03 marzo 2015

lo que contar investigaciones se parece a encontrar caminos y métodos


Cuanto más vivimos la comunicación en redes sociales, más extraña resulta cómo la universidad comunica lo que investiga fuera de plataformas digitales. Vemos cambiar las formas hasta en los reticentes diarios y se nota más que las instituciones arcaicas siguen inamovibles.
No se ablanda un ápice el formato académico, como encerrando poder y autoridad de otros tiempos, en materiales tan rígidos como el libro impreso o esa foto pdf del artículo académico en revistas y portales web editoriales.
A cualquiera resultaría más vistosa una narración de experiencias. Pero mejorar la comunicación de investigaciones va más allá del aspecto estético. Con un relato ágil no sólo se aporta información más legible; se acompaña además de guía y de recomendación, justo lo necesario para aprendices y posibles colaboradores. En una narración de experiencias investigadoras ganamos compañeras para reproducir el viaje. Y guías expertas, con sus mapas, paisajes, gráficos, subrayados y notas aclarando la selección y las fuentes para aprender y continuar conociendo la comunicación.
Algunas ciencias, al menos las más jóvenes nacidas en el siglo pasado, no deben confundirse como interdisciplinares. Son disciplinares, y componen un cuerpo de conocimientos cada vez más amplio y completo. Lo que son es transversales. Así que no presentan cosmovisiones ni poderosas arquitecturas de contenidos que se desplazan como un índice o se encuentran abrigadas en cada pdf.

Ciencias disciplinares y transversales como las nacidas en la aceleración histórica de la actual decadencia cultural, se muestran -como éste tiempo- dinámicas, procesuales, evolutivas. Igual de líquidos son sus canales de aprendizaje y para el desarrollo científico, enfrentados a problemas del momento y obligadas a proyectar los mejores futuros realizables.
Como otras disciplinas, la comunicación se aprende de la experiencia y se mejora con proyectos. Se entiende entonces la demanda de que sus investigaciones sean análisis, y al mismo tiempo decontextualizaciones, ya que sus casos no se van a reproducir. Otro textos científicos sobre comunicación deberían encerrar deliberaciones sobre las mejores opciones comunicativas en el complejo presente. Que no pueda ser una ciencia del control y de la predicción (como casi ninguna lo es), no le quita opciones de exploración y de propuesta. Uno de los rasgos de la comunicación más viva y expansiva es precisamente su capacidad de irse descubriendo al comunicarse. De ir construyendo algo posible según se va compartiendo. La foto la tomé subiendo al mirador de Pena Corneira sobre el río Miño.
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