31 octubre 2007

ciudadan@s y medioambiente

“Al ponerme de pie, realizo un cambio estructural en el suelo, que puede parecer mínimo pero que está ahí si tenemos los sensores adecuados para verlo, y el suelo, al incidir sobre mi pie, provoca un cambio estructural en mí que reconocemos como un sensación de rugosidad o presión en el suelo... el ser vivo ha de cambiar en los encuentros con el medio” (Maturana 1998).
Esta verdad debería mover incluso a los más egoístas o insensibles. Lo que perjudiquemos y malogremos en el medioambiente, nos será devuelto, porque en él y por el (medioambiente) vivimos (o morimos).

Ya es hora de reconocer a los grupos científicos locales, como GECMA que en Galicia cumplirá 30 años proponiendo modelos de bancos de tierras, de reforestación, de saneamiento y cuidado de ríos y costas, de recuperación de espacios naturales. Sólo por su labor de divulgación ya merece reconocimiento el capital informativo que han aportado en los treinta años de vida que cumplen el año que viene (2008).

Los ciudadanos tenemos derecho a una divulgación y una información medioambiental de la que carecemos en importantes tomas de decisión y de voto (periodismo medioambiental: silencio de los diarios). En Europa hay directivas desde 1980 que regulan la libertad de acceso a la información medioambiental (Directiva 90/313/CEE, Convención de Aarhus 1998, Directiva 2003/4/CE). Algunas directivas vienen señalando los cauces para la participación ciudadana en actividades industrial (Directiva 2003/35/CE). Vía Blog Temos Dereito a Saber.

La página del Ministerio español de Medioambiente tiene media docena de formularios para comunicar si hemos visto algúna ave anillada, para observaciones a la asignación de gases contaminantes de los próximos años, para comentar en el programa AGUA o formar parte de los comités de evaluación ambiental. Para todo lo demás, es decir, para casi todo, debes rellenar el formulario de preguntas, quejas y sugerencias (una página de contacto en red). Parecido formulario en la Consellería de Medioambiente gallega.

De ninguna manera deseo contradecir las campañas ecologistas. Ojalá se alcancen los 60 millones de € que mide Greenpeace con el cambio de hora (horario de invierno en este hemisferio). También apagaré los diferenciales de mi casa el 15 Noviembre de 20 a 20:05 (blog). Sin embargo, creo que la acción individual (egologismo), por muy numerosa que sea (cuantos más mejor), debe ir reforzada por acciones institucionales claras y contundentes. ¿Cuántos coches y cigarrillos hay que sumar para contaminar lo que emite una central de carbón en una hora?

La participación ciudadana tiene responsabilidades graves cuando se toman decisiones institucionales sobre la energía o los residuos. Y no se puede participar sin divulgación, careciendo de información social técnicamente válida. La actividad de divulgación y de investigación debe ser mayor en los momentos en los que se deciden grandes operaciones medioambientales o políticas sobre entornos determinados.

Con el grave problema de acumulación de residuos, también en Galicia, hemos optado por falsas soluciones como el enterramiento de nuestros restos urbanos e industriales. Es previsible que incluso en las balsas autorizadas haya que intervenir en unos años. Aunque es contaminante, la incineración reduce bastante la masa y el problema de la basura creciente. Pero no todo puede tratarse con fuego. Hay residuos vegetales y orgánicos que se pueden compostar, si la separación previa es suficiente y se ponen bien lejos de las zonas habitadas, para evitar los malísimos olores y los insectos peculiares de las zonas con materiales en descomposición. Si además deseamos una relativa obtención de energía (restos sigue dejando y los biodigestores son delicados de mantener) podemos apoyar las propuestas de biometanización. Siempre lo suficientemente lejos de las poblaciones como para dejar vivir y respetar los derechos a enfermar por otros motivos de los vecinos. En ningún caso, se deberían reunir actividades molestas y ruidosos que en el caso de los residuos puedan acumular y multiplicar los efectos nocivos de tratamiento. Algunas medidas, como las referidas a determinados residuos de depuradoras, residuos sanitarios, residuos tóxicos o residuos en general de traslado y tratamiento peligroso exigen algo más que presentaciones y notas o ruedas de prensa. Estas palabras mayores de la intervención en los ecosistemas no se deberían aprobar en decisiones unilaterales de organismos o de un plumazo. Se decida lo que se decida, en materia de peligros y toxicidad, a este ciudadano le parecería razonable que se tratara más bien de un programa plurianual, con actuaciones de prueba temporales. En cada revisión l@s ciudadan@s podemos aportar la experiencia de nuestra convivencia, alejada y controlada, con el tratamiento de esos restos de lo que consumimos.

En Galicia hasta la semana pasada regía el plan de residuos sólidos urbanos de 1999 que en principio se proponía acabar con los vertidos incontrolados y cerrar los vertederos de residuos domésticos. El último plan gallego para los RSU (ppt de 35 diapositivas a todo color) busca actualizarse también a tecnologías más actuales. Como en cualquier otro experimento, l@s ciudadan@s tienen derecho a saber lo que se va a hacer, sus posibilidades de mejorar la situación actual y los riesgos de destrozo y contaminación de un entorno y sus consecuencias para los vecinos. El asunto no es broma y las responsabilidades políticas son aún mayores que las responsabilidades de la participación ciudadana.
En otras comunidades y países los problemas no son distintos y la atención y la respuesta ciudadana es igualmente importante y necesaria.
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