07 abril 2008

había una vez una lectura

De una buena entrada de Juliana Boersner ¿Ha muerto la lectura? hice un mal comentario.
Segundo intento de expresarme.

La lectura decae según Leer o no leer (Eduardo Mendoza) que comenta:
a) bien por desinterés, por cambio de objetivos subjetivos.
b) bien por cambio de circunstancias, de formas de vivir.

a) Es lógico que decaiga la lectura de entretenimiento, cuando hay otras formas agradables y más simples de pasar el rato. O bien entramos en otra edad en la que jugamos con la fantasía más pegada a la interpretación cotidiana. Menos soñadora y más anticipadora, previsora, calculadora. Parte de este interés puede ser resto de un afán o principio de saber, que al fin no se llenó en mil singladuras o apropiaciones de héroes. Y pide otra cultura como clave y visión de los presentes por los que pasamos. Aunque se puede llamar principio cultural, no sólo tienen los pedantes o los empollones.

b) Puede ser que manden otros cambios, en el modo de vivir cada vez más lejos de los cientos de páginas de la novela rusa o alemana. Antiguo lector, no creo se consigan experiencias similares por muchas horas de videojuego o Second Life que gastemos. Pero no podemos cambiar el principio de utilidad imponiéndose hoy. Los libros grandes se nos van de las medidas razonables de tiempo, de los momentos disponibles. No sólo por la unicidad de sus relatos. Ni siquiera llegamos a calibrar su valor. Estamos lejos de poder tener esa experiencia, salvo enfermedad, encierro (y otras condiciones no deseables para una vibrante y apasionada experiencia lectora). Las distancias, las relaciones, las informaciones narradas... son tan distintas de las redes que tejemos cada rato. Enhebrando hipertextos encontramos otras vidas, menos narradas o ficcionadas de otras maneras. Sustituimos las rutinas lectoras por otras mediáticas (televisivas, ..). Vamos camino de otra sustitución de rutinas.

Robamos imágenes , párrafos, ideas... en un esfuerzo desesperado por que no desaparezcan en sus archivos digitalizados.

No sé si nos resulta más grato, si le sacamos más partido o si es resultado de la dependencia progresiva de nuestra afición. Ya se sabe la adicción cuánto más sencilla, más infecta.

Si cae el consumo de entretenimiento, nos hemos vuelto más reflexiv@s y queremos contenido más cultural. Podría ser en usuarios madurit@s. También la novela tiene su edad.
Si los cambios se deben a aceleración vital y estamos perdiendo capacidad de prever, de anticipar experiencias y demás... Supongo más bien que las estaremos sustituyendo por otras formas de imaginar, de anticipar futuros o de pensarnos a nosotr@s mism@s.
Creo que ambos son principios, y permanecen aunque se transformen. (Mejor lo intento decir en un post, que me lío)
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