21 agosto 2008

20 años con el clima, ¿y el consumo?

A finales de mes el IPCC, el panel intergubernamental de las Naciones Unidas que evalúa y orienta sobre el cambio climático cumple 20 años. Después del paso de Al Gore por los cines y auditorios oficiales la verdad incómoda parece haberse vuelto verdad olvidada.

El IPCC emite informes que evalúan expertos, revisan los gobiernos y finalmente se publican. Un trabajo costoso que nada tiene que ver con las agencias estadounidenses de RR PP o con cobrar 500 euros por oir a un ponente estrella sobre un asunto de trascendencia global. Poco eco alcanzan igualmente los informes locales como sostenibilidad en España o las recomendaciones ecologistas (basura en casa).

Pero no es lo mismo la cara oculta de la luna que el estrellato de los medios. Hace casi un año que no leo en blogs críticas al efectismo asustadizo, aprovechando desastres medioambientales. Así me permito reproducir un atajo de razones en una de la criticas más gloriosas de 2007.

Decía Alfonso del Val, al señor Gore le preocupaba
"más el simple CO2 que las dioxinas, furanos, PCB’s y otras complejas substancias de imposible reciclaje en la naturaleza, a diferencia del CO2 (que podría ser convertido en biomasa de no haber deforestado el planeta) y sobre las cuales sí hay consenso absoluto de su extrema peligrosidad. Por esta razón, identificadas las doce substancias mas letales existentes en la atmósfera, en los suelos, en nuestros cuerpos y en el de la mayoria de los seres vivos, y que lo serán durante generaciones, se firmó, en 2001 y ratificó en 2004 el Convenio de Estocolmo. Pero los procesos de incineración, en los que se generan la mayoria de estos compuestos, además del CO2 en el que sólo se fija Al Gore, continuan y poco o nada sabemos de su evolución, si exceptuamos la información de los investigadores médicos,sobre su mayor presencia en los tejidos y órganos humanos.

En su película, podemos ver cómo va a sufrir la Naturaleza, la obra de Dios, con mayor precisión y crudeza, que sus propios habitantes. Al referirse a los efectos del cambio climático en África, nos muestra un pobre mapa con el lago Chad , sin imagen alguna de sufrimiento de sus habitantes. La única imagen que ofrece para mostrarnos su angustia y sufrimiento que le lleva hasta la muerte, es la de un oso polar que nada hasta 100 km y muere, para encontrar hielo. Quizás la visita a España le sirva para que los ministros y otras autoridades le sugieran que cambie el oso por los africanos que, en mucho mayor número, mueren al intentar cruzar el estrecho de Gibraltar, para encontrar una vida mejor. Ya sabrá él, o sus asesores audiovisuales, que los africanos no son blancos como el oso.

Sin embargo, en la película no podemos ver las causas que han provocado la ruina económica y social de ese gigantesco continente que contiene una gran parte de los recursos naturales del planeta y que, quizás por ello se encuentre en la actual situación de ruina. Simplemente y al mostrarnos el lago Chad seco ( con una flecha que dice Darfur a la derecha y Níger al izquierdo), nos indica el ex vicepresidente, que esta situación complica los demás problemas que tienen ahí. Y, por supuesto, nada nos dice sobre como solucionarlos.

Tampoco nos explica el señor Gore cual es la causa verdadera de la situación en el mundo sobre el agotamiento de los recursos, la contaminación ambiental y la desigualdad actual económica y social. A pesar de que en 1972 ya se realizó un exhaustivo informe(Los límites del crecimiento, informe al club de Roma sobre el predicamento de la humanidad. Donella H.Meadows, Denis L,Meadows, Jorgen Randers y William Berens III), al cual han seguido otros estudios que han dado pie a la declaración de la Cumbre de la Tierra (Río de Janeiro, 1992) sobre la necesidad de la conservación de los recursos, el señor Gore no nos habla en sus soluciones de reducción alguna del consumo de recursos naturales, energéticos o no. Sólo nos habla de energia y CO2.No le preocupa el sufrimiento actual de las personas por la destrucción de sus territorios, los desplazamientos y las muertes como consecuencia de la depredación de los recursos, pero si se muestra compungido al pensar en su granja, en la que pasó su idílica infancia. No sabe en que quedará tras el calentamiento global.

El consumismo es intocable, como alma y motor de nuestro actual civilización que transforma recursos naturales en residuos en la proporción del 93%. Sólo el 7% de los recursos naturales que utilizamos (minerales energéticos y no energéticos, alimentos,...) son transformados en bienes útiles para nuestro exagerado consumo. Al Gore nos indica que la solución está en cambiar el coche por otro sin decirnos si en la fabricación y utilización de este nuevo coche, se consumen más o menos recursos y si la eficiencia transformadora (mayor aprovechamiento de los recursos) será mayor o menor. Igual sucede con la energía, mostrándonos unos paneles fotovoltaicos (transforman la luz solar en corriente eléctrica) que, hoy por hoy, necesitan en su proceso de diseño, fabricación y montaje, más energía que la que producirán en su vida útil. Nos dice el señor Gore que demandemos a las compañias eléctricas energia limpia, verde. ¿ A que energía nueva se refiere el señor Gore cuando nos habla de que se puede llegar a emisión cero de CO2?. Alcanzar este objetivo en el uso intensivo de la energía en un país como los USA, y en el mundo, significa no quemar materia orgánica (petróleo, gas natural, carbón, madera,...). Sólo la energía nuclear de fusión, en el sueño del reactor reproductor (ITER), puede suministrar con garantías las gigantescas demandas actuales y más aún en el futuro, que exige nuestra civilización de consumo - destrucción- fabricación- consumo. Sólo una fuente inagotable de energía eléctrica, podría garantizar la disponibilidad del hidrógeno para sustituir a los combustibles fósiles en los procesos de combustión. Coincidencias entre Al Gore y Jeremy Rifkin.

(...)

Al Gore no exige responsabilidades a los conocidos causantes de la situación actual y futura, cuyo enriquecimiento material es aún mayor que el aumento del desastre ambiental que han producido (sólo Exxon-Mobil, ha obtenido en 2006, 30.361 millones como beneficio, el mayor obtenido por una empresa en la historia del capitalismo), pero si exige que aceptemos esta situación como el pecado de toda la humanidad y que trabajemos todos juntos en el futuro para salvar el peligro que nos acecha.

Tampoco nos indica cuánto CO2 se emitió a la atmósfera como consecuencia de la fabricación, pruebas, transporte y utilización del desproporcionado ejército de su país, que no es el de la humanidad en su conjunto. O del emitido en las sucesivas guerras por el control del petróleo (bombardeos, voladuras de pozos de petróleo y refinerías, roturas de oleoductos y gasoductos.

Alfonso del Val (publicaciones en Dialnet)
El libro del reciclaje, "Una alternativa a la incineración de los resíduos en Gipuzkoa" (libros)
"La basura puede ser un tesoro", "Tratamiento de los residuos sólidos urbanos", (artículos).
El texto tomado del post de Fernando Martínez Hinojal en Arkimia.
Publicar un comentario en la entrada