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09 marzo 2017

La levedad en el milenio digital (Millennial Lightness Iconology)

Italo Calvino, narrador sensible del cambio de época, deja en 1985 sus últimos textos. Cargados con todo el peso de casi cinco siglos de tradición en libros. Escribe unas conferencias que no llegará a dar en Harvard. Pero quiere que en la mochila para el siglo digital llevemos seis valores conquistados por la literatura y la cultura. Empezaría hablando de fluidez, de la ligereza postmoderna. En ese año apenas levantan del suelo la muchachada de la generación Y. Será a partir de 1985 cuando pasan a denominarse Millennials Generation ¿Cómo puede prever un escritor de finales del XX los rasgos de la escritura y de la gente del milenio siguiente? Este opúsculo con las lecciones que no llegó a pronunciar llevan la carga de un testamento de nuestros precursores literarios.


Como en Dostoievski y otros maestros, la experiencia de la muerte irradia luces distintas en el universo al que estábamos acostumbrados. Removiendo entre los textos italianos y universales que repasa Calvino, como su fuente y su alma, nos acercamos a uno de los rasgos nucleares de la cultura digital justo cuando apenas el hipertexto estaba comenzando. Se están haciendo leves la identidad, el flujo personal desde la red; más ligeras las estructuras sociales que se mueven por bandadas en efímeros y poderosos movimientos sociales; en una naturaleza castigada que se abigarra de enlaces y geolocalizaciones digitales también va aumentando virtualmente el territorio marino y natural virtualizado, sobre la base viva que apenas cuidamos. 

Con la profunda experiencia de esta millennial lightness se desgrana el primero de los últimos seis discursos de Italo Calvino: cosido ente imágenes con apuntes de contadas y sutiles palabras:
«Si quisiera escoger un símbolo propicio para asomarnos al nuevo milenio, optaría por éste: el ágil salto repentino del poeta filósofo que se alza sobre la pesadez del mundo, demostrando que su gravedad contiene el secreto de la levedad, mientras que lo que muchos consideran la vitalidad de los tiempos, ruidosa, agresiva, rabiosa y atronadora, pertenece al reino de la muerte, como un cementerio de automóviles herrumbrosos.    (…) 
Mi operación ha consistido las más de las veces en sustraer peso, he tratado de quitar peso a las figuras humanas, a los cuerpos celestes, a las ciudades; he tratado sobre todo de quitar peso a la estructura del relato y al lenguaje. »
¿Te apetece leer el resto del capítulo sobre la levedad?
 http://www.siruela.com/archivos/fragmentos/SeisPropuestas.pdf

Italo Calvino 1985  Lezioni americane. Sei proposte per il prossimo millennio) is a book based on a series of lectures written by Italo Calvino for the Charles Eliot Norton Lectures at Harvard. Six Memos for the Next Millennium 



23 noviembre 2015

casos de comunicación: dilemas entre estrategia y participación


Al hablar de seguir aprendiendo comunicación, de continuar desarrollando competencias profesionales estamos hablando de resolver casos recientes, de ser capaces de dar soluciones a problemas en nuestro entorno, en mi caso en la Galicia. Desde la universidad se nos llena la boca  afirmando que la comunicación es controlable, que se puede dirigir si reunimos tres competencias básicas una una directiva, otra relacional y la propiamente productiva. Para ver si realmente podemos aprender desde casos reales de comunicación propongo usar las siguientes tres varas para dar una medida cualitativa de lo que supone dirigir, relacionar y producir en comunicación profesional.

