14 septiembre 2007

categoria y multilocacion de objetos

Me quedan pocos minutos para la interesante entrada de Mackenzieblog, otro de los que hacen pensar.

Ahora, en nuestra existencia de complemento digital, podemos ordenar en más de un sitio. Hasta los usuarios menos tecnófilos archivan sus mensajes de correo en más de una bandeja, carpeta, etc. Y esto facilita al recuperación, el uso... en definitiva nuestra organización del tiempo de ocio y de trabajo.

La multilocación de objetos que nos interesan viene al caso de la lectura que está haciendo John del Everything is Miscellaneous: The power of the new digital disorder de David Weinberger.

Habitamos en espacios flexibles, como los que pintó Dalí y el surrealismo. Eso no significa que la multiplicación de ubicaciones debilite el carácter o la realidad del objeto multicolocado.

Uno de nuestros mejores investigadores recientes de la comparación, la metáfora, la polisemia y demás, George Lakoff criticó con dureza la estabilidad y cerrazón que atribuimos a las categorías cuando aprendemos, cuando pensamos. A Mackenzie le anima a la lectura de Women, Fire and Dangerous Things, un título de este lingüísta relacionado con el cognicionismo.

Que podamos encontrar los objetos digitales seleccionados en varios contextos distintos, aporta matices y diferencias que quizá no veríamos si, como el libro de papel, sólo pudiera ocupar un estante en "la biblioteca" y entrar en el número de casillas que nos ofrece un registro para su clasificación.

No sé medir la distancia a la que se encuentran las tesis de Dave de un relativismo exagerado. Pero en lo que entiendo de Lakoff, la dura crítica de las categorías no implica su negación o eliminación. Tampoco lo encuentro coherente con el fuerte racionalismo, exigente más que exagerado, que imprime el profesor de la U. California a sus tesis lingüísticas, tantas veces intuiciones o sugerencias. Se trata de un pensamiento flexible, más caótico, pero pensante.
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