22 abril 2006

Fracasos de mi blog (I)

Noche de amigos, mañana de reflexión. Ando buscando compañeros de viaje para nuevas aventuras, como en los dibujos animados. Y caigo en la cuenta de que para eso nació ComuniSfera: hacer grupo. Así que me introspecciono. Balance dos años y medio después de la idea.

Como no tengo vocación de director de orquesta, quería pluralismo de enfoques y de tonos, porque la comunicación es polifónica, enredada y algo transformista. Pues nada. Que a la fecha no me llegó ni al correo, ni desde el editor ni una línea (apenas algún esporádico y lacónico agradecimiento en comentarios). Pero chicha, lo que se dice contenido, ajeno a mi magín, rien de rien. Doctorandos y ex-alumnos empezaron escribiendo aquí y después de romper las primeras lanzas emigraron. Lo propio de estas tierras. Reniegan del padrino y hala, a escribir sus propios blogs. De vuelta a la DaniSfera, ¿merece la pena el viaje?

Tengo comentarios de pasillo, de comida, de viaje. Pero por aquí tampoco vuelven mucho para los que empecé igual que los que empezaron conmigo. Muchos lo dejaron. Jóvenes en edad de merecer, las urgencias, los trabajos, la familia... Lo entiendo. Con el paso del tiempo, eso es de lo que menos nos queda. "Si tuviera otro ratito, se lo dedicaría a Mi blog", piensan. Pero Sfera, mujer, hombre enlázate algún nudito. Por anodar y que haya cosas "nuestras". Que no todo sea viento y prisa. Pues nada, que somos más, pero cada uno en su casa y visitamos poco la del vecino. Nos vemos de vez en cuando por la ventana de los agregadores, pero quiá. Seguimos cada quién a su cola (mini-nano tail, que yo de páginas vistas no hablo). Y aquí estoy ventilando otra frustración existencial, una falta congénita de carisma para lo colectivo; particularmente para los que quiero dirigirme en primer lugar, mis compañeros profes.

Si me caliento y ahora pongo a mis compañeras de pasillo a caer de un burro, hasta lo grosero, no pasa nada. Puedo seguir tomando cafés con unas, reirme con otros, durante meses. No me afearán la conducta por alusiones. Índice de lectura tiés, par diez! Grupo lo que se dice grupo el blog, por blog, por lo menos a mí no me lo hace.

Una bloguera, vecina de ciudad y de cultura, confiesa que me lee. De su idioma y entorno no tengo mucho público, la verdad. Pero dice que para comentarme en un post tiene que hacer gimnasia (por lo menos estiramientos mentales). Nada, que aquí sigo de director de la orquesta de mis desafinado universo.

Me ha gustado el ejercicio. Lo pondré en la bitácora de alguna asignatura. Se me olvidaba que mis mejores lecciones como alumno siempre las he recibido rojo como un tomate. Ahora me pongo menos rojo, pero las sigo encajando igual. Si quieres formar un grupo no propongas hacer un blog. Menos si son mayorcitos. Y si ya tienes el grupo cuidadito no se empiecen a cabrear por escribir una tras otro. El blog sólo es un blog, en fin.

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