29 abril 2008

más perlas de André Gorz

  • Uno de los temas recurrentes en sus obras, es la desaparición de la noción de trabajo como valor. Usted dice que eso es bueno. -Potencialmente.

  • -Para los que buscan trabajo, resulta difícil comprender esa desaparición. ¿Cómo se les explica que el trabajo no es tan importante? -No es la manera acertada de abordar la cuestión. Lo que está en vías de desaparición es el trabajo asalariado a nivel de tiempo completo y garantía de larga duración. Eso es un hecho. Ya hemos avanzado mucho en esa abolición del trabajo-empleo. No digo del trabajo en sentido filosófico, en el sentido de transformación del medio ambiente, de realización de uno mismo, de producción de cosas con la mano y la cabeza. Eso existirá siempre.

  • -¿Nos convertiremos todos en trabajadores temporarios?

  • -El trabajo asalariado está en vías de desaparición como base principal para construir la propia vida, una identidad social, un futuro personal. Pero tomar conciencia de este hecho tiene un alcance esencialmente subversivo, pues mientras a la gente se le diga: su trabajo es la base de la vida, es el fundamento de la sociedad, es el principio de la cohesión social, no hay más sociedad posible que ésa, con lo cual la gente se vuelve psicológica, política y socialmente dependiente del empleo. Por lo tanto, se fuerza a los individuos a tratar de conseguir a toda costa uno de esos empleos cada vez menos frecuentes. Y cuanto más lo hacen, mayor poder ganan los empleadores sobre ellos. El discurso sobre el carácter central del trabajo, sobre la perpetuidad de la sociedad laboral, de la sociedad salarial, tiene una función de estrategia de poder de parte de la burguesía, del capital y de los empleadores.

    (...)
    • Sólo que, como usted señala, ese saber evoluciona tan rápido que se devalúa en un santiamén.
    -Espere, espere. Ese capital saber no tiene propiedad privada posible. Decir que el capital fijo es principalmente el capital humano, el capital saber, significa decir que los verdaderos dueños de la riqueza de la empresa son los que tienen el saber, pero no el capital materia, el capital maquinaria. Según la lógica de la evolución actual, de la revolución de la información, hay una desmaterialización cada vez más rápida del capital. También se da, forzosamente, por parte de los dueños del capital material, los que hasta ahora se denominaban capitalistas, un intento de captar para ellos ese capital saber que no es susceptible de apropiación privada.
    • ¿Cómo?
    -La mejor manera de captarlo, es recortarlo en franjas y mantener a los que actualmente tienen una parte de ese capital- saber en una dependencia, recortando ese saber en rodajas e impidiéndoles renovarlo tan rápido como para que se vuelva obsoleto. Normalmente, si miramos la economía de la información, la economía inmaterial desde el punto de vista de su totalidad, la prioridad debería ser permitir que todos adquieran el máximo de capacidades intelectuales, idiomáticas, comunicativas, de relación; poner a todos en condiciones de renovar y asimilar permanentemente aspectos cada vez más amplios, cada vez más cambiantes del saber que se desarrolla.


    Entrevista a André Gorz, fundador de la ecología política, en Antroposmoderno (reproducción d el diario Clarín, descarga del texto completo traducido)

    Referencia provocada por el artículo nos amaremos después de la muerte (en El País) sugerido por Tíscar.
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