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21 agosto 2008

Lo mejor del verano

Tener tiempo. Dedicarlo cómo y cuándo quieres.
Lo que me ha dejado un placer más duradero ha sido un libro, un ensayo.
En el mundo interior del capital de

No soy objetivo porque me gusta el autor, con frases de excelente bloguero.
Puede que en algunos párrafos tengas que volver atrás, leer algo de nuevo.
No caes en la cuenta y casi no te crees lo que has leído.
Dejo el libro mirando los árboles junto al río Avia.Peter Sloterdijk.
Cuando coincido, más o menos, puedo seguir leyendo.
Pero esperando qué nuevas consecuencias derivarán de cada descubrimiento.

No encontré lo que buscaba, el subtítulo: una teoría filosófica de la globalización.Tampoco debe ser posible una filosofía del presente-futuro. Ni siquiera en un ensayo.
Lo que sí es: una excelente filosofía de la modernidad, del embarrancamiento postmoderno. Una filosofía de la historia, del espacio. Desde las idealizaciones bajomedievales y las conquistas renacentistas. Una teoría de los mundos, de los Estados, de las propiedades. No sólo recupera la mejor crítica neofrankfurtiana o los toques existencialistas y nihilistas. Se planta en la experiencia, la coherencia y la sinceridad. Una fenomenología sin miedo a expresarse.

Aunque me gustan algunas cosas de las que escribe de Sloterdijk el colega Adolfo Vásquez Roca creo que la visión académica yerra. No me parece un recuperador del cinismo. Más cínico soy yo. Sloterdijk no deja de desenmascarar el cinisomo escondido en el conformismo, en la pragmática falsa de la ideologías que encarnan nuestras instituciones y corporaciones. No lo supone. Mira, comprueba y sin reparos lo dice. Menos descarnado que un bloguero caliente. Pero con la misma contundencia y calado.

Además leí posts, buenos y malos. Nada comparable con la colección de relatos breves que engarza la inteligencia comprometida en el mundo interior del capital, en ese mundo en que vivimos casi sin darnos cuenta.
En próximos días, tras cuatro días en La costa de la muerte intentaré comentar algunos de esos buenos momentos y recuerdos de este libro. (Foto Delvis, CC Flickr)

23 junio 2008

googleando o sabiendo

No puedes dejar de lado a Google. Aunque un motor de búsqueda, por potente que fuera, jamás será toda la información.
Y menos aún la cultura (entrevista a Bárbara Cassin en La Nación, adn: es peligroso confundir cultura con información).
Las raíces griegas de la filósofa resuenan cuando clama por un saber integrado, armónico. Una amalgama, claro, no es conocimiento.
Pero Cassin no es famosa por obviedades. La directora del centro parisino de traducción lideró un equipo que sondeó los equívocos y las incomprensiones entre textos europeos de filosofía. Su diccionario de lo intraducible, viene a ser la frontera para una filosofía europea, y como otros límites, no deja de ser una posibilidad. Pero lo que no han unido los poetas, y los filósofos, menos aún lo unirán las máquinas, parece afirmar.
En los últimos meses se repiten entrevistas y comentarios en blogs sobre los riesgos de Google. No digo que no pueda meterse en la política o en la economía del calzado, por citar uno de sus ejemplos. Probablemente lo habrá hecho en alguna ocasión más que las conocidas (hablo de memoria Googleando y otros artículos, y no me preocupa la exactitud. Ya me corregirán si no era éste el ejemplo)
Me estimula que la Cassin, como otros intelectuales de su generación, extienda la Red en el inexacto mundo de la opinión (la doxa de los griegos). Podría decir comentarios, conversación y no ganarían valor nuestras redes y comunicaciones.
Navegamos, parece, por distintas redes. En las mías hay crítica diferencia, cuando pregunto a buscadores como en otras navegaciones y lecturas digitales.
Si saltamos al pasado, el filtro al saber era aún más estrecho. Y sin llegar a conocer muchas veces al mecenas, al patrocinador. Hoy nuestros enlaces, al menos en parte, están subrayados, la información comercial de pago viene en su color junto a nuestra pregunta, al correo, a mi red social. También se nota a quienes hacen de portavoces o les gusta la promoción.
Seguro que hoy es más difícil integrar, coordinar los sentidos de tanta información. Desde luego parece imposible si el filtrado y la coherencia ha de quedar sólo en las manos ("en la cabeza") de unas cuantas autoridades.

Llevo decenas de horas en las últimas semanas discutiendo sobre el valor de las humanidades y las ciencias sociales, en los actuales grados europeos, en los perfiles profesionales de la futura universidad.
Además de cansado, cada día estoy más lejos del mito de la cultura unitaria y abordable; pero no más cerca de la "cultura profesional" de la experiencia. De ningún modo me voy a quedar con lo que me dé Google, pero a quién se le puede ocurrir que resucitando a Protágoras o a cualquier otro, arreglamos.