24 mayo 2007

algunos retos del protocolo actual

Me cuento entre los invitados a las VII Jornadas de Comunicación y Protocolo (noticia en el Dircom, noticia en la Escuela de Protocolo).

Viejas leyes para articular la imagen oficial del Estado
El protocolo es otra de las profesiones que se transforman con la instauración progresiva de la sociedad de la información. La organización de actos oficiales viene regida por leyes que no se renuevan a la velocidad de los cambios en las estructura de los Estados y las Administraciones. Hay poco compromiso político con estas modificaciones reglamentarios y suele quedar como reforma pendiente, pero siempre para la siguiente legislatura. Así que la imagen pública al arbitrio de unos gestores de actos oficiales cada vez más interdisciplinares, complicados por precedencias todavía no asentadas, y en una sucesión acelerada de actos, un par de cientos de actos organizados cada año en los ministerios más activos.

Mucho trabajo y poco tiempo para la actualización y la formación
Además de una actualización casi permanente, los profesionales del protocolo necesitan una formación académica que tampoco figura entre los planes inmediatos de la reforma europea de los títulos oficiales. Como experemos muchos años para tomar cartas en el asunto se perderá un capital de experiencia y de conocimiento de una generación de profesionales que han sabido trabajar en circunstancias tan exigentes. Olvidados por los jefes de sus jefes, los legisladores, y desamparados en el apoyo formativo, creo que uno de los principales retos que enfrenta el protocolo en la actualidad es dotarse de estatuto científico. Se reconoce como disciplina por la sociedad y las empresas que solicitan cada vez más servicios de gestión de representación pública de la imagen institucional y de las organizaciones.

Quedan todavía importantes ponencias del segundo día, pero veo algunas lagunas. El día a día, lo urgente, se está comiendo una dimensión importante, la comunicación en los medios de información y en la Red. El protagonismo del acto oficial o de los eventos empresariales deja de lado uno de los motivos de su existencia: la difusión, la divulgación. La escena es dirigida por un profesional, pero es retransmitida por las cámaras de un realizador o la mirada de fotógrafos y periodistas. La amplificación mediática sigue más allá en las grabaciones y reproducciones particulares, más o menos ciudadanas. Son muchas las asignaturas pendientes para una titulación en alza.
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