15 enero 2007

autoría y polifonía en blogs y redes

Si estás algo baja, si te sientes deprimido, emborrona unas letras, dibuja, haz fotos...

Escribir potencia el ego. Por algo a los que siguen con sus blogs se nos atribuye, ¿justamente?, una vanidad prolongada. Seamos más precisos con nuestros males y vicios.

La autoría de los hipernarradores, tarde o temprano, nos hace conscientes de nuestras dependencias.
  • Texto, tejido, donde lo haya, el hipertexto,
  • nace de fuentes visibles (si los enlaces no han caducado),
  • vive de los que dejan constancia de su lectura y original comentario, y
  • devuelve a los inspiradores el reconcimiento de la sugerencia para escribir bajo ese lacónico: vía, lo leí en, sigo a...
Escribo ésto porque una de mis clases quedó muy incompleta y me pidieron más teatrillo de profesor para interpretar al gran autor del dialogismo y polifonismo:
A la teoría de la comunicación le interesan (...) continuadores como Mikhail M Bajtin [Bakhtin] que revisa principios literarios con nuevos sentidos del diálogo en la comunicación, y otros sentidos del conflicto entre personajes en el relato (concepto de polifonía en la obra).
No me hubiera acordado si no leyera a Naxos. Y me gusta cómo cuenta en Inmanencia el acoplamiento de sonidos y fonemas, de recuerdos y proyectos en voz escritural.

Así las cosas, queda mejor dicho en nuestro discurso colectivo que el autor (escritor, narrador) es un compositor con más músicos que una orquesta, un marinero que trenza parecidas maromas y redes, pero sin querer subirse al escenario.

De nuevo en la autoría bloguera, no sé si como yo, veis más bien bajito el podio, no me da pinta de pedestal millonario. Por lo menos en la industria del papel algunos publicitados y favorecidos podían alcanzar las grandes sumas del dineral de la atención y la fama.

En camino hacia las redes sociales, el enlazado semántico va a multiplicar la textualidad, crecen exponencialmente los lazos y componentes de mi/nuestro discurso digital. Lo veo como otro duro golpe a la autoría, esa supuesta causa de males y vicios de los que no nos libramos los blogueros. Se siente una quiebra más definitiva del espejismo moderno de la autoría.

La firma desde el Renacimiento, ha sido símbolo de una identidad artificial. Una imagen emanado del reflejo de las obras, el cuño que adoptaban con su sudor y su tiempo y que luego podía ser descubierto por los críticos y los intelectuales.

En un futuro próximo de las redes sociales, actualmente en marcha, la autoría perderá nitidez. No porque yo lo diga, desde luego. La pérdida de identidad escritural correrá a la misma velocidad del discurso, según vayamos ganando en conciencia de nuestra polifonía. Y nos atrevamos a manifestarla. Cuando menos en sus nodos más visibles.

Actualizo: me olvida del reciente libro, ya en terreno jurídico y periodístico, editado por Andrés Boix Palop y Guillermo López García, La autorí­a en la era digital : industria cultural y medios de comunicación (índice, blog de guillermo chapapote discursivo, post sobre el libro)
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