26 abril 2006

Si la universidad se muere, ¿nos quedará Internet?

La universidad (u.) está mayor. Con sus cientos de años encima, no tiene muy clara su misión, su cultura y sus proyectos. Las u. europeas revisan sus fundamentos y rezan a Bolonia para que un milagro las proteja de quedar como monumentos en conserva(+ción).
Quizá termine siendo una reconversión del sector profesoral.
Como somos más pacíficos, no esperamos los chirridos de la minería, la siderurgia, el naval...
Como algunas u. ostentan admirables edificios, las huellas del pasado académico no serán negras chimeneas imponentes o grandes naves metálicas destartaladas.

Malo sería que a la vuelta de los siglos nos tengan que desenterrar los antropólogos buscando cómo los antiguos intentaban reunir y coordinar los saberes, los valores sobre y con los que vivir en paz.
No sería necesario si encontramos otras formas, quizá digitales, de acordar, de convenir, de respetarnos aprendiendo de los otros.
Habría que ir pensando cómo queremos Internet y sus redes posteriores. Cómo hacerla cultural, comunicativa, etc.
Sólo por si la u. se nos muere con tantas leyes directivas para su reanimación.
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