26 marzo 2007

Canon, canon... el de Pachelbel

Me gusta que la persona tenga caracter. Arcadi Espada, me gusta más como tertuliano de radio que como escritor. Su último calentamiento en defensa de la SGAE y los impuestos (de El Mundo, en ACAM) no le dará tanta fama como la magnífica operación política de Ciutadans. Pero le van a llover... razones. Un efecto colateral cuando escribía en defensa del talento y del sudor de las frentes autoriales.

Por alusiones, los que no somos artistas tenemos algún derecho a ser escuchados, lo de comprendidos ya se verá.
No queremos todo gratis. Vivimos la cultura del trueque y no la del regalo.
No pesamos si nuestros intercambios son exactos. En unos ganaremos y en otros no. Pero la suma es + y queremos que lo sea para todos. Por lo menos para más que los que cobraban antes.

El contrabando, sobre todo en las regiones periféricas, ha sido una forma económica sumergida de intercambio, luego las leyes nos indicaron dónde pagar pontazgos y peajes. Así que abandonamos nuestras rutas ecológicas por el mar y la montaña. Para dedicarnos a lo que los caciques, los reyes, el Estado o Europa estiman públicamente mejor.

En nuestro ocio y en la libre gestión de nuestro tiempo queremos perderlo. Cantando, pintando leyendo poesía, representando teatro. Lo que tararee o musite puede venir de ancestros aborígenes o de la canción del verano. Parece un abuso que pretendan tasarlo como derechos económicos devengados por la maquinita enchufada. El fundamento jurídico no es cosa mía. Y David Bravo no lo hace nada mal. Yo voto para que me escuchen los días antes y los que siguen a las elecciones.

En la siguiente propuesta, cuando vuelvan a ampliar nuestros impuestos, por tan magníficos servicios, sugiero que de imponernos otro canon, que sea en Re mayor, de Johan Pachelbel.

Pueden ver el vídeo de Caiga Quien Caiga, quienes quieran ir calculando la caja de nuestros cánones más próximos.
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