05 octubre 2004

Fronteras de la usabilidad con otras evaluaciones de webs

Los fabricantes de cualquier cosa llevan siglos pasando tests para probar si un prototipo funciona. Desde 1990 viene Jacob Nielsen aconsejando y actualizando sus principios para la inspecci�n de sedes web. Dentro de esa tradici�n tecnol�gica de la industria, hay que entender el origen de la evaluaci�n por expertos, heur�stica, y la usabilidad, condiciones y facilidad de manejo de los prototipos web. Una inmensa webibliograf�a ampara la disciplina HCI, que pretende centrar el dise�o y el desarrollo web en los usuarios (HCI Resources). Una navegaci�n circular introductoria en Information & Design nos puede explicar lo que se hace en �ste an�lisis y evaluaci�n.
Como las clasificaciones para la investigaci�n y evaluaci�n de objetos industriales las de Keith Instone , o la de James Hom 1996 se centran en un perpectiva de tecnolog�a �til pro usuario. La de Hom, traducida por Alejandro Flor�a, en Entrel�nea 2000, rodea la evaluaci�n de la usabilidad de otras t�cnicas aplicables a recursos web y constituye un referente en la inspecci�n en el entorno hispanohablante. En un tono m�s did�ctico se puede leer el programa para la realizaci�n de heur�sticos de la Universitat Oberta de Catalunya (pdf en catal�n).

Cuanto m�s exigentes sean los objetivos de calidad en contenidos y en servicios web, m�s se ir�n alejando de la evaluaci�n de la competencia funcional del soporte. La gu�a de evaluaci�n de IST de Tecnolog�a y Servicios Inform�ticos en el Tecnol�gico Instituto de Mass., detalla aspectos de contenidos y de visualizaci�n m�s all� de una evaluaci�n tecnol�gica e incluso de una evaluaci�n de funcionalidad.
Como ocurri� en los criterios para jurados de festivales de sedes web, las perspectivas de contenido y de dise�o han ido ganando importancia en la evaluaci�n, no s�lo para la informaci�n sino tambi�n para evaluar las prestaciones eficaces en las sedes.
Desde hace a�os los evaluadores vienen fij�ndose cada vez m�s en aspectos de gesti�n y visualizaci�n de la informaci�n, como se nota en algunos �ndices de la gu�a para la evaluaci�n experta (pdf), de Joaqu�n M�rquez Correa o en la gu�a de evaluaci�n heur�stica de sitios web (Hassan y Mart�n 2003) en No solo usabilidad. De todas formas se echa en falta un desarrollo un poco m�s perfilado de �ndices formales, que concreten la visualizaci�n y la dimensi�n est�tica de la informaci�n y los servicios en las sedes.

Cuanto m�s se aproxime la evaluaci�n al usuario, m�s nos adentramos en otros territorios de evaluaci�n cognitiva, como se�alaba Eduardo Manch�n en Ainda y ahora describe en Alzado.

Nuestra com�n colega Gloria G�mez Diago insiste en la perspectiva comunicativa que han seguido los evaluadores de recursos web, con especial atenci�n en las listas de las bibliotecas, con criterios cienciom�tricos de autoridades y de calidad de contenido, o criterios simplemente informacionales desde indicadores de producci�n y frecuencia, sindicaci�n de contenidos o enlaces inversos.

Otras relaciones m�s lejanas con la evaluaci�n que se practica podr�a alcanzar la evaluaci�n de conocimientos o destrezas adquiridas en la navegaci�n , vecina de la evaluaci�n del aprendizaje en el e-learning, que vuelve a referirse a sentidos recientes de la experiencia de usuario (P. Morville).

Pero es que entonces, y siguiendo esta direcci�n, ya no estamos en la evaluaci�n de la previsible funcionalidad del prototipo. Por este bello y complejo bucle hemos alcanzado una evaluaci�n de la utilidad real, de las opiniones, de la satisfacci�n o no de la experiencia navegadora. No cabe duda de que es informaci�n relevante para la gesti�n o el redise�o de una sede, pero se ha demarcado de la consideraci�n por los expertos de una posible usabilidad a una encuesta o evaluaci�n social de todas las dimensiones informativas y operativas de las sedes en la Red.
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