of apps through platform-based app stores. This also has enormous economic incentives for app and platform companies, since blocking low-cost, low-quality apps raises the average price for accepted apps.”

Pew Internet (23-3-2012)The Future of Apps and the Web. Informe

21 marzo 2012

usos infantiles de móviles

  • Texting continues to cement its place as the central communications tool of teen social life – the frequency and overall volume of texts are both up since 2009.
    Voice calling on both mobile phones and (in some circumstances) on landlines is in decline.
  • The heaviest texters are also the heaviest talkers. Teens who text the most are also the most likely to make calls, talk with people face to face outside of school, and use social network sites.
  • One quarter of teens have a smartphone. The oldest teens (ages 16 and 17) are the most likely to report smartphone ownership. Otherwise, there are few demographic differences between smartphone and regular cell phone owners.
  • Smartphone owners are more likely than regular phone owners to: use tablets to go online; use a location-based service on their cell phone, use social media sites, send and receive texts on a typical day.
  • Only a small fraction of American teens use location-based services on their cell phones – 6% of teens 12-17 use the services to share their location.
David Weinberger (19-3-012) Those darn kids and their texts — and their not geolocating JOHO THE BLOG

PEW INTERNET & AMERICAN LIFE PROJECT (2012) Teens, Smartphones & Texting

14 enero 2009

enredado y enredando

Estoy intentando introducir a los que terminan Comunicación Corporativa en redes sociales comerciales como forma de experiencia y para que gestionen su imagen pública antes de graduarse. Son malas fechas por carga de trabajo de todos y encima todo este trabajo de introducir, aceptar, sugerir grupos, fuentes, lectores, canales...
Vamos que empiezo el año confirmando la experiencia de Marc Cortés: las redes nos facilitan la visibilidad de intereses pero nos dispersan y hacen más complicado seguir esa conversaciones que nos interesa. Roberto Carrera especifica algunas capacidades que vamos a ejercitar en esta comunicación digital. Como Ivan Pino, creo que la experiencia es quien nos va a graduar en las relaciones públicas on line.
Pero además de suscribirnos, evaluar, corregir o comentar unas entradas, daremos un salto si construimos juntos, si nos mueve más la inteligencia colectiva que el puro afán personal. Mientras no haya estas agrupaciones y colaboraciones, considero simplemente que las nuevas aplicaciones se comen tráfico de las anteriores preferencias de comunicación digital.
El microblogging se come al macroblogging, con esa peculiar ley de Internet de que el pez chico se come al grande (y al final la herramienta más simple y de moda engorda la caja de algún macrogrupo).
Veremos que dan de sí todas las horas de estos días invertidas...

05 enero 2009

concentracion y pluralidad

Insiste Jenkins desde Convergence Culture en las tensiones internas de la cultura digital. Por un lado hay mucha concentración de industrias del entretenimiento y de la información en unas pocas marcas. La megacorporaciones culturales vienen a representar el estadio terminal de las economías de escala aplicadas a la producción cultural masiva. Frentes a las amorfas masas, una plétora de autoras y autores siembran millones de productos multiplicando y fragmentando la oferta cultural mucho más allá de lo que es capaz de producir la industria masiva. Además de una variedad casi innumerable, algunos productos, (ciber)géneros o autores alcanzan un seriado y repicado tan importante como para reducir las audiencias de los grandes medios en segmentos sensibles a la financiación y los ingresos de las principales industrias culturales. Los casos de estas largas colas de reproducciones y enlaces no podían considerarse excepciones cuando se escribieron aquellas líneas menos aún hoy.

En un mismo entorno digital convergen con los medios de información y el ocio o el entretenimiento alrededor de un grupo cada vez más reducido de grandes marcas o cabeceras. Y simultáneamente cada vez se dan más casos de artistas o creadores que alcanzan un nicho competitivo con los productos industriales masivos y muchísimos otros más que sin llegar a esas cotas de competencia alcanzan pequeños umbrales de “público”, de “audiencia”, que sin competir se suman a muchos otros casos reduciendo así día a día el público objetivo que puede pretender alcanzar la primera industria cultural. La encomiada fortaleza de las Majors es, como la carrera a por la bomba atómica: cuando la consigues no la puedes utilizar. Conseguida la más definida expresión de la cultura y de la estrategia megacorporativa, no la puedes utilizar sin grandes riesgos para la misma empresa. Pluralización popular y concentración mediática coexisten en la actual convergencia tecnológica.