1. Ejecutar bien una comunicación convenientemente diseñada: la calidad de la visión estratégica y directiva en una profesional de la comunicación se expresa, entre otras manifestaciones, en cómo toma decisiones ante un problema de comunicación. Esta decisión implica además al grupo que durante el tiempo necesario va a conseguir una imagen pública concreta. El verbo de la frase que expresa la decisión hace de batuta durante el periodo que para resolver el problema decide centrarse en una sola acción comunicativa inmediata, en un más articulado plan de contenidos y eventos para semanas o temporada, en una estrategia con objetivos organizacionales y de público para un ejercicio económico o, por último en un programa de comunicación para un mandato ejecutivo de varios años. Según el tipo y la gravedad del problema de comunicación será más recomendable una acción más inmediata o más retardada, más integrada o simplemente aislada.
La dialéctica  o la ciencia de la comunicación es una formación que permite reconocer discursos minorizados en los medios de comunicación, Cuando la publicidad juega a despiste. En qué zonas el discurso institucional o corporativo no lo tiene tan claro como dice cierto periodismo. Cuando la inconsistencia y el apasionamiento se están llevando por delante aspectos clave del discurso social o ciudadano. Contrastar, completar, describir o incluso definir los polifacéticos conflictos de comunicación son tareas profesionales de esta competencia en directivos y responsables de comunicación en pequeñas o grandes organizaciones.
Una buena dirección de comunicación no garantiza el feliz desenlace de su estrategia. No tiene porqué conseguir consenso o convergencias en la tensión entre los planes corporativos y las demandas de participación abierta. El reconocimiento de testimonios avalados por gente o de portavoces debe ejemplificar las posibilidades de acción, del plan y del grupo de personas necesarias para alcanzar las metas. Serán resultados a corto, ajustes a medio plazo o incluso aperturas y cambio en una organización o movimiento. La monitorización y seguimiento de declaraciones de protagonistas, portavoces influenciadores tienen una importancia cualitativa como para aminorar otros resultados.
Desde la auditoria y los análisis se comprueba la eficiencia de la comunicación en la dirección de la ganancia que la organización espera. Una profesional se hace a partir de la evaluación de casos y de experiencias cercanas que permiten mejorar auditorias y proyectos próximos. La competencia dialéctica en dirección de comunicación muestra cómo el desarrollo y la gestión de propuestas de comunicación dentro del presupuesto y de los tiempos de referencia acordados en un contrato nos hace avanzar en el conocimiento de los discursos sociales y de sus capacidad de cohesionar nuevas formas de organización social.

2. Adecuar correctamente contenidos de interés a grupos en sus canales de conversación: las destrezas profesionales en la competencia relacional -en lo que a comunicación se refieren- incluyen diferenciar y seleccionar entre tipos de mensaje, momentos de conversación y canales preferentes a usar para compartir intereses con grupos y comunidades alrededor de una organización o movimiento. Con las respuestas a piezas y mensajes se construye la técnica y la experiencia profesional que demuestra la capacidad relacional con los grupos en torno a una organización. Evaluar e integrar sugerencias, que proceden de la comunicación con grupos de interés, expresa el ejercicio profesional de unas relaciones públicas que deberían encontrar en organizaciones, medios de comunicación y gabinetes o agencias publicitarias un nivel gerencial y directivo por lo menos de su nivel.

3. Producir y distribuir piezas según las necesidades planificadas y en función de las respuestas e interacciones: las diferencia entre un trabajo funcional desconectado, una pieza artística descontextualizada y el diseño en comunicación sitúan la creatividad y el diseño para textos y piezas que forman parte de planes de marca (branding) en contextos de conversación y de relaciones con grupos de interés.
La producción en comunicación demuestra los más altos niveles profesionales cuando ofrece materiales con una capacidad comunicativa adecuada al tipo de problema según el tamaño de la organización. Como medida de la calidad comunicativa no están los premios ni la rapidez o el bajo precio. Es profesional la expresión  adecuada en los soportes más convenientes para el tiempo de una comunicación. Dependiente de la  estrategia principal de comunicación para un periodo, aproveccha la dedicación humana y económica más conveniente para conseguir el alcance social, la reproducción del mensaje. La viralización digital complica una dirección semántica desde las piezas, así que en producción se están integrando conocimientos de canales y tecnologías para que la distribución esté también a la altura del diseño. En otras palabras el diseño de la comunicación hoy no se conforma con artes finales sino también con las manifestaciones más adecuadas en momentos de mayor conversación y participación conociendo la iconografía recibida y preferida en las plataformas donde centramos la conversación y el interés de las organizaciones.

