28 abril 2006

Perfil del periodista, también digital

No sé si habría que empezar a hablar ya de las competencias del comunicador. En el modelo "europeo" de universidad domina ahora mismo la tendencia a reunir lo que costó 50 años y muchas peleas separar. En un sólo grado universitario están ya en varios paises centro europeos , las no tan antiguas carreras de periodismo, publicidad y relaciones públicas y la titulación de imagen o comunicación audiovisual. La vuelta al tres en uno tiene fuerte justificación teórica. Lo que no es tan claro cuando se propone para hacer carreras universitarias más cercanas a la experiencia y el futuro laboral.


El perfil del periodista ha sido uno de los temas favoritos en estudios y debates con la transición digital, así que me salto las referencias a medio globo y tiro de memoria.
- Los estudios más clásicos siempre han hablado de percepción o investigación del entorno (fuentes, documentación,...).
- Otra de las cualidades destacadas, y reclamadas, con más frecuencia ha sido la expresiva, en más de un lenguaje (escrito, sonoro, visual, audiovisual, anime,...) y sus formatos correspondientes.
- Las nuevas versiones de la maquetación y la composición de contenidos deberían incorporar en éstos profesionales, o en colegas muy cercanos, destrezas para componer arquitecturas hipermediales, y quizá más allá, hasta capacidades en varios estilos y programaciones editoriales acordes con la frecuencia y la renovación de la información en línea.

- Otras funciones más internáuticas, como la gestión de comunicación con públicos o en redes sociales digitales no entra en los informes más antiguos, pero de manera deslavazada, se va sumando a la lista de capacidades ideales del periodista digital de diseño más reciente.

El problema con la definición de perfiles en varias áreas de la comunicación es la incertidumbre. Ni los modelos de empresa de comunicación, ni las formas de productos comunicativos se pueden considerar consolidadas (éxito reciente de los gratuitos, experimentos participativos, diferentes contingencias nacionales).

La renovación universitaria es una urgencia. ¿ A quiénes se va a tomar por expertos? Los académicos no lo somos. Tampoco creo que los empresarios o los profesionales se atrevan hacer grandes vaticinios.

Elucubremos pues, porque de lo que salga, tal como es la universidad, estaremos viviendo, quizá por décadas
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