Meses después de publicar este libro, Jenkins presentó 9 tesis para una teoría cultural de You Tube. No es una visión tan analítica de los destalles como elel Convergence Culture, pero da una pauta para quienes desean describir y situar un contexto de producción cultural colectiva.

12 diciembre 2008

agotado 2.0

Tengo pendiente hablar de mi experiencia esta semana con la videoconferencia, en clase y de un miembro en un tribunal de tesis, la primera creo en mi universidad.
Por otros compromisos no puedo seguir con más asiduidad el Ucam Media Lab, que tiene montado un panel 2.0 como es debido Lo sigo como puedo en Twitter donde puedes participar y hay correspondencia al menos entre ponentes. Esto es una privada dando información pública, y supongo que al que habrá que felicitar es a José Manuel Noguera y el equipo de voluntarios que están experimentando eso de coger formas web.
Tenía que estar además en la III Jornada de Innovación Educativa de mi universidad (enlazo las ponencias de los dos años anteriores en los que participé). En este blog comenté las que presencié en 2007 y 2006. Este año quería presentar mi balance de la implantación de plataformas y de aplicaciones abiertas en la docencia universitaria. Creo que vamos despacio y pocos. Así que quería proponer la formación de un grupo de interés, quizá interuniversitario, que ofrezca un balance y preguntas resueltas cada cierto tiempo intentando ofrecer apoyo a quienes opten por un uso más activo y abierto de estas opciones. Buscaré el próximo foro donde presentar esta propuesta que me parece más importante y urgente que las campañas ministeriales y los cursos 1.0 off line.
Hace un rato he terminado control de sabiduría en de primero y me pedían una mano en un rodaje unas alumnas que entran en el despacho. Se puede ser multitarea hasa cierto límite. Mi actividad de esta semana, con sus más y sus menos casi termina aquí. Las cosas siempre son más duras y más divertidas de que cómo" se las estamos contando" (algo así decía un canal experto en verdades (?).
Yo sólo lo cuento cómo me están pareciendo y ahí quedan los enlaces para poner Ud. el suyo. La semana que viene intentaré cerrar el resto de asuntos pendientes para los que humildemente pido paciencia, agradeciéndola de antemano.

24 noviembre 2008

lo que aprendemos con los usos de moda

Alorza ha marcado bien la resistencia de los tecnófilos, de los geeks, a la socialización de aplicaciones 2.0. No tiene mucho sentido, pero es así. El club de los selectos cada vez pasa más deprisa a la moda logged in. Este es uno de los síntomas de vida web. La vulgarización que dice Administraciones en Red, socialización de tecnologías tampoco es mal nombre.
Y es que si no tienes tráfico, necesitas urgentemente patrocinio o subvención. Porque incluso los modelos publicitarios, con anuncios cerca, necesitan bastantes usuarios para dar respiro económico.

La curva Hipe describe la ondulante vida de una tecnología:
cuando consigue ser palabra de moda se vacía su imagen periodística y baja a la experiencia que termina en el foso de la desilusión; se recuperará, normalmente, por la pendiente de la ilustración, hasta alcanzar la meseta de la creación, que debería ser co-creación (colectiva o 2.0).

No sé si la multinacional de la investigación de mercados Gartner, reconoce que producto y usuarios en el viaje, a veces corto de estas curvas. A veces la tecnología recibe algún retoque de desarrollo importante. Pero no es lo corriente; si te beneficias de reformas más allá de la interfaz, suele ser un premio a la constancia. Así es que la consolidación de una tecnología, en Red depende de la aportacion social de calidad y de capital de experiencia y conocimiento de los usuarios. En la meseta se mide nuestra productividad, la tecnología tenía la misma al principio y no se le dió mayor importancia, porque no ofrecía el bagage y el contexto que las aplicaciones 2.0, las que sobreviven, ganan con el tiempo.