Puente de las corrientes.Pontevedra
Ponte das Correntes. Pontevedra. Foto de Carmela Dávila. En Flickr

Con tanto matiz debe quedar de nuevo claro que no hay paradigma, que no inauguramos un territorio científico derivado de axiomas que terminan en como queríamos demostrar. Así que comunicar no es dirigir y esperar a que lleguen los seguros resultados. La congruencia social no siempre es posible, quizá tampoco sea deseable. Parece que vivimos momentos alejados del consenso, con la posibilidad de que las confluencias y el desbordamiento hasta colectivos más plurales como son los municipalistas marque nuevas pautas de evolución social. De ser así, la participación individual, de grupos y de asociaciones aporta mucho más de lo que parece a los intentos partidistas y directivos de resolver 'dentro de casa' los conflictos y los problemas actuales de tantas comunicaciones. Si desgraciadamente acertamos en la actualidad debe estar devaluándose también lo de 'estrategia organizacional' o 'dirección de comunicación'. Esto por otra parte, suena a libertad y futuro. Que la tecnología no termine determinando el discurso público, que las instituciones no nos abduzcan con sus obsoletas rutinas es entonces cuestión de comunicación. De que acertemos hacer más profesional y más presente una comunicación como debe ser. Por lo menos como en este tiempo se esta configurando; quiero decir, como la estamos configurando. 

14 octubre 2015

retóricas digitales, las nuevas lides

A los diseñadores de herramientas analíticas -un auténtico universo paralelo lleno de aplicaciones con métricas digitales- les vendrían bien unos minutitos leyendo dos o tres párrafos de Paul Ricoeur. 
Vale igual cualquier otra cita, siempre que explique por qué un texto no es sólo lo que encierran dos blancos semánticos, las paginas cosidas entre tapas duras. Quedarse en el objeto cultural es un error de bulto acerca del texto y además nos incapacita para trabajar por él y con él.
Refiguramos cada texto, esculpe Ricoeur. Lo montamos y re-componemos a partir de sus fragmentos navegables, con el adobo de nuestra memoria y el sazonado de sensaciones e imaginación durante la lectura-visionado. Hay muchos estudios sobre la recepción de obras literarias (años '70 en adelante) y estudios sobre la recepción de televisión y de otros medios de comunicación (a partir de los '80). Se trata de textos académicos que alargan cada obra cultural en sus etapas de lectura. Como los posts, hace décadas que completamos el sentido de los textos con las interpretaciones, en votaciones, en comentarios, en críticas, en antologías, en compartidos...

The power of Myth
Como dice el recepcionismo son las lectoras quienes alargan con otra vida una obra de arte, la literatura, el periodismo o las piezas audiovisuales. Sucesivas generaciones de espectadoras - lectores completan los explícitos textuales, estiran las insinuaciones, sugerencias y otros implícitos en los documentos más seguidos durante un tiempo.  [Cada generación tiene sus versiones: lost / afterwar generation, babyboomers, X gen, Y gen / milllennials, Z generation + wikipedia].
Las aportaciones a cada pieza leída e interpretada se recortan con el horizonte de interpretación más generalizado, según cada generación occidental u oriental (infografías que exponen estas generaciones). Así a grandes rasgos se puede simplificar cierto sentir común más extendido, la imagen percibida, de un texto en concreto. El texto del autor (propuesta poética, iconografía pretendida) se extiende a lo recibido como texto generacional (iconografía alcanzada).

