08 noviembre 2007

colonos digitales (mutaciones en la vida digital)

Seguimos a vueltas con los "nativos digitales". Hemos llegado hasta aquí con un concepto del siglo pasado, el de generación psicodemográfica. Y hemos intentado definir a aquellos naturales de la Red en ese contexto mental, es decir, por su edad y sus rasgos más o menos comunes, lo que llamamos generaciones digitales. Antes y después de Don Taspcott hemos querido simplificar los cambios que se pueden estar produciendo en un corte social casi global. Esta simplificación tiene interés para reducir la incertidumbre económica, política...

Una aportación de Juan Freire de hace unos días recoge y detalla los rasgos generales de los nativos digitales. Pero más que los aspectos generales, quiero fijar la atención en una parte de su glosa. Se deben considerar nativos digital, no sólo los nacidos digitales (Born Digital) sin los que además son usuarios digitales naturales (Living Digital, como ha propuesto Dave Weinberger Digital Settlers). La ventaja de hablar de colonos digitales, destruye la simplificación conseguida con los nativos digitales. Sólo una parte, pequeña o grande de los nativos digitales, se habitúan e integran rutinas digitales. Si volvemos al escenario de los usos, como a mi entender se han desarrollado las propuestas de aplicaciones e innovaciones en la web, nos volvemos a un escenario que se complica en pocos años. No parece sencillo distinguir en los nativos digitales unas aficiones digitales muy generalizadas. Y el número de aplicaciones y de modalidades de uso es de una extensión que difumina aún más las clasificaciones sociales.

Entre los que son aficionados iniciales (early adopters) tampoco es dónde más constancia se da, precisamente por su afán de probar cada novedad que salta a la Red. Creo que no es mal camino éste de enfocar la experiencia y la constancia digital. Pero entonces se nos mezclan las generaciones. Hay muchos veteranos, inmigrantes o separados digitales con un sentido más constante en sus rutinas. Es "en estos usuarios digitales de larga duración" donde debería ser más fácil distinguir la "nueva brecha digital" que mencionaba J. Freire. Aún perteneciendo a una generación digitalmente capaz y a un mundo que económicamente te lo permita, siguen dándose "jóvenes apocalípticos". No son anti-tecnológicos. Tienen sus mp3, móviles y cámaras. Pero con un consumo accesorio que no marca su experiencia ni sus rutinas.

La industria tecnológica nos viene acostumbrando a la obsolescencia de nuestros aparatos, y cada Navidad sacan en nuevo artilugio que manda al desván el regalo de Reyes, la estrella del consumo de las fiestas anteriores. Con una planificación, de moda, de temporada, el mercado tecnológico limita estos salvavidas conceptuales como las generaciones o los nativos digitales.

Hablar de eficiencia y satisfacción de los usuarios digitales (usabilidad) nos está llevando a tratar del valor y del capital inmaterial que se construye en digital. Las virtudes educativas y sociales sólo se pueden observar si algo resulta o queda de los usos digitales y se puede comparar y reconocer como mejor que lo que teníamos antes y en otras formas de comunicación y de aprendizaje.

Deberemos atender a "esos que han venido con intención de quedarse", a los colonos digitales, para comparar su trabajo y logros con el resto de miembros de su "generación". Aunque no tienen porqué pertenecer a la misma generación, ni ser reconocidos por los de su generación como "uno de los suyos".

Los rasgos comunes, incluso en el colono digital ocultan de cada un@ somos un nodo en muchas redes diferentes y que no representamos patrones similares en todas ellas. La identidad, la comunicación y el desarrollos personal viviendo también con las redes, pasan a ser polimóficas o facetadas y las caracterizaciones generales sólo describen las "apariencias externas", las formas nodales y no la variedad de usos y costumbres que cada un@ desarrollamos. No me alargo más en esta entrada, pero tendremos que seguirle dando vueltas.
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