26 abril 2007

otra revisión académica de posts

Antes de hablar de evaluación académica y post, recuerdo lo que ha sentado Tíscar Lara sobre las ventajas y funciones del blog académico
  • Gestión de la Comunicación interna y externa (individual y grupalmente).
  • Organización de la documentación.
  • Hábito de lecturas actualizadas.
  • Banco de pruebas de ideas. Feedback de públicos diversos. Ejercicio de la Didacticidad.
  • Divulgación científica no mediatizada. Contacto directo con los lectores.
  • Nuevos campos para la publicación. Los círculos académicos son de difícil acceso y limitada distribución.
  • Construcción de una identidad como autores.
  • Transparencia de los procesos científicos. Valor añadido de los descartes.
  • Contextualización de información existente en la red.
  • Nuevas redes sociales y entornos de relación. Transciende barreras espacio-temporales (departamento, congresos, etc.)
Sirva de antecedente para plantearnos algún sistema de revisión por otros compañeros, blogueros o no, para que los pesadores de calidad se vayan familiarizando con otro tipo de criterios, al menos tan objetivos como los estandarizados.

Una propuesta de Amardeep Singh consiste en la promoción particular y envío de posts a revisores de la blogosfera académica o de la universidad no bloguera. La revisión se puede hacer como un tipo peculiar de comentario, sin necesidad de entrar en conversación con el autor, con un digg o menéame académico, también puede tomar forma de wiki, fijando las entradas positivamente evaluadas como nodos ordenados en secciones disciplinares o similar.

La discusión, también con John Holbo, sigue en los comentarios a The Valve:
Idea for Discussion: An Academic Blog Review

La evaluación en la academia puede ser más complicada de lo que parece. Sólo situarse en el mundo de los blogs académicos ya destapa las diferencias culturales y de criterio. Y entiendo que otros colegas no quieran figurar en listas o wikis, antes que acabar como otros blogs que hablan de los medios.
Asunto: los intentos de catalogar el sector no se libran de errores académicos, que pueden llegar a seculares, como los bellos pero falsos árboles de la ciencia.

En el portal (wiki) de blogs académicos, montado por humanistas, se propone como ámbitos del saber: humanidades, ciencias, profesiones y ciencias sociales.
Viene a decir que ciencia-ciencia son las humanidades y que también dejan ser (por antiguas supongo) a las naturales. Es sorprendente el ámbito de las profesiones y artes útiles (arquitectura y tecnologías con vecinos de los medios, de la enseñanza o del derecho) y en las ciencias sociales (quedan las hijas menores de la filosofía y la humanidades como la sociología, psicología y otras consolidadas en el siglo pasado).

Ya se ve la necesidad de algún catalogador/a revolucionario/a que le dé una patada a la CDU o los códigos UNESCO en los que no cabe lo actual, lo interesante, lo demandado por alumnos y profesionales...

Siguiendo con lo que decía antes del recorte presupuestario a las "carreras inútiles" podríamos seguir el criterio contrario al Academic Wiki pro encumbrar a esos "menos científicos" que no conseguir colocar a sus egresados en el mercado laboral.

Dudo se me entienda. Ni siquiera en las viejas ciencias, como la filosofía, se justifica un discurso personalista, puro de tecnología y de impacto social. El discurso intelectual tiene más sentido en blog que en otros soportes por su impureza, por mancharse las manos con lo que es una oportunidad y un riesgo del presente, que seguro que nos pasará alguna factura de futuro. La academia aislada del mundo, con rígidos formalismos y formulismos, los sentidos obsoletos de universidad, no importa que no accedan al blogging. Para el resto de universitarios, el blog enlaza el discurso científico, con el profesional y con los problemas y retos diarios para buscar respuestas y sentidos.

Es muy difícil que el discurso bloguero del académico sea tan personal que se aisle de sus referencias, de los debates y de las comunidades. Esto también diferencia el blogging académico de los ensayos y monografías solipsistas, del "alto reconocimiento global", de los artículos de pago que enriquecen equipos editoriales, del mundo de la baja lectura y la cita por reverencia o colegueo, y de la aún más oscura ciencia industrial que se publica para favorecer patentes y leyes en directo beneficio a industrias determinadas.

En mi campo, si el periodismo científico y el periodismo educativo dejan de cumplir sus funciones de evaluación, investigación y vigilancia es más que lógico que pidamos que otro/a, quiza bloggers, que ocupen voluntariamente esos lugares, hasta donde les llega la vista y el criterio. Esa blogosfera no es inmune, ni impagable, pero algo aportará para sacarnos del error moderno de pensar que la ciencia orbita alrededor de la industria de la ediciones acreditadas y autoevaluadas como científicas.
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