Cada vez es más difícil identificar al crítico o gurú de renombre que sea el/la influencer seguro/a para un proyecto. Ya no son tan duraderos los éxitos publicitarios de la industria cultural. Por una parte se reduce el universo de la imagen, la iconografía se fragmenta. Y desde el punto del vista del tiempo, se acorta la duración de un éxito en el imaginario de un colectivo. En el mejor de los sentidos del término ese es el efecto retórico de un texto. El mejor final posible, que demuestra que hay "ars bene dicendi" (Cicerón). El alcance retórico del buen decir expresa la extensión de apropiaciones y la duración de la satisfacción sobre una simple propuesta poética. No era más que un proyecto de comunicación, todo lo intenso que se quiera, hasta que se distribuyó y enriqueció con los comentarios, memes.... Primero la poética entusiasma con la energía explosiva de los ritmos y las imágenes.  Pero no se consuma como arte hasta que se comunica en una retórica que le permite divulgar y reinterpretar sus imágenes. Lo expresan especialistas del crossmedia, de los medios ganados en redes y del transmedia, como Henry Jenkins.


El momento retórico de éxito devuelve las obras al procomún. Se inicia de nuevo la fase poética, la comunicación más artística, ahora con más amplitud social, con más implicados e influyentes en un proceso creativo que deja de ser individual y que va a renovar la pieza original en versiones, revisiones y en nuevas co-creaciones.

Quizá tenga razón J. Campbell al apuntar hacia unos extendidos mitos en  el núcleo imaginario de cada generación. La buena retórica sabe persuadir con argumentos convincentes introducidos por las más bellas imágenes y formas. La retorica industrial sería potentísima si fuera la principal responsable de la iconología dominante en cada generación.


Too Big to Know, describe David Weinberger (2011, 115) la ampliación digital de nuestras culturas:

Knowledge now lives in the messy web that has grown around it, the way life lives not in our neurons, bones, blood and marrow but in their connection.
Finally, if books taught us that knowledge is a long walk form from A to Z, the networking of knowledge may be teaching us that the world itself is more like a shapeless, intertwingled, unmasterable web than like a well-reasoned argument

A pesar de la concentración de canales y medios en pocos grupos de comunicación, la apropiación retórica de la información y de la cultura no es uniforme. Hay expectativas profesionales para la comunicación y las relaciones públicas. Son necesarios conocimientos y técnicas desarrolladas desde las antiguas retóricas para alcanzar una suficiente visibilidad en el macroambiente de multitudinarias imágenes fragmentadas y polidimensionales. Junto a la iconología dominante, signos de mentalidad de época, imaginario de generación, existen posibilidades y alternativas de interpretación de imágenes para comunidades o colectivos más pequeños y probablemente más relevantes que el BIG DATA.

Una auditoria de las lecturas internas, de su interés para determinados grupos y de los públicos más cercanos a la agenda de nuestro discurso debería ayudarnos como a los viejos oradores a preparar y ensayar nuestro discurso digital en esos escenarios de impacto donde se forjan la construcción local de lo colectivo.
La educación de los romanos mayores de 17 años

En este mismo blog se proponen auditorias para ser representadas en diagramas de tela de araña, de estrella o en infografías con base en un sólo público, varios públicos... y sobre todo como visualizaciones de una iconografía, de una dirección de imagen para construir o reforzar una marca. Se trata de saber cómo está y de representar el estado de una comunicación para proponer cambios o desarrollos hacia algunos grupos de interés o públicos. En el paso del discurso corporativo a la conversación con los clientes (marketing), con los medios (dircom) o en conversación abierta en redes sociales se produce el paso de la iconografía, de la construcción poética de una marca, a las arenas movedizas, móviles y portables de iconografía compartida y los sentidos autoriales o corporativos aceptados. Junto a las iconologías, a cómo nos ven, con las distintas percepciones de los stakeholders y de los grupos de interés cercanos al asunto social que nos convoca.