En el gráfico del post más abajo dibujan que vivimos el bienio de los blogs, del RSS, del etiquetado social... Luego vendrá el blog corporativo, los wikis, las redes de móviles... Depende tanto el futuro de nosotros, que en otro post miraré eso de las métricas.

20 noviembre 2008

web 2_0 llegara mas lejos cuando queramos

Los datos de uso activo de aplicaciones 2.0 son bastante cortos. Diseñando con colegas de otros campos una investigación sobre impacto educativo de uso de plataformas y herramientas colaborativas percibo un uso bastante optimista de las posibilidades de la web 2.0. Su implantación en consolidación de grupos locales, de pandillas, en comunicaciones y entretenimiento es indiscutible. El problema para otros usos no está en estas tecnologías. Creo que la brecha mental digital, como decía un colega hace un rato, es voluntaria. No estoy seguro de que los medios quieren aceptar la colaboración informativa de los lectores. Dudo de que los políticos sean conscientes del valor de la aportación ciudadana, también en momentos de recesión o de crisis. Las empresas y organizaciones tienden a ver la actualización digital, con todas las de la ley como una obligación, se escudan en posibles riesgos. Y nosotros, ¿pensamos los profesores que podemos aprender de los alumnos, que debemos hacerlo para poder orientarles e impulsar su aprendizaje?
Desde la experiencia 2.0 la brecha digital imaginada no existe. Con unas pequeñas pruebas personales comprobamos el alcance de las prácticas digitales, la ganancia de contar con otr@s. No veo obstáculo más importante que querer probar y buscar las utilidades que simplifican y hacen más abiertas nuestras tareas cotidianas.

10 noviembre 2008

faltan inmigrantes (sobre todo digitales)

Son menos inmigrantes de los deseados y esperados. Entre los inmigrantes digitales hay una generación retrasadilla en cuanto a su adopción digital. Yo soy de esa.
Entre la generación de posguerra y las actuales generaciones digitales no han penetrado con la rapidez esperada y deseable las rutinas digitales. Nos encontramos con una penetración más lenta penetración de hábitos digitales entre los baby boomers y esas otras generaciones que todavía son las clases activas. Y es que sacar adelante la maltrecha sociedad de consumo, se come mucho tiempo de ocio, en todo caso dirigido a viajes, recomponer la salud y..."olvidarse de todo". No tener ganas de entretenerse en internet no es malo si hay alternativas. Para la Red sí lo es. Si los más activos se quedan como los menos interactivos en la Red, perdemos experiencia vital, criterios de selección. No todo debemos mirarlo por el espejo retrovisor, como decía McLuhan. Pero cuando no se ve claro el horizonte, es bueno que te puedan aconsejar qué descartar y qué conservar.
Traer a la Red a nuestros mayores puede ser un lema para los adoptantes tempranos que disfrutan con cada nueva aplicación en sus redes sociales. Compartir con tus mayores me parece más eficaz que tantos cursos y jornadas. Es más fácil esa interacción pandillar. Pero las tribus, las redes tecnosociales pueden ser más intergeneracionales. Creo que con ello ganamos en estabilidad y permanencia de aplicaciones que sometidas al puro impulso de la novedad apenas pueden consolidarse. La viabilidad de los negocios no es lo más importante, pero también se beneficia si hacemos más inmigrantes digitales.

Las rutinas dominantes, el uso del correo y la búsqueda en Internet tienen fines productivos. Y si no nos lo pasamos mejor no creo que la cosa cambie más rápido.
Ya se vé que no hace falta mucho esfuerzo con las generaciones que vienen. Y nuestros mayores algo también van disfrutando con, en, de Internet.

