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15 abril 2015

empeñados en reinventarnos II/III: recicla harapos del abrigo cultural

II. TRENDS vs CULTURE

¡Cada vez parece más tonto buscarse hoy en Google, si no eres tertuliana o futbolista! (Y si lo eres, peor)
Que si nos reinventamos, nos hacemos más libres... ¿Pareciéndonos a los populares del cole?
En el post anterior dudaba de esas marcas que más que personales parecen globales.
Un pensamiento en decadencia como el conservador cuenta mejor que un buscador lo que está pasando: "es la confluencia de tensiones socio-psicológicas, cuando faltan recursos culturales mediante los cuales se pueda dar sentido a las tensiones, lo que prepara el escenario para que aparezcan ideologías sistemáticas (políticas, morales o económicas)" (Geertz, 1990: 191).
En general, la solución fácil en una complicada crisis suele quedarse -a lo sumo- en recetilla ideológica. Por mucho que se repita no llega a teoría, ni siquiera a hipótesis.

Si la actualidad no da para más por culpa de su ruido, ¿cuánto puede aportar la propia cultura, la tierra madre, a un proyecto identitario?
Mejor seguimos con la duda sistémica del post anterior, porque la respuesta de siempre, en una crisis tan real como ésta, es probable que no solucione hoy nada de todo eso que queda disfuncional y  chirríante de la modernidad.
Como en otros cambios de ciclo, la arquitectura de nuestras instituciones se ha enredado entre burocracias económicas y políticas. Así las comunidades locales apenas sobreviven con migajas de los circuitos del poder. En semejante desierto poca contracultura se nota, salvo en el sarcasmo o la ironía. Y a algunos viñetistas les cuesta encima su vida. En los memes, por ejemplo, se nota la vuelta digital a una oralidad distribuida, amplificada. No se difunde por medios de masas, pero si llega a toda la globalidad tecnificada.

Durante siglos -sobre todo en periodos de estabilidad- acudimos a los reservorios de sabiduría en los pozos locales de las culturas. Con tanto paso de tiempo mohos machistas, fundamentalistas o aquejados del nacionalismo envidioso de quien llegó tarde al reparto de Estados... Así que los sentidos y valores locales necesitan alguna limpieza por lo que tampoco podemos seguir a la línea la falsilla cultural.
No lo tienen mejor las culturas corporativas, institucionales o empresariales en general. Además de los procesos de producción y distribución, por encima y por debajo de ellos, nuestra reinvención está cambiando el estilo de vida y todas las organizaciones se dan cuenta. No volveríamos a vieja rutinas por más que los pongan barato y sencillo.
Nos ponemos conservacionistas mirando qué aprovechar aún de tradiciones y herencias. Y les damos incluso una nueva vida, pero ya sin el secreto ni la docilidad sumisa de aquella modernidad, que sólo concedió la distinción de una marca a pocos y privilegiados.

Lo más vivo de las culturas locales queda en lo cercano, en la conversación. Tras el viaje digital volvemos a la reunión de la tribu.   Zubiri (1940, 194) insiste en enfocar el diálogo como origen de la comunidad, y la vida comunal como expresión y manifestación de la cultura viva, recordada. Podemos ponerle iconitos de geolocalización, siempre que no confundamos conexión, conectividad o app con la comunicación y las relaciones en una cultura local. La carga de valor y de orientación de los signos viene de los sentidos, de las recomendaciones. De la buena reputación que da navegación y comunicación al mapa digital de un territorio/tiempo cultural.