No está bien que el marketing de contenidos, el periodismo de marca o el content branding se centren en aspectos redaccionales o compositivos cuando se trata de conectar y dialogar con intereses ajenos y no siempre coincidentes con las propuestas clientelares. Desde luego que el trabajo de aunar y conseguir éxitos colectivos demanda profesionales formadas en el pasilleo lobbyista pero también en las más abiertas lides de las retóricas digitales.

Unas retóricas digitales que son interdisciplinares y exigen variadas competencias técnicas, entre las que destacan las expresivas visuales, las analíticas y las directivas que se ejercitan en comunicación.

08 julio 2015

La generación Z a la que pueden contribuir los actuales videojuegos infantiles

(Perdón por la autocita en este post). Mi colega de publicación es Pâmela Saunders Uchoa-Craveiro con la que en  meses pasados comprobamos la opinión de niñas y niños de Ceará y Pontevedra -menores de 12 años- que se quejan de saturación publicitaria en los juegos online de sus portales favoritos. Los anuncios de esos portales de juegos infantiles que analizamos confirman que "pocos son instructivos, divertidos y casi ninguno es interactivo" (Uchoa-Craveiro & Araujo, 2013). Las quejas están completamente justificadas y bien expresadas. Los portales web de juegos disponen de información para segmentar y personalizar bastante mejor los anuncios. El anuncio de marcas irrelevantes y en formas no adecuadas a ellos no tiene ningún efecto en imagen, pero perjudica la reputación tanto del anunciante como del juego. Si la publicidad es la justificación del espacio gratis, estas formas no son de recibo en juegos ni en publicidad. Como la autorregulación que no llegó a la televisión no es lógico esperar que el mercado se corrija sólo. Además de una información pública y una legislación más ajustada al sector recomendamos una capacitación digital que parta de sus usuarios menores y que los jóvenes profesionales del diseño de juegos y de la publicidad no sólo tengan en cuenta sus opiniones y preferencias, sino que también prevean el tipo de generación Z que están formando y sus actitudes esperables ante la información y el consumo en los valores sociales que se van a hacer emergentes en los próximos 15 años.
"Como bien dicen los mismos usuarios más pequeños el anuncio mal dirigido e inoportunamente gestionado es un incómodo acompañante en sus juegos en red. Es necesario, por tanto, prestar atención a la co­municación publicitaria en webs de juegos que repetidamente bloquean el acceso al juego buscado y que interrumpen momentos claves con mensajes no deseados y muchas veces también fuera del interés de los pequeños jugadores. Y hacerlo de una manera profesional y rápida, al menos del mismo modo que preocu­pa el contenido comercial en programas y series infantiles.
(...) Las opiniones de los pequeños usuarios de juegos online son de interés para publicistas y administradores de webs con usuarios infantiles. La interacción sigue siendo una asignatura pendiente en comunicación, incluso en sus formas de programación lúdica. (...) 
Como ocurre en otros espacios digitales para los adultos se confirma que la mayoría de las webs de España y Brasil solicita datos personales de los usuarios infantiles. Dar estos datos ofrece experiencias de juego más ricas y, en principio, permitiría una publicidad más personalizada. A través de la política de privacidad las webs de juegos informan si usan o no los datos de los usuarios para orientar y personalizar la publicidad. Sin embargo, este casi-contrato se presenta en textos largos y con un lenguaje técnico de difícil comprensión incluso para un adulto.
Este análisis revalida que el espacio on-line es rico en experiencias lúdicas y puede proporcionar muchos placeres y aprendizajes a sus usuarios más jóvenes. Sin embargo se confirma que no pueden manejar tanto y tan dispar ruido publicitario cuyos efectos, en el mejor de los casos, reducen el tiempo de juego y empeoran su experiencia. A la espera de una regulación más precisa y de mejores normas éticas y compromisos corporativos se señala la importancia de que educadores y padres ocupen papeles más activos en el entretenimiento y en la educación informal de los menores. La mediación de los adultos debe superar el modelo basado en controlar el tiempo que los niños pasan jugando y/o el uso del contenido de la publicidad que aparece en las webs de juegos. (...)
Por último, no menos importante es la justificación teórica de la publicidad como financiación y sostenimiento de la información y del entretenimiento en Internet. Si realmente los anuncios se proponen como base económica del espacio «gratis» en Internet, han de ajustarse a los tiempos y habilidades propios de los juegos y en ningún caso obstaculizar o complicar la experiencia de juego.  
Una posible comunicación pu­blicitaria de calidad no solo debe conservar y difundir una imagen de marca. En cuanto a la comunicación debe ser respetuosa con los niños, sujetos activos de la recepción e interacción. En esta fase de su formación también se desarrollan la percepción y los va­lores. Las marcas que agreden la experiencia infantil pueden estar perdiendo reputación aunque sean más visibles y notorias. La formación crítica interesa al entorno in­fantil, incluidos anunciantes y publicistas. Con una co­municación publicitaria y unos juegos co­mo corresponde a estos tiempos se evitan daños en los jugadores y pérdidas de reputación e inversiones heredadas de modelos de negocio y de comunicación que apuntan a encontrarse al final de su ciclo de vida.

