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24 octubre 2011

The Flipped Classroom (vía Tíscar Lara)

Me llega por Tíscar Lara la inversión de la clase pasiva a las actividades en el aula.
Esta clase al revés no es una mala versión gráfica, The Filpped Classroom.
También nos afecta a los universitarios si las competencia pasan a ser importantes entre nuestros objetivos formativos.
Hasta ahora se potenciaba en el profesor competencias académicas de tipo nocional y documentalista.
Ahora se pide que seamos enseñantes de profesionales.

Y no vale con que consigamos desarrollar destrezas y habilidades de los antiguos profesionales. En los grados más demandados, lo que se nos pide es que seamos buenos formadores para expertos que en unos años quizá sean reconocidos como profesionales: y puedan pedir un sueldo digno y demás derechos.

Espero que los legisladores tomen el mismo desayuno que los profesores de grado universitario y que para dentro de un par de años tengamos los estatutos y los colegios de estas nuevas profesiones

enlace a la infografía

23 marzo 2011

16 marzo 2011

aunque los perfiles cambian tampoco, creo que los académicos debamos convertirnos en ejecutivos

La demanda de que la universidad se busque cómo sostener hasta un 30% de su presupuesto nos aboca al debate de la independencia vs. productividad del trabajo universitario.
Estos días en que me enfrento con desagrado a obligaciones ineludibles, repaso discusiones sobre las viejas funciones institucionales. En parte porque no parece que tengamos claro cómo ni quiénes somos, por qué y para qué. Me sirve @miquelduran el debate en un post académico y los comentarios de colegas nuestros.


Though obviously in broad strokes, I will argue that there are four major disparities setting academics and business executives apart: their sources of professional recognition, the targets of their work efforts, their relationships with competing organizations, and the degree of homogeneity of the task across organizations.
There are, certainly, other salient differences: for instance, the power of superiors to govern the behavior of subordinates (much greater in corporations), the diverse form and function of internal politics (more collectivistic, group-based in universities), or their time-frame orientations (yearly results much more critical in corporations than in universities). But those pertain more to the nature of the organizations, while my focus here is on the characteristics of the professions of the academic and the business executive.

How an academic is not a business executive By Andrés Bernasconi March 15, 2011 8:47 am EDT


25 octubre 2010

la gráfica del día (desde hace muchos meses)


Por Alejandro Piscitelli , recupero el gráfico de fin de año 2009 de un diario económico.

El mercado profesional, al menos en España, no ha mejorado en absoluto. Lo dejo aquí para no estar siempre repitiendo lo mismo.

No quiero hacer una fácil regla de tres: 

300 millones de estadounidense no necesitan 300 mil profesionales en los diarios,
¿45 millones de habiantes en España pueden tener menos de 25 o 30 mil? (que se cuentan contando todas la asociaciones de prensa y gabinetes)

22 octubre 2010

impresiones europeas en torno a la comunicación en el plan Bolonia

He estado en dos congresos recientemente sobre la Universidad 2.0 y sobre los Estudios de Comunicación en el Espacio Europeo de Educación Superior.

Las sensaciones son diferentes, casi contrarias. En un mundo, las posibilidades y el software para la universidad que viene difunde optimismo. De Huesca me traigo otra gran experiencia humana y local pero con algunas dudas. 
1. Para una definición europeo-comunitaria de la enseñanza y de las competencias profesionales en comunicación no son coincidentes los niveles académico, estudiantes y profesores. Además, en general, los estilos demandados por los alumnos son considerados por alguno de los ponentes como aún demasiado conservadores. ¿Les falta información o perspectiva?
2. La internacionalización de los estudios, bandera en algunas universidades presentes, puede conseguir cierta uniformidad en la formación acercando proyectos competenciales en la actualidad bastante diferentes. A falta de evaluaciones más completas, las prospecciones iniciales de la implantación de Bolonia encuentran que los objetivos de profesionalización en los alumnos son aún más conservadores que los perfiles propuestos en el análisis de propuesta de competencias prioritarias por profesionales europeos consultados. 
3. Planteé además mis dudas sobre una amplia consulta a profesionales en ejercicio pueda ser exploratoria y orientativa de la profesionalización a pocos años vista. En café y pasillos se expresa con más claridad la duda de fondo sobre si se debe someterse a la universidad al proceso de control profesional que abre Bolonia. Sobre todo cuando en comunicación como en otros campos no hay un mercado laboral demandando determinados profesionales. 
4. Se mantiene la brecha entre proyectos enciclopedistas de centralizar la información de todas las universidades por parte de gestores y reguladores centrales con respecto a la opresión y agobio en el profesorado. La docencia que ahora demanda tanto sigue siendo apenas valorada. 
5. Parecen detectarse ya en estos pocos años, distintas velocidades de implantación (sirven como señal señal el tamaño de los grupos de aula en las universidades centrales, en competencia con grupos más pequeños de otras universidades también públicas en la misma ciudad). ¿Difrerencia de compromiso o limitaciones de presupuesto que no previeron los reguladores?

No tengo las respuestas, pero tampoco quiero olvidar estas impresiones.

02 junio 2010

de la práctica a la teoría y viceversa

Aunque la comunicación ni siquiera aparece como disciplina en muchos catálogos de referencias internacionales, me gusta cómo cada vez se ve más centrada en las discusiones sobre el presente y el futuro de cualquier ciencia, pero sobre todo de esas hijas póstumas que son las ciencias sociales.

El marketing es de los que llegó antes de ayer y se reconoce por la importancia que cobró la comercialización en la edad de la industrialización y el consumo. En uno de los editoriales de este año de la revista europea, plantea Nick Lee cómo salvar la barrera entre la teoría y la práctica. Creo que no salimos de esa desde los griegos; sólo que nuestros maestros no cavaron semejantes abismos de separación. Sus palabras:


(...) it may be that arguments about the practitioner relevance of scholarly publications are rooted in suspicions that there is a lower value placed on practitioner-oriented publications by academic promotions boards and evaluation committees. Thus, those who wish to focus on practitioner relevance and engagement may feel that their path to promotion is less clear than for those who focus on publication in scholarly journals. This, we agree, is an issue worthy of consideration if we wish to maintain effective marketing departments that consist of a wide range of academics. Perhaps a solution for this is for more journals to specifically focus on serving practitioners with leading-edge research findings. For this to happen however, increased value must be placed by evaluation committees on such publications. Further, it may be the case that joint publications with practitioners should be encouraged, which reinterpret work that has previously been published in scholarly outlets.
In conclusion, it is to be hoped that the wide range of views expressed in this editorial has provided significant food for thought for academics at all stages of their careers. We recognise that there is some significant divergence in these opinions, and our aim was not to settle on an answer to the question of whether greater emphasis should be given to theoretical or practical relevance – indeed it can be seen that even our own personal views as co-editors are different to each other, and to many of our colleagues on the SAB. This we believe is valuable, even essential, to academic progress. However, we would like to close with perhaps the most important conclusion which can be drawn from this piece; that there is room for all types of inquiry within academic marketing departments. If practitioner relevance is to be encouraged, then it is vital that we learn to value such work equally with that focused on scholarly engagement. Equally, we must also understand that it is not necessary that the academic study of a practice must always have relevance to those who actually perform practice. Upon these twin pillars can be founded a scholarly discipline of marketing of far greater relevance to practice, as well as more likely to make significant original contributions to our knowledge of the world.


No sólo hay cabida, sino necesidad de otros tipos de investigaciones. Y se condenan tanto los departamentos como las revistas que rompen los lazos y la comunicaciones con aspectos intrínsecos e inseparables de la cambiante y compleja comunicación social.