20 mayo 2008

Paisaxe

“Se asumimos que somos un país, que temos unha lingua, que temos unha paisaxe, entón ¿por qué non coidamos a paisaxe do mesmo xeito que coidamos a lingua?” pregúntase Joan Nogué para o que o concepto está moi claro.

“Paisaxe é, tal e como figura no convenio europeo que foi froito dun longo debate, o producto final nun territorio determinado, da interacción entre unha dimensión natural, física e cultural. Este produto final cunha intervención histórico cultural é, ademais, percibido pola sociedade local ou o visitante, dun determinado xeito, porque esta paisaxe transmite símbolos, ideas e emocións”.

Para Nogué definir a paisaxe non é complicado (de feito fíxoo o Observatorio que el dirixe, e está na Lei da Paisaxe de Cataluña, e no Convenio Europeo da Paisaxe) pero sí resulta moi complexo “ conseguir que a paisaxe como tema penetre nas políticas de ordenación e xestión urbanísticas e, polo tanto, na sociedade".

De Galicia Sustentable.
Observatori del Paisatge.

Actualizo: no he leído hasta el 21 Atila en Galiza de Xabier Váquez Pumariño. Como saben quienes conocen este blog comparto su opinión de lo contaminantes que están resultando los planes políticos: acuícola, minero, eólico, forestal, la concentración parcelaria indiscriminada y demás. El pobre Atila sólo llevaba uno cuantos caballos, y no sé si elefantes.

En el Consejo de la Cultura Gallega el paisaje (paisaxe) no está como etiqueta (tag) pero puedes encontrar noticias, documentos y vídeos sobre estas reflexiones desde el buscador interno.

3 comentarios:

vann dijo...

Hemos perdido el sentido del "cariño". Lo hemos perdido con el paisaje, con la lengua. Con todo lo que no sea nuestro ombligo. Y la panza llena. No sabemos cuál es nuestro lugar y tampoco parece que preocupe, salvo a unos pocos, pararse a pensar. Hemos perdido el tacto, el olfato, la sensibilidad. Hemos perdido capacidad para sentir y para mezclarnos con la tierra y con los demás. De nuevo el superhombre.

Ha vuelto a cambiar la normativa de la lengua gallega. Términos que hace unos meses eran correctos, que a su vez cambiaron correcciones anteriores, ya no lo son. Y esto genera inseguridad. A nivel individual y colectivo. No veo tampoco aquí el respeto. La elección de uno u otro idioma sigo sin sentirla libre, natural. Se utiliza por imposición. Serie de ejercicios ortopédicos que generan de nuevo pérdida de identificación con el lugar. De nuevo el paisaje. ¿No soy gallega porque no hablo gallego? No hablo gallego porque he dejado de saber hacerlo.

dan3 dijo...

Me gustaría hablarlo. En mi entorno sólo tengo los papeles oficiales y esas normativas que te disgustan. Preferiría que mis familiares y amigos lo usaran. Creo que me ayudaría a sentir el paisaje y lo demás de unas formas que me estoy perdiendo...
bicos, Vane

vann dijo...

Entiendo que es necesaria una normativa. Establecer pautas en el uso de una lengua para que ésta sea respetada y a su vez para que pueda seguir madurando y no morir. Para que pueda ser estudiada. Para muchas cosas. Entiendo que es difícil establecer esas pautas en un lugar en el que, a pesar de ser tan pequeño como es Galicia (tampoco tanto), existen tantas diferencias dialectales según territorio. Pero, ¿sigue siendo esto cierto?. Existían maneras peculiares de hablar porque existían maneras peculiares de ver la tierra, el campo, los animales, el agua, la vida. Establecemos, con la lengua como con todo, lo que tiene valor y lo que no vale nada y por tanto no interesa. Y por tanto se destruye. ¿Por qué no potenciar, mediante el respeto y el uso, todos esos elementos que nos hacen ricos en matices?. No. Estandarizamos todo lo que podemos. Y de paso, categorizamos, que también queda muy bien. Al final a nadie le sirve el traje.

No sólo se restringe cada vez más el vocabulario "aceptable" y por tanto "usable" sino que además cambia con la dirección del viento. En el mundo editorial es una locura. Proyectos interminables pendientes de correcciones lingüísticas infinitas. En el audiovisual otro tanto. Documentos inemitibles porque los entrevistados no hablan en la lengua "permitida". Nos olvidamos de que tenemos fluidez en dos idiomas, con lo positivo que puede llegar a ser esto y condenamos al que utiliza la que no es adecuada. Todo esto sólo provoca rechazo. Inseguridad. Y a quien más daño hace todo esto es a la propia lengua. En el ámbito familiar se sigue utilizando, pero ahí queda, dentro de las familias, y morirá con ellas. Y morirá porque los que utilizan el gallego en su vida familiar, siguen pensando que lo hacen mal! En lo público se pierde el respeto. Queda mucha historia por reconstruir. Y sin embargo se repite. A mí también me gustaría poder hablar en gallego con seguridad fuera del ámbito familiar. Aperta grande.