14 abril 2015

empeñados en reinventarnos I/III: cuando la marca personal parece global

Al desaparecer profesiones -y muchos puestos de trabajo en sus formas tradicionales- nos piden: ¡cambia de rutinas, sal del sofá del confort y piensa en futuros a la vuelta de la esquina!  Y yo que estudiaba para devolver a la sociedad la educación recibida... ¿No se estará agostando el conservadurismo educativo con la sequía de la crisis sistémica? Si oyes los tuits diarios se predica el evangelio de la reinvención. Con la tecnología parece que ya nada puede hacerse como antes. Vale. ¿Y hacernos a nosotras/os? ¿También se hace en el móvil?

Acercándonos a los diez años de crisis, son menos conspiraciones y más ideas fundadas la situación climática y energética, el disparo de deudas soberanas y un futuro con decrecimiento económico y laboral. Si hay que reinventarse, no valen ni modas de ayer ni principios modernos de toda la vida.

El lastre de las marcas sobre la identidad personal ¿En cuánto te sale el "porque yo lo valgo"? 

Interesante el último libro de Victor Lenore (2014), donde nos tacha a los baby-boomers de ser la primera generación educada para el consumismo. Que dicho sea de paso, debe alcanzar cotas históricas en nuestros vástagos al considerarnos, a su vez, espartanos y agarrados. Bien. Antes de fijar como culpable o insolidaria a una de las últimas generaciones sociales, abramos el foco sobre los hipsters de Lenore mirando otras coincidencias generacionales en las últimas décadas.

Un individualismo crece hasta su globalización actual desde que la modernidad impuso "la superioridad incuestionable de nuestros propios gustos, evidente por la sencilla razón de que los hemos pagado", frase magistral en el blog de César Rendueles (18 nov 014). Dispara la distinción de Bourdieu como un falso paradeigma. Una especie de totem global que se alza como ejemplo de humanidad para cada generación. En sano ejercicio cartesiano con esta crisis podemos dudar si reinventarnos no nos dejará más chafados al perder el ritmo de estereotipos diseñados para unificar estas últimas generaciones y convertirlas en públicos de maquinarias mediáticas.

Puede que a los babyboomers nos vistieran productos de consumo, tras colarles coches y lavadoras a nuestros padres. Pero más se nos idealizó al currante, ahora en casa tras la emigración de nuestros mayores. Para la generación X, los yuppies se convirtieron en ídolos con más brillo que las estrellas del rock. Lenore ya con los millennials rechaza que la subcultura indie sea original; también ella, como todas las edades sociales anteriores, repite consumo, estética y meritocracia como la serie de características en los modelos humanos de la renqueante modernidad que nos queda.

