11 marzo 2005

arquitecturas de informaci�

Una convalecencia me obliga a retrasar las clases. Me quedo unos d�as sin el "qu� cara ponen", sin el "qu� dir�n", el feedback del que vive el docente. Y las vacaciones a la vuelta de la esquina. Quer�a proponer un ejercicio de s�ntesis sobre las edades-etapas del dise�o para Internet y dem�s. S� que no ser� el mismo dentro de unas semanas. C'est la maladie!

1. En un primer momento, debi� ser R. S. Wurman el que nombr� la necesaria arquitectura de la informaci�n.
En un mundo donde los productos crecen exponencialmente, sobre todo los culturales. En el que se aceleran y cambian con frecuencia nuestras maneras de vivir. Podemos almacenar y recuperar grandes cantidades de informaci�n y quiz� sea conveniente reunir esos grandes portales. �Pero qu� forma vamos a dar a semejantes moles?
Como otros dise�adores, habla de arquitectura en ese sentido cl�sico, griego o renacentista, de los creaban espacios y fachadas.
Antes de que la ingenier�a civil se fuera haciendo con los rascacielos y lo volviera edificaci�n en serie.
En el primer dise�o de portales late el esp�ritu unitario del clasicismo. �Nombrar todos los animales? Representar en un solo �rbol todas las ramas de la ciencia, con su posici�n jer�rquica? No es que nuestra capacidad de figuraci�n sea limitada: ciudad, biblioteca, aeropuerto...
Pero se intentaron, intentamos, met�foras forzadas, estiradas hasta el extremo, para dotar de unidad a cada uno de los rincones de aquellas sedes.

2. Cuando Rosenfeld y Morville siguen con el nombre, la cuesti�n se va desplazando a la estructura de la informaci�n. Para recuperar y navegar en web, el orden es primordial. Pisos, niveles, condiciones de acceso...
Cambia la figuraci�n de los directorios y de los portales, y recuperamos las rutinas y la experiencia de la edici�n anterior, de siglos escogiendo vol�menes, pasando y marcando p�ginas.
�La portada! La cara en el �ltimo siglo era el cuarenta por ciento de la vida posible de una publicaci�n. Nielsen (J) llega a calcular el tiempo a dedicar la homepage: 48%.
En la arquitectura de grandes sedes, las met�foras arquitect�nicas se vuelven urban�sticas, para cumplir nuevos est�ndares de velocidad, recuperaci�n, relaci�n,... Prototipos extensos de pocos niveles, subsedes encadenadas en cascadas...
Si no fuera por el desorden, parecer�an jardines babilonios o versallescos. Todo por la eficiencia, otro de los se�ores del buen y funcional dise�o. Una nueva marca en la peculiar disposici�n operativa de estos hipertextos.

Una de las cinco claves del discurso antiguo es la "dispositio", que prepara una buena elocuci�n. Si cambias un fragmento, cuentas otra historia y funcionar� de modo distinto ante el p�blico. El discurso hipertextual, enlazado seg�n el inter�s personal y la oferta del sitio, aprovecha las oportunidades radiales de comunicaci�n y crea fugaces sinfon�as, epopeyas del minuto.
Su arquitecto s�lo dispone para ti, toda la variedad de notas e instrumentos. Para que nadie pueda echar alguna en falta. Quiz� Jos� II encontrara demasiadas notas en Mozart (si no se lo debemos a la creatividad del equipo de Milos Forman).

Creo que algo parecido le pasa a los usuarios de la Red cuando comparan sus juegos y sus relaciones on line con el resto de los productos informativos a su alcance.

3. Las grandes sedes deb�an serlo por contenidos, pero adem�s hab�an de ser las principales �reas de servicios en las autopistas de la informaci�n. Aunque los medios de comunicaci�n, en general, no han apostado por sus bastardos on line, caros y mimados, han estado donde fuera preciso, para que otras sedes no se llevaran sus p�blicos, los suscriptores que llevaban d�cadas cautivando bajo sus cabeceras y estandartes.
Pero da la impresi�n de que en Internet han perdido la batalla por la informaci�n y son otras herramientas y rutinas, distintas a las de los medios, que no les ha costado mucho aprender usuarios de todas las edades, las que van sustituyendo los viejos tics.
Somos cada vez m�s veletas, y el consumidor, votante y usuario de aplicaciones es menos previsible. (�D�nde quedaron las estrategias y las t�cnicas de control de hace unos a�os?) Las superstructuras no andan muy bien cuando a los pocos a�os tenemos que cambiar casi todo, desde los cimientos. Saltamos a arquitecturas tan flexibles como la danza.
El dise�o centrado en el usuario, en tipos de usuarios, en testers, en la experiencia similar de los usuarios locales nos devuelve a los or�genes ut�picos de Internet. La globalizaci�n de la informaci�n, la socializaci�n del conocimiento. El usuario final, siempre ha estado ah�. Al menos en los tratados, tiene un sitio reservado.
Cuando de hecho y en concreto, le pedimos que nombre, que organice, que disponga y ofrezca, tocamos el esp�ritu abierto, la colaboraci�n voluntaria que puede mantener una Wikipedia (as� lo espero) o sentar las bases temporales para la estructura de informaci�n que queremos poner a su disposici�n.
Arquitecturas de cu�o m�s social parecen m�s familiares, m�s indicativas, pueden reducir la necesidad de ayuda...
Para no alargarme a�n m�s, nos enfrentamos a la necesidad, la voracidad y la incertidumbre de la informaci�n con la defensa del grupo humano. Sigue siendo exploraci�n y habr� que representar de manera m�s sencilla su complejidad. Pero parece que es menos de la mano de unos colegas.
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