20 junio 2012

¿cómo analizar la conversación ampliada?

En las teorías sobre redes sociales, al término conversación le viene bien tomar prestado algo de la cultural y lingüística noción de discurso. Claro que no resuelve el análisis de microposts, por ejemplo, como los de Twitter. Pero da buenas pistas, para estos casos, apoyarse en Ricoeur (en inglés). Describe que un discurso es situado, abierto e inclusivo, y comunicativo, por lo tanto, referencial. Con estos rasgos del discurso no se elimina la complejidad de lo concreto y lo global, pero permite aproximaciones sucesivas a la conversación digital. Como ocurrirá a otros, se me ocurren un par de comentarios en torno a estos rasgos en la reflexión sobre la comunicación ampliada por redes sociales. Quizá sea algo denso, pero tampoco cuento con mucho tiempo para madurarlo algo más. En este momento anclaje y comunicación me parecen imprescindibles para caracterizar el discurso compartido en la comunicación en redes sociales.

Anclaje: situación referencial de la e-comunicación

¿Qué manifiesta o indica el foco de nuestro interés, de nuestra investigación? Justo ese "lugar y momento" de conversación que seleccionamos para registrar unas hablas y unos interlocutores. La situación de comunicación (que relaciona distintos tipos de contextos) saca un campo de observación de la conversación enredada del resto ilimitado del flujo, del vocerío de la red social, en la que se expande y se diluye entre múltiples voces. La muestra viene delimitada por los enlaces y muchos investigadores prefieren registrarlo y estudiar la conversación como si se tratase de un fenómeno de laboratorio. Así se evitan los enlaces rotos, la información transformada...

En parte está justificado, porque como el resto de aprendizajes, el conocimiento, aunque puede realizarse en el momento de la comunicación, sólo se nos vuelve más consciente en la relectura o en la reescritura. Cuando reproducimos y modificamos las palabras recibidas, en otro escenario digital o no, a veces lejos de lo que motivó y animó la conversación, dejamos de ser participantes y objetivamos un poco más lo tejido como campo de observación.

En los  últimos cinco siglos, sólo algunas paradigmáticas situaciones de comunicación han ocupado las páginas de los libros más clásicos, los documentales o ficciones más vistos del mercado audiovisual, etc. No en vano decía Heidegger (vía J L Molinuevo) que el arte tiene la virtud de encumbrar una  situación en la que recomienza la Historia, cuando menos de la época siguiente. Ha pasado también con los cambios sociales, que rompen la inercia diacrónica y saltándose las barreras de su tiempo instauran otras organizaciones.

En el otro extremo de las situaciones imponentes, y al hilo de palabras de Marc Augé, la situación digital confunde aún más las ya borrosas fronteras de los contextos enlazados más arriba. Cuando la conversación simplemente pasa, se pierde, aunque pueda quedar en algún servidor remoto para una hipotética posteridad (comentario crítico sobre twitter y las redes sociales comerciales. Otro miembro de la misma comunidad quien comenta y reconoce que estas vías pueden ser necesarias para que se divulguen proyectos que de otro modo serían invisibles sin llegar a una mínima llamada de atención social). Este tipo de situaciones de comunicación aumentada, no siempre valoradas y quizá demasiado cotidianas, tampoco parecen tener interés para los grandes proyectos y la financiación internacional de la maltrecha investigación universitaria.

Entre la situación artística o histórica y la casi "no-situación" cotidiana, es difícil percibir el comienzo de un nuevo tiempo-eje, como el que describe Heidegger con el arte. Pero tampoco se reduce a ruido, a algo simplemente conectado a los discursos digital, líquidos, débiles de la postmodernidad de la comunicación en las redes sociales.

La situación de la comunicación digital en las redes sociales reúne la comunicación de distintos ambientes y regiones, a partir de los mensajes en una o más lenguas, que determinan el motivo y el interés de la conversación ampliada. Además del contexto textual delimitado por las palabras e imágenes compartidas, están los implícitos y los contextos natural e histórico... así como los contextos culturales y los contextos sociales o generacionales, que puedan ser aludidos o incluso citados en el intercambio de mensajes que recogen los enlaces a la situación de comunicación determinada.

El interés de la conversación ampliada no puede venir exclusivamente determinado por intereses de la investigación, o, dicho de otro modo, la investigación de la comunicación en redes sociales debe ser buena oyente, como cualquier participante en ellas. Encontrada la situación de comunicación, los temas y representaciones, con sus diferentes perspectivas, que aportan los principales componentes de la conversación ampliada tampoco deben ser categorías previas de la investigación. En el papel que ocupan las etiquetas (tags) en internet también se nota evolución de significados y cierta participación social.

La cuantificación de contenidos se utiliza para agrupar mensajes cercanos, pero discriminando, seleccionando y simplificando cualidades de la conversación que no consiguen llegar hasta los números. Algunos mensajes son agrupados por destacar rasgos de los temas o protagonistas. Pero hay mensajes amplificadores, no meramente iterativos o explicativos, normalmente en las participaciones más creativas o más reputadas. Estos matices ampliados en ocasiones superan lo dicho (conscientemente no se quería derivar la conversación, como en efecto se termina haciendo). Cuanto más matizada y determinada es una conversación, más suele comunicar. Hablamos de un grado de participación superior a la simple recepción o acuse de recibo de una noticia o aviso (con un "me gusta", verbi gratia)
Una comunicación abierta e inclusiva

Continuando con la caracterización de Ricoeur podemos hablar del discurso digital abierto ya que, al menos teóricamente cabe seguir las conversaciones independientemente del tiempo en que nos encontremos con él. Cuando menos en la internet visible y en los contenidos accesibles, hasta donde lleguen los muros del mercado, se puede hablar de conversación digital abierta. Con todo, para que sea discurso tiene que ser compartido y reelaborado. A la vez también señala los focos o nodos de innovación y amplificación que enmaraña un discurso en una región y tiempo. Y siempre que la conversación no se reduzca a los mismos y sobre lo mismo, como exige el discurrir, que la comunicación es proceso. Con alguna interesante apostilla sobre el silencio y lo no-dicho.
Con las palabras se pueden torcer toda una serie de significados, como decía el filósofo marxista Valentin Voloshinov. Cada sector social pugna con los otros para imponer el sentido de las palabras, que no es otra cosa que el sentido del mundo. Pero no sólo es importante lo que se dice, sino y, principalmente, lo que no se dice, como bien observó Michel De Certeau. (…) Mariana Marcaletti
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Queda para otro post relacionar la comunicación y lo niveles de interacción que en estas líneas ya han aparecido demasiadas ideas en torno a la situación de comunicación en una conversación ampliada como las que tenemos en redes sociales.
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