"Mi propio criterio", ese afán de construirnos desde cada inviolable intimidad, esconde inquilinos incómodos, como las infecciones de modas globales. Se nos notan en las ropas y juegos desde la infancia y la adolescencia, en cada una de las últimas generaciones. No sólo se dirigen a los pudientes usuarios y compradores.

Cuánto más crece la comunicación más lejos puede llegar una imagen universal. Así que el paradeigma apunta y dibuja en el horizonte la sombra de un modelo humano "adecuado a estos tiempos". Desde los medios y tecnologías de masas las instituciones vienen devorando una vanguardia tras otra, como Saturno a sus hijos, con todo tipo de sketches de tendencias. El perfilado funciona cuando retrata mayorías "democraticas". Quizá nos conformamos con ser representados y "mejor parecer del montón".

Pobre y hueca suena la "propia opinión" cuando coincide con el "bien pensar", políticamente correcto, sancionado por las primeras industrias culturales de nuestro entretenimiento (que en ocasiones informan). El totem se pudre al madurar, cuando surgen otras dudas más internas: ¿"seguro que soy de los míos"? La más personal de las marcas es aquella que no se nos marca en el cuerpo como un tatuaje. O sí, porque es el que queremos llevar en adelante. Con la identidad lo que no podemos es salir de una educación caducada a cantos de sirena neurocientíficos entre gurús del coaching. Reinventarse no es conseguir seguir esa moda elitista de alta cultura que sólo unos pocos, la tribu global en definitiva, hemos conseguido alcanzar.

10 febrero 2014

La generación como contexto en un trabajo escolar



Generaciones USA s XX, US Census Bureau 

Usamos los contextos para delimitar un espacio en el que reflexionamos. A los profesores nos encantan gráficas como la clasificación estadounidense de generaciones. En los trabajos escolares nos gustaría encontrar simplificaciones parecidas, para situarnos en el entorno de una investigación.

Las tesis, tesinas y trabajos de fin de grado, en las ciencias más complicadas, como lo son las ciencias sociales, delimitan el ámbito de sus discursos por sociedades y periodos. Ha sido uno de los avances de la historiografía y sociología en el siglo XX. Simplificamos el complicado diálogo entre culturas y territorios, enmarcando entre hitos históricos a la población con una edad similar. Hoy la unidad generacional ronda los 15 años, y más allá de las cantidades busca manifestaciones críticas que anticipen el cambio a la siguiente. Este concepto en docencia y en investigación permite resumir en una psicología cercana, en una mentalidad comparable, a una numerosa población.

Desde la comunicación y la tecnología, el concepto de generación gana solidez nocional cuando podemos encontrar -al menos en las naciones desarrolladas- tecnologías para la información de masas, como los medios de comunicación.  A lo largo del siglo XX se han ido globalizando cada vez más unos mensajes democráticos y capitalistas. Frente a hipótesis más difusas sobre imaginarios colectivos, cabe relacionar los contextos generacionales con una determinada orientación de la información y de las opiniones más generalmente publicadas en los medios dominantes de comunicación. En cada una de las fases o edades que atraviesa una generación puede cambiar la tecnología y la comunicación más usadas y repetidas. Pero cada etapa generacional va incorporando experiencias de su formas de juego, de técnicas escolares, en rutinas profesionales, adoptando modelos de decisión....

Sólo unos trazos en la  tabla inferior para apuntar que conviven cinco generaciones en cada periodo. Cada generación trae sus vivencias y las prácticas según ha preferido informarse y disfrutar su ocio, durante la infancia, cómo se ha formado, trabajado o vegetado.

