05 febrero 2004

comienzo y posibilidades de una interacci�n

Algunas lecturas del verano pasado de Juan C. D�rsteler, le sugirieron el art�culo en Infovis.net sobre la relaci�n entre la interacci�n tecnol�gicamente mediada y dos aspectos de su dinamismo: el tiempo y el control de la relaci�n de interacci�n. Como se cita en el art�culo, la medida del tiempo de cognici�n en cada uno de los interlocutores se puede descomponer en tres momentos:
- la fase de contacto, que orienta la atenci�n a algo, al menos una d�cima de segundo dentro de los umbrales que nos resultan perceptibles para nuestros sentidos,
- alrededor de un segundo para ajustarnos al cambio que se ha producido en nuestro entorno inmediato y plantear la acci�n o la locuci�n de respuesta,
- y alguna decena de segundos para hacer o decir lo que queremos.
Estas u otras agrupaciones del proceso sensitivo � intelectual presupone alg�n tipo de experiencia previa y cierta inclinaci�n afectiva hacia el asunto para que se inicie la fijaci�n de la atenci�n y crezca el inter�s. Sin estos previos podemos ver u oir algo, pero dif�cilmente llamar�n nuestra atenci�n.
Como la relaci�n de interacci�n es compleja y al menos dual, las reacciones de los equipos t�cnicos, o de los otros a trav�s de sus equipos, se van acoplando en la r�pida sucesi�n de acciones y r�plicas que se suceden cuandos estamos interesados en una interacci�n.
Cuantas m�s acciones y reacciones compongan la interacci�n, m�s posibilidades tienen los interlocutores de pasar de una interacci�n afectiva-perceptiva a una interacci�n cognoscitiva, ya intelectual, o incluso a crear alg�n tipo de v�nculo social entre.
Siempre, por supuesto, que el proceso de interacci�n no exija demasiados pasos o dure un tiempo excesivo para la experiencia de los que interact�an.

Enlace: interacci�n y tiempo en Infovis.net
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