02 junio 2008

menos mal que tienes Twitter

No me parece correcto tanta insistencia como he leído este fin de semana con que Twitter (o nano blogging similar) es una moda.
Ya podemos medir lo que ha dado de sí tanto reportaje periodístico sobre los blogs durante estos años. Empresarios, profesores, funcionarios.... se están perdiendo una buena oportunidad de actualizarse y de conocer mejor a su público. Incluso nuestros estudios cuantitativos, como el último Obercom de Rita Cheta sobre la blogosfera portuguesa (pdf 21 pags), refuerzan su imagen de aplicaciones lúdicas o adolescentes. Si se fían de los números "los viejos" se lo van a seguir perdiendo.
Pues yo he encontrado en Twitter, el blogging que no podía hacer. Siempre he admirado a l@s bloguer@s de casta que en pis pas daban noticia en cuatro líneas. Dos zig zags de opinión y quedabas avisado. Eso no estaba al alcance de mis conexiones, de mi tiempo, ni de mi estilo de redacción. "Pesao" que es uno.
Hoy el 140 caracteres de Twitter me permite anotar lecturas, agradecer contenidos, disfrutar de las cuitas de un pisito sin muebles con buena licorera o lamentar que Lorenzo Odone no haya encontrado esa farmacéutica que fabricara un aceite para recuperar la vida que pudo tener y haya muerto después de vivir y sufrir 30 años. Descanse él y sus padres.
Salgo para Guimaraes a una tesis. En un rato de la mañana sólo he podido escribir esto en el blog, pero he leído y compartido otras cosas. No me ha dado tiempo para más comentarios, pero menos mal que tengo Twitter o Tumblr, etc..

12 mayo 2008

preferimos otros senderos

El grupo de Flickr

de un par de cientos de miembros

Desire Paths

muestra

senderos abiertos por transeúntes

justo al lado de las rutas urbanizadas.

Muy en línea con el espíritu de la Oates

que comentaba Ascárida.


Otra pista de Carlos Neri, gracias.

09 abril 2008

las digitales entre las demás competencias

Ahora que parece que Google se toma más en serio Blogger, yo no consigo publicar entre los cuelgues del sistema y un trancazo propiciado por una auténtica cascada de comisiones estudiando planes de estudios y otros ajustes europeos que me tienen el cuerpo resentido.

Para que lo importante no despiste con estas urgencias aparentes releo despacio a Cristóbal Cobo. Uno de sus posts recopila varias opiniones sobre el destino que están tomando los usos de las tics: uso moderado de las tics para un mejor desempeño (también comenta resultados del informe PISA 2006) en distintos campos en general, educativos.

Cobo lleva una temporadita imaginando con otros futuros posibles: libro Planeta Web 2.0, la universidad del 2030 y en ninguna de sus imágenes el mañana mejora por el número de máquinas o por un consumo más desaforado de tiempo y de recursos ante las pantallas. Saber lo que buscamos hace más eficaces los usos moderados (en otro estudio de países nórdicos con fuerte implantación tecnológica).

Además, una sociedad más interconectada no sólo necesita formación técnica puntual, porque las aplicaciones quedan obsoletas con rapidez. Se trata de apropiarse de los recursos y dispositivos, (digital skills, e-literacy...) integrándolos en nuestras vida social y profesional. Y luego que puedan seguirse renovando y migrando hacia las aplicaciones que sustituyan a las actuales. Desde mi punto de vista el profesional adaptable, abierto y con capacidad de integrarse y de innovar sustituye tanto al generalista indefinido como al especialista de los ochenta.

Con los estándares de la UNESCO y en este contexto de sentido común desapasionado que invoca Cobo, me atrevo a escalar fases en la actualización de nuestras destrezas digitales:
  1. alfabetización tecnológica digital a los dispositivos del momento, no sólo para el ocio sino también integradas en las rutinas ordinarias con las que desempeñamos nuestras actividades y trabajos
  2. recuperación, análisis y evaluación de información digital y off line, según sectores socio-profesionales
  3. diseño de información, evaluación de públicos y gestión de comunicaciones
  4. conocimiento, comparación y toma ajustada de decisiones publicada
  5. actualización y práctica de aplicaciones especializadas, creación y difusión de contenidos como servicio o como aportaciones a proyectos en curso
  6. integración en equipos en red, promotores y activistas de objetivos sociales, e-ciudadanos responsables y no solo respondones.
7. / 1. el aprendizaje colaborativo es más espiral que cíclico y termina o comienza de nuevo ante una reforma general de varios dispositivos básicos: micro-computer, teléfono celular,...)

Otras anotaciones en ComuniSfera:
- sobre informes PISA.
- sobre competencias, destrezas y habilidades, de las digitales y de las otras.

07 abril 2008

había una vez una lectura

De una buena entrada de Juliana Boersner ¿Ha muerto la lectura? hice un mal comentario.
Segundo intento de expresarme.