Apunto simplemente algún rasgo de la fase en la que actualmente se encuentran las generaciones heredadas del siglo pasado y la de los nacidos en los últimos quince años. Cada una conserva sus antecedentes vitales, la posición más pasiva o activa que ocupan (o algunos de sus miembros) en la escala social , las fuentes de información y entretenimiento que han marcado sus vías de conexión con el resto de miembros de su generación, etc.


origen
generación
historia
estatus social
tecnología de masas
1929 -
perdida
entreguerras
lucky few
PGM
crack
ancianos
cine, radio

1946 -
postguerra
baby boomers

postguerra SGM
gobernantes
prensa, cine
1965 -
industrialización

profesionales
televisión, prensa
1980 -
generación Y
new boomers
millennials
postmodernidad
educandos, JASP

reproductores vídeo y audio,
móviles, juegos
2000

crisis sistémica
menores
“nativos digitales”
internet, rrss, apps, internet de los objetos

Está claro que generación es una generalización. Sobre todo somos lo que vivimos y comemos, lo que hablamos, vemos y leemos. Lo que compartimos y amamos. En lo visible desde los medios no está, o no estaba, mucho de lo social, de lo ciudadano, que hoy lucha por verse en las calles y en internet. A pesar de todo parece que la crítica tampoco será portada en internet. Pero no está de más poner algunas puertas al campo social para facilitar que el horizonte y el contexto en que presentamos nuestros trabajos destacamos y en las perspectivas en que proponemos ideas y reflexiones.

Versión republicada 3 días después tras algunas conversaciones y matizaciones. En los enlaces descripciones en wikipedia. El gráfico procede de mi tablero Generations en Pinterest.

11 junio 2007

generaciones digitales

Actualizo por delante:
Gráfico de Forrester Research con la aportación de cada generación a la WWW según el tipo de interacción, según estilos de uso de tecnologías de información. Visto en Octavio Rojas (18 junio)

La entrada comenzaba así
Hablamos de diferentes generaciones digitales, desde que el adjetivo le cayó a los nacidos entre los últimos ’70 o los primeros’80 hasta el 2000 o 2003, según versiones.
A partir de Growing Up Digital: The Rise of the NetGeneration, de Don Tapscott, en términos más o menos psicológicos o estadísticos se representa al público joven. Después de Tapscott (como Oblinger 2005) se considera a estos nativos digitales y a los que les suceden como un nuevo estadio de la sociedad de consumo al que se mira con lupa para seguir tomando decisiones políticas, tecnológicas o mercantiles.
Podemos encontrar caracterizaciones similares de los que les precedieron como generación X. Se ha escrito en formas diferente sobre esta generación Y, también llamada generación del Milenio, y se seguirá haciendo con la generación Z que le sigue.
A veces sólo se menciona la componente tecnológica o queda muy ensalzada, como cuando hablan de generación M o de los medios, de Wired Generation o Connected Generation, la generación conectada en comunidades, la generación Ipod, etc.

Dejando de lado el nominalismo y la lucha entre best-sellers, las nuevas generaciones adoptan y sustituyen con gran rapidez rutinas de información y de comunicación a través de las últimas novedades en el mercado tele-informático. Más que las herramientas importan los usos y los valores que estiman estas nuevas generaciones. En Wikipedia se recoge un largo elenco de virtudes de los hackers, algo así como una definición la ciudadanía digital más socioconsciente. Es posible que Pekka Himanen se haya excedido algo en su representación de la ética hacker. Al menos como código declarado está por encima de otros muchos protocolos. Aunque la Red no tiene cualidades bautismales conocidas, ni se somete en su totalidad a tan benéficos principios, conviene conocer los nuevos valores y su extensión, si queremos comunicarnos y aprender con los nativos digitales que nos vienen. Ese debe ser el asunto de las tan traídas y llevadas generaciones digitales: una visualización a vista de pájaro de las tendencias y orientaciones generales que intuimos en las estrellas que compondrán las galaxias digitales de los próximos años.


Otros posts:

Generaciones y participación
Connected Age sobre la generación C (en comunidades) y su impacto en las megamarcas del consumo.
Internet cambia la radio musical
Informe de la Generación Media (2005)
CICOM: Generación Net y educación
Generación Y: impacto juvenil de la conectividad