21 marzo 2007

amor de blog

Si un blog A cita a un blog B, la cosa puede no pasar de miradita, pero en más es caricia, y con mutua satisfacción y consentimiento tendríamos un beso bloguero o más.

Si el dicho blog B le devuelve cita (comentario, trackback...) al antes nombrado blog A, la relación se consolida y aparecen en las co-citas, favoritos y similares.

Como me gustaría que las amigas de mis amigas también lo fueran mías, encaramos otra escala de mi colectivo cercano. Se puede subir del blog-barrio, del blog-grupo, del blog-cindario a nuevas islas, planetas, o, incluso, a unas mayores y quizá más institucionales comunidades de blogs. Quizá se represente más como la Topic centric comunity que los otros modelos dibujados por Nancy White.
La alianza entre blogs no ha porqué tener sesudo fundamento. Posteamos mucho a primera vista. Y la química del script es indescifrable.

Así que reconocemos los hechos ante el público, y seguimos dándole el pecho a nuestros contactos preferidos.

Participo de ese enamoramiento de mis colegas. Pero hace algún año en boca de Ascárida y hace un par de días en palabras de Leo resulto más informativo que participativo. En la metáfora que traíamos padezco cierta luego cierta frigidez discursiva. Interesa, pero no templa... o algo así.

Si paso a sentarme en el sillón que gentilmente me sugieren mis lectoras, ya como autor explícito, mejor explicitado por lectoras, me iría bien la agrupación entre los voyeurs, los mirones de relaciones. Lo reconozco, me encantra encontrar afinidades blogueras. Y acepto, pues, el epíteto de cotilla o informador. Pero no suelo quedarme en el espectáculo. Como buen fantástico, me encanta sondear si la relación tiene posibilidades. Hay amores... que ni por los pelos. Así que me sumerjo algo más en mi navegación para ver si habiendo patrimonio hay fundamento para el blog-matrimonio.

Porque somos muchos los que hablamos de lo mismo. Pero no todos en los mismos sentidos. Es bueno conocerse antes, para que la primera cita no sorprenda. Pero en esta vida blog, la Red es grande y el rato blog no tanto. Asi que hay citas, que vistas desde fuera no das dos euros por la relación. En cambio, casuales choques blogueros apuntan posibilidades de comunidad. Si quieres crear una con tu marca habla con Varsavsky que seguro que hay Redes-r en ciernes.

Superando incluso los vecindarios y los planetas locales o temáticos, me gusta hacer de partero, de terapeuta blogmatrimonial. Sin despreciar en absoluto, los pulsos a la blogosfera o los blogómetros más numéricos. Soy peatón, con apenas un desmemoriado rastreador mental a pedales que a tientas me encuentra los suelos comunes entre los distantes, las coincidencias desde mundos, ciencias, culturas diversas. Como superar el primer folio me da vértigo, no hay peligro de que publique otro manual de Cómo conseguir relaciones imposibles en Internet. Lo dejo para los prolíficos.

Con la edad lo que descubro es el amor decrépito. La rutina de selección, de sindicación,... ha borrado la pasión en mis citas, pero no me fallan por días que pasen. Y no me disgusta este paso patricio al sedimento, al poso de encontrarte entre los tópicos en la comunidad de citas que con los años se extienden por los blogs. Los que más citan ese backbground bloguero forman el colegio invisible, la secta de iniciados, una casta delimitada muchas coincidencias.

Se trata de uno de los más importantes acuerdos internacionales. Cada miembro no se ha visto forzado, a trancas y barrancas a firmar un costoso documento de compromiso. No estampamos nuestras firmas, dolidos por perder y con afán de recuperar. El mariposeo está permitido. Y el divorcio, o la desconexión por decisión de una de las partes, es de lo más corriente, casi frecuente.

Así que los que siguen enlazados con el paso de los años son la obra maestra del amor canónico. No el único modelo de comunicación. Esa blogosfera -que no es la lista T, ni el grupo A- es grande, si me dejáis un océanito al atardecer, donde mirar ejemplos de colaboración, de comunidad, de comunicación y de conocimiento.

No sé qué os parece. ¿Pedimos para los constantes el dominio .blog?
(no recuerdo haber leído esta petición, pero me apuesto el anillo a que ya lo había dicho otra/o... y hace tiempo).
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