21 noviembre 2006

Modelo tecno_cultural abierto de Pierre Lévy (Cibersociedad)

A pesar de lo que suponen mis comentaristas estoy dando más clases que un maestro de escuela (con todo cariño) . Me teletransporto para escuchar / leer sesiones de otros. Ahora estoy con la intervención de Pierre Levy en la e-week de U. Vic, pero me la he servido desde el III Cibercongreso de Cibersociedad (pdf, 15 slides)

Como slidereader (¿ojeador de presentaciones?), ya decía ayer, me siento algo inseguro. Porque mis clases con presentaciones acaban componiendo un discurso tan diferente... Quizá por lo nervioso que me pone ver tanto texto, tanto diseño precocinado. Por eso me gustaron más algunas presentaciones de ayer.

Lévy no está tan "a la page" como los ponentes de ayer. Pero habla de nuestro ciberespacio del 2000 remontándose a..... los orígenes de la oralidad (-300.000, pongo el punto porque yo tampoco veo bien tanto cero junto). La diapo no será muy vistosa, pero como plano cenital es de los travelings más sostenidos que he visto/leído últimamente.

Después (x00000) vinieron los ideogramas (ca.-3000), unos 2000+ después la escritura alfabética (ca.-1000), la reproducción es de hace 500 años y ahora, hace un rato, la ubicuidad, la interconexión, la semántica de los números.

Tal como habla de la recuperación de información, te sientes un poco en las cavernas esperando a ver si escampa la glaciación: no buscamos conceptos sino caracteres, no se generan automáticamente hiperenlaces, no se calculan automáticamente distancias semánticas, no se sacan conclusiones transversales automáticas... Vamos, un desastre esto de la NTI's / ICT's 2.0.

Tranquilos, algo de esto tendremos con la computación semática y la exploración multimedia. Para el 2015, más o menos. (Para entonces hasta podría ir en AVE/ tren alta velocidad, y desde Galicia, a comentárselo) Este futuro casi perfecto nos llegará de la mano de ontólogos y metalingüístas como los que trabajan la semántica numérica del IEML. Yo como pobre lego a ellos les remito.

De la Noosfera, ya no me callo. Siempre me ha procovado Lévy cuando nos teletransporta a esa inteligencia colectiva semiautomática. Me trae buenos recuerdos del Topos Noetós de mi amigo Platón, pero también de un alma colectiva o divina que me parece que compartíamos todos en opinión de mis paisanos Avicena (Abu Ali al-Husain ibn Sina-e Balji) o Averroes (بو الوليد محمد بن أحمد بن محمد بن رشد). Algunos existencialistas y vanguardistas utilizaron este nombre para referirse a su mundo psíquico. El camino hacia la Noosfera debería seguir rutas más orientales en direcciones indias y chinas (al menos). Sin embargo, cierto pancosmismo en Vladimir Vernadsky parece ser nuestro pariente más cercano. Antes de que Yuri Lotman y sus discípulos en la Escuela de Tartu, pusieran la semiosfera como condición para la Noosfera. Creo que para explicar mejor esto está Entretextos 5, 6 o 7 u otros semióticos de la cultura que expone Gorán Sönesson.

Un viaje tan astral por la mente-del-universo-en-la-que-tú-también-piensas no es en definitiva una revolución o revolcón intelectual. ¿De qué estamos hablando? De que todas esas autoridades culturales, nacionales u occidentales... incluso contando con las disculpables ausencias orientales, jamas han conseguido acuerdos amplios, claras exposiciones, caminos, paradigmas sostenibles. No sé si se ve. Seguimos hablando de cuan claros y buenos son los modelos, los sistemas tecnológicos frente a estos discursos que no hay quien entienda de los filósofos.

Pero nuestro filósofo Lévy no abjura de su formación y tradición. Simplemente, al parecer, expone que ha alcanzado el tercer nivel (grado, estadío) tras hermanarse y mezclarse con la culminación tecnológica de las ciencias naturales. Las ciencias sociales y las otras, al fin juntas ,en la computación de última generación. Resuena la netciencia (Web Science) de los gurús de internet . Sólo que con más espacio para las humanidades y las ciencias sociales en esta interacción ciencio-técnica.

El río suena. Habrá que navegar para ver cómo se orienta la gestión numérica del conocimiento, la interpretación y la construcción cultural de un futuro en el que Internet es motor y parte. Los interpretantes, autómáticos y humanos seguimos siendo sus motores y promotores.
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