La lectura decae según Leer o no leer (Eduardo Mendoza) que comenta:
a) bien por desinterés, por cambio de objetivos subjetivos.
b) bien por cambio de circunstancias, de formas de vivir.

a) Es lógico que decaiga la lectura de entretenimiento, cuando hay otras formas agradables y más simples de pasar el rato. O bien entramos en otra edad en la que jugamos con la fantasía más pegada a la interpretación cotidiana. Menos soñadora y más anticipadora, previsora, calculadora. Parte de este interés puede ser resto de un afán o principio de saber, que al fin no se llenó en mil singladuras o apropiaciones de héroes. Y pide otra cultura como clave y visión de los presentes por los que pasamos. Aunque se puede llamar principio cultural, no sólo tienen los pedantes o los empollones.

b) Puede ser que manden otros cambios, en el modo de vivir cada vez más lejos de los cientos de páginas de la novela rusa o alemana. Antiguo lector, no creo se consigan experiencias similares por muchas horas de videojuego o Second Life que gastemos. Pero no podemos cambiar el principio de utilidad imponiéndose hoy. Los libros grandes se nos van de las medidas razonables de tiempo, de los momentos disponibles. No sólo por la unicidad de sus relatos. Ni siquiera llegamos a calibrar su valor. Estamos lejos de poder tener esa experiencia, salvo enfermedad, encierro (y otras condiciones no deseables para una vibrante y apasionada experiencia lectora). Las distancias, las relaciones, las informaciones narradas... son tan distintas de las redes que tejemos cada rato. Enhebrando hipertextos encontramos otras vidas, menos narradas o ficcionadas de otras maneras. Sustituimos las rutinas lectoras por otras mediáticas (televisivas, ..). Vamos camino de otra sustitución de rutinas.

Robamos imágenes , párrafos, ideas... en un esfuerzo desesperado por que no desaparezcan en sus archivos digitalizados.

No sé si nos resulta más grato, si le sacamos más partido o si es resultado de la dependencia progresiva de nuestra afición. Ya se sabe la adicción cuánto más sencilla, más infecta.

Si cae el consumo de entretenimiento, nos hemos vuelto más reflexiv@s y queremos contenido más cultural. Podría ser en usuarios madurit@s. También la novela tiene su edad.
Si los cambios se deben a aceleración vital y estamos perdiendo capacidad de prever, de anticipar experiencias y demás... Supongo más bien que las estaremos sustituyendo por otras formas de imaginar, de anticipar futuros o de pensarnos a nosotr@s mism@s.
Creo que ambos son principios, y permanecen aunque se transformen. (Mejor lo intento decir en un post, que me lío)

03 octubre 2004

Barrapunto: Umberto Eco y los peligros de la Red

Umberto Eco, el de la novela En nombre de la rosa y otras, además de ilustre catedrático con estudios literarios de literatura medieval y uno de las cabezas visibles de la semiótica internacional, ocupada en desvelar los sentidos que en la actualidad damos a los signos y a los símbolos, dice que Internet puede llevar a que cada uno nos construyamos nuevas propia enciclopedia y no consigamos comunicarnos con los demás.
Me gustaría que los que leen alemán me confirmaran si en la entrevista "�Por favor dígannos la verdad! para Die Welt esa es la conclusión principal, al menos como nos la cuenta Libertad Digital.

Que cada uno construya su propia enciclopedia del saber no es un peligro, sino una ilusión. Corresponde al ser inteligente ordenar lo que conoce para expresarlo y comunicarse con los demás dejando además las puertas abiertas a lo que cambia, a todo eso que puede venir y a la inmensidad de lo que desconocemos. No pueden hablar los que no tiene al menos algún rudimento de vademecum para andar por casa y eso sí que es un peligro y una pérdida de tiempo.

Mayor problema encuentro en que un seguidor y analista de la comunicación contemporánea se apunte a la imagen utópica de Internet como herramienta enciclopédica al alcance de cualquiera. revela cierto desconocimiento de la Red, de las navegaciones dominantes y de las aplicaciones más usadas. En eso sí coincido con la larga cadena de comentarios de la noticia de NIcoti en Barrapunto | Umberto Eco y los peligros de la Red.