08 julio 2015

La generación Z a la que pueden contribuir los actuales videojuegos infantiles

(Perdón por la autocita en este post). Mi colega de publicación es Pâmela Saunders Uchoa-Craveiro con la que en  meses pasados comprobamos la opinión de niñas y niños de Ceará y Pontevedra -menores de 12 años- que se quejan de saturación publicitaria en los juegos online de sus portales favoritos. Los anuncios de esos portales de juegos infantiles que analizamos confirman que "pocos son instructivos, divertidos y casi ninguno es interactivo" (Uchoa-Craveiro & Araujo, 2013). Las quejas están completamente justificadas y bien expresadas. Los portales web de juegos disponen de información para segmentar y personalizar bastante mejor los anuncios. El anuncio de marcas irrelevantes y en formas no adecuadas a ellos no tiene ningún efecto en imagen, pero perjudica la reputación tanto del anunciante como del juego. Si la publicidad es la justificación del espacio gratis, estas formas no son de recibo en juegos ni en publicidad. Como la autorregulación que no llegó a la televisión no es lógico esperar que el mercado se corrija sólo. Además de una información pública y una legislación más ajustada al sector recomendamos una capacitación digital que parta de sus usuarios menores y que los jóvenes profesionales del diseño de juegos y de la publicidad no sólo tengan en cuenta sus opiniones y preferencias, sino que también prevean el tipo de generación Z que están formando y sus actitudes esperables ante la información y el consumo en los valores sociales que se van a hacer emergentes en los próximos 15 años.
"Como bien dicen los mismos usuarios más pequeños el anuncio mal dirigido e inoportunamente gestionado es un incómodo acompañante en sus juegos en red. Es necesario, por tanto, prestar atención a la co­municación publicitaria en webs de juegos que repetidamente bloquean el acceso al juego buscado y que interrumpen momentos claves con mensajes no deseados y muchas veces también fuera del interés de los pequeños jugadores. Y hacerlo de una manera profesional y rápida, al menos del mismo modo que preocu­pa el contenido comercial en programas y series infantiles.
(...) Las opiniones de los pequeños usuarios de juegos online son de interés para publicistas y administradores de webs con usuarios infantiles. La interacción sigue siendo una asignatura pendiente en comunicación, incluso en sus formas de programación lúdica. (...) 
Como ocurre en otros espacios digitales para los adultos se confirma que la mayoría de las webs de España y Brasil solicita datos personales de los usuarios infantiles. Dar estos datos ofrece experiencias de juego más ricas y, en principio, permitiría una publicidad más personalizada. A través de la política de privacidad las webs de juegos informan si usan o no los datos de los usuarios para orientar y personalizar la publicidad. Sin embargo, este casi-contrato se presenta en textos largos y con un lenguaje técnico de difícil comprensión incluso para un adulto.
Este análisis revalida que el espacio on-line es rico en experiencias lúdicas y puede proporcionar muchos placeres y aprendizajes a sus usuarios más jóvenes. Sin embargo se confirma que no pueden manejar tanto y tan dispar ruido publicitario cuyos efectos, en el mejor de los casos, reducen el tiempo de juego y empeoran su experiencia. A la espera de una regulación más precisa y de mejores normas éticas y compromisos corporativos se señala la importancia de que educadores y padres ocupen papeles más activos en el entretenimiento y en la educación informal de los menores. La mediación de los adultos debe superar el modelo basado en controlar el tiempo que los niños pasan jugando y/o el uso del contenido de la publicidad que aparece en las webs de juegos. (...)
Por último, no menos importante es la justificación teórica de la publicidad como financiación y sostenimiento de la información y del entretenimiento en Internet. Si realmente los anuncios se proponen como base económica del espacio «gratis» en Internet, han de ajustarse a los tiempos y habilidades propios de los juegos y en ningún caso obstaculizar o complicar la experiencia de juego.  
Una posible comunicación pu­blicitaria de calidad no solo debe conservar y difundir una imagen de marca. En cuanto a la comunicación debe ser respetuosa con los niños, sujetos activos de la recepción e interacción. En esta fase de su formación también se desarrollan la percepción y los va­lores. Las marcas que agreden la experiencia infantil pueden estar perdiendo reputación aunque sean más visibles y notorias. La formación crítica interesa al entorno in­fantil, incluidos anunciantes y publicistas. Con una co­municación publicitaria y unos juegos co­mo corresponde a estos tiempos se evitan daños en los jugadores y pérdidas de reputación e inversiones heredadas de modelos de negocio y de comunicación que apuntan a encontrarse al final de su ciclo de vida.

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