28 junio 2013

atención y tiempo en redes sociales

Bueno, algo de tiempo "se pierde" en redes sociales. Cuando contestamos felicitaciones cumpleañeras, estamos pasando un rato en Facebook. Son momentos de confidencia en que revive algún recuerdo; con nuestras palabras y "me gusta"s empaquetamos un poco de cariño.
imagen en ayudawp

Un trabajo de fin de grado de estos días, echa en falta más sentimiento en la interfaz en redes sociales. Sara Moscoso, ha consultado entre estudiantes y propone una clave de colores para adjuntar el estado emocional a la foto o comentario que compartimos en nuestra comunicación.

Entre otras aportaciones, la idea de Sara me gusta porque la dimensión emocional de nuestra comunicación digital sigue suspensa. Y no va a sacar nota mientras no supere del estado verbal y racionalista de las etiquetas. Con ellas enlazamos nuestras webs y redