12 diciembre 2005

La prensa a la hora de web 2.0 (F. Pisani)

Son conocidos bastantes de los deberes aún pendientes para la prensa digital. También podemos leerlos en los diarios, CiberPaís del jueves 8, donde reproduce Francis Pisani, las misma palabras que había escrito en su blog.

Sigue pendiente, para ser un diario hipertextual, enlazar con la bitácora del autor (comprensible cuando enlazar al post nos volvería a lo que se podía leer allí ocho días atrás).

Tampoco se puede aprobar que falten las fuentes de las reflexiones de Pisani: la intención del New York Times de crear ambientes, comunidades de intereses, etc. El artículo digital no lo permite. Sólo llegamos al discurso de Arthur Sulzberger ante los accionistas, desde el enlace en el post de Pisani. Y sí, parece que el presidente NYT pide dinero para la empresa digital (hablabamos hace poco de blogs en NYT). Parece que no sabemos pagar a los que enriquecen la cadena, a los que aumentan el valor de la información, pero la empresa grande al menos tiene la bolsa, para ganarse accionistas y cobrar.

Pisani no ha sido el único en anunciar las tormentas de la convergencia entre redacciones. Los "plumíferos" de antes y los "lurker periodistas" de ahora tienen entre manos algo más que un diálogo intergeneracional. Si se plantea como una lucha no ganará nadie, desde luego.

Pisani cita en el post, por ¿supuesto? no en el artículo digital, la anotación del blog de Danah Boyd sobre glocalización de empresas. El tema en el horizonte es la penetración de nuevos sentidos y usos de Internet. La web semántica y Web 2.0 són símbolos, marcas de las nuevas tendencias de lo que apreciamos en nuestra información digital. En el contexto de la blogosfera podemos acceder a las fuentes originales o más recientes).

Queda la sombra de las utopías modernas. Aunque desde las crisis del petróleo probamos sistemas de prevención y control antisobresaltos. Al menos no sería como la burbuja del 2001. Con todos sus temores, creo que quieren estar allí porque puede que se gane mucho dinero. Quiza.

No creo que la dimension económica sea la principal. Más parece un asunto de cómo estamos siendo ahora, algo así como el papel de la información en nuestra vivencia digitalizada.
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