En un segundo sentido, ya desentendidos de la actualidad y de las modas comentadas en el post anterior, cabe fijar la reinvención las formas actualizables de nuestras culturas nativas o adoptivas. Además del networking entre perfiles modernos, está la versión local del profesional actual. Y no es local por el habla o la indumentaria. Local también significa enraizado, conectado con agentes diferentes unidos por servicios comunitarios más urgentes precisamente por la misma crisis. Son cultura ya que no la realizan individualistas marcas modernas. La reinvención es cultural porque sólo puede ser colectiva. En algunos casos como servicios cooperativos ocasionales. Y en los mejores ejemplos como colaboración abierta en proyectos de servicio local.
Queda otra dimensión más teórica, pero vale por ahora. Reinventarnos no es descubrir la estética que está mejor por lo que dicen los expertos. No puede ser abjurar del útero cultural. Así que tendrá que redescubrir y reciclar los valores con los que ganan en sentido nuevos sentidos de vida y de profesión.

09 abril 2014

alcance de valores emergentes

Desde finales del siglo pasado parece que se ha instalado -para quedarse- eso de hablar de nuevo paradigma. Cual piedra de Sísifo, vuelve una y otra vez por los papeles académicos, invade posts grises de contenido profesional. Cansa un poco; pongámonos serios.

Yaskina Valentina

Algo que lleva medio siglo emergiendo, o es una ballena o quedó en alucinación. Con todo respeto,
porque la claridad en comunicación y en sociedad no depende de ningún método hipotético deductivo. Y sí mucho -en cambio- de las varas de medir. 

Un trending topic tuitero o un google trends, tiene de tendencia emergente lo mismo que vale de noticia un vídeo de upsocial spammeado por redes sociales. Puedes reírte -o llorar-, pero su efecto consumista-político es más boem indirecto. Las notas líquidas -en formato vídeo, tuit o autofoto- parecen evaporarse como un placebo, otro pasar el rato de la sociedad del bienestar entretenido.

Y llevando algo en las venas, ¿lo que decimos se lo está llevando el viento? ¿Es ñoñería sentimentaloide el slacktivismo, el ciberactivismo de clickar? Hace ya unas cuantas décadas que se intenta vaciar los valores. Especialmente los más sociales. Y continúa la guerra político-económica contra los -ismos (naturalismo, feminismo, nacionalismo, ecologismo, cooperación, solidaridad,...) Lo último es decir que en las redes sociales no se arreglan nada. Para luego caer en la cuenta de que el sistema se está deshaciendo de todas esas apariencias, "porque ahora con la crisis no puede pagar". Justo no puede pagar nada de lo que es valioso.

Foto de Mimia3
Allá ellos. ¿Ayudan las redes? ¿Se están haciendo cosas? Incluso con la misma vara de medir que provoca la crisis encontramos eficacia, y poco a poco podemos ver resultados, y sostenidos. Se mide la ecología (que es más que sus parámetros) como la suma de los territorios que son hoy sosteniblemente custodiados por sus comunidades cercanas (custodia del territorio en Galicia). 

Hay quienes valoran la educación, más que su vida. Como la expresa Malala Yousafzai, que la demanda universal y abierta (lástima que Viacom haya retirado el vídeo porque estamos en zona de sombra del CopyRígido). Si ella acepta los tiros con su pequeña resistencia de querer aprender, ¿hasta dónde aceptamos unos muros digitales sobre nuestra herencia? ¿Quién puede vallar lo que era conocimiento y arte de nuestros antecesores, ahora puesto bajo pago? En estos casos la educación no emerge, se encuentra en emergencia, de la sanitaria. Pero -inevitablemente- el procomún crece. Wikipedia no ha quedado como un ejemplo aislado.

Hablando de afloramiento de valores vemos en nuestro barrio o aldea alguna tienda del comercio justo. Enorgullece encontrar puntos de economía del bien común. Aunque el Slow Food y la alimentación sostenible de proximidad no pueda dominar entre nuestros alimentos en la nevera o la despensa. Apenas son delicatessen éticas. Compramos muchas más cosas baratas, de esas que descuentan la explotación salarial, la contaminación, la usurpación de materias primas.... Nuestros líderes del beneficio inmediato, los reyes del corto plazo, dominan los mercados de la irresponsabilidad. No podemos cubrir sus vergüenzas pagando de nuestro bolsillo tantas injusticias sociales y medioambientales. Pero va subiendo el interés por la trazabilidad. Y resulta más cercano conocer si una ropa está limpia de injusticias o no. También aprendemos a hacer compras colectivas, a reutilizar y mantener, a apoyar cooperativas locales autosuficientes.

No hace falta seguir hablando de "valores emergentes" cuando se normalizan y pasan a ser (pro-) comunes. Ya que desde los hechos es apresurado llamarlos mayoritarios, quizá deberíamos cambiar el discurso del new paradigm por el del paradigma alternativo, futuro potencial o equivalentes. Al menos mientras no coja un poco más de cuerpo. Pero cuenta con la comunicación digital para ayudar nuevos constructos sociales (extituciones, exnovaciones) en la línea de estos brotes verdes que también anuncian su primavera en redes sociales.

17 mayo 2012

Innovación en los medios digitales en gallego #letrasgalegas

Entre los actos que incluyó la celebración del 50 aniversario de la fiesta do Día das Letras Galegas en la Facultad de Comunicación (U. Vigo) deseo comentar y dejar algunas reflexiones sobre el panel acerca de los medios digitales en gallego y sus modelos de negocio. Dentro de la fiesta además fueron muy interesantes una conferencia de Alonso Montero, un concierto de Emilio Batallán y varios recordatorios de Celso Emilio Ferreiro en el centenario de su nacimiento. Detalle del programa en A resaca das letras #fcsc.

En la mesa redonda sobre medios digitales, con una clara marca de cultura local-regional, parecían enfrentarse dos modelos de negocio. Uno sonaba a la jibarízación de los grupos de comunicación que sobreviven en la actualidad, los supervivientes a la competencia darwiniana en los diferentes canales.

Entendí de algunos de los ponentes que pretendían conservar el ultimo paradigma del periodismo industrial, una redacción convergente, pero reducida al grupo de unas pocas personas. En estos casos apenas reproducen las especialidades profesionales de las plantillas actuales de los medios de comunicación. Por un lado se postulan como micro medios, pero con objeto de ser referentes en la comunicación política y cultural regional: Galicia Confidencial, Praza pública, Ponte TV, Sermos Galiza. La reducción de profesionales complica la selección y la edición de cada producto, pero declaran su apuesta por la calidad periodística y técnica a costa de un número menor de reportajes o informaciones contextualizadas y completas. La financiación publicitaria puede sostener los proyectos que alcancen reconocimiento mediático al viejo estilo industrial. Algunos servicios o productos pueden escoger una especie de patrocinio ofreciendo información en exclusiva a estos medios que participarían en el lanzamiento. Para el resto, como otros microproyectos en comunicación, la vía sostenible pasa por ganar suficientes suscripciones.

Desde los profesionales en la mesa, el modelo industrial y los precedentes profesionales se presentan como aún sostenibles, reduciendo la escala y acertando con el foco. Para esto ayuda, no sólo la profesionalidad de la información, sino una suficiente y cualificada comunicación con lectores y espectadores, o mejor, interesados en tu cultura como los que más. Pero no se veía en ese horizonte de exposiciones a las redes sociales, ni como mediadoras ni como coautoras. Incluso hubo alguna crítica contra los comentarios en las noticias, por que el noticiado no tiene la culpa de la grosería y sectarismo de quienes utilizan las entradas de opiniones como escupideras. En la presentación de Sermos Galiza, Dsiquecool y Galicianonexiste se mencionaron los influenciadores o los simpatizantes colaboradores.
Sin embargo sigue en la nebulosa la esfera intermedia entre los medios de comunicación, por muy micro que sean, y las redes locales afines.

Lo mejor el entusiasmo y la calidad de estos microproyectos es la experiencia compartida y sus realizaciones diarias en busca de una información cultural sostenida y perdurable.