30 marzo 2006

¿generos o formatos radiofonicos?

Ni el correo-e, ni writely, ni la bitácoras de los doctorandos, que investigan programación en radio han permitido aclarar cuestiones conceptuales que enfrentan libros y autores. Hemos tenido que desplazarnos desde ciudades portuguesas y gallegas y especificar ante los demás.
El asunto no es de los que se resuelven en una sentada, pero veo los siguientes progresos:
  1. La bibliografía más profesional llama formato de programación a la estrategia de comunicación escogida por una cadena o emisora para construir un público que la haga viable. Este estilo afecta a los tipos y directores de los programas como su marca.
  2. La bibliografía de tradición más académica, notable por otro lado entre profesores españoles, se ha vinculado a modalidades periodísticas de clasificación de tipos. Ha aplicado a los programas radiofónicos los géneros impresos sin desarrolar los géneros correspondientes a la música que queda como un (gran) género más. Distintos condicionantes dificultan la pureza de estos géneros "maestros", por lo que han sido declarados difuntos. La falta de flexibilidad de la definición académica, conservada además por décadas, condena cualquier tipología ya que ignora los cambios que experimentan los programas para su supervivencia.
  3. Las distintas fórmulas de desarrollo y ejecución de un tipo (o género de programa) puede llamarse subgénero. Cuando algunos autores hablan de formato (de programa), como versión particular de un tipo de programa, están complicando la vida al investigador medio, aunque efectivamente sólo haya diferencias formales o de estilo, y sean comunes en todo el género los públicos, los tiempos y los temas o contenidos.
Como salvedad de la denominación profesional, las caractersticas estratégicas de los formatos radiofónicos, dirigidos a públicos definidos en momentos y modos concretos, resulta bastante coincidente con los rasgos esenciales de los géneros retóricos o de la comunicación, según los expresaron sus inventores greco-latinos. Saber esta afinidad entronca con la ciencia de la comunicación, pero no me parece prudente volver ahora con el nominalismo del género (retórico o de la comunicación) cuando mucha bibliografía se refiere a los estilos de cadenas y emisoras como formato de programación.

Perdón, por la densidad y la concisión. Espero que sirva para aclarar las diferencias sobre los textos genéricos que venimos discutiendo desde octubre y que nos seguirán acompañando. Gracias por vuestro tiempo (y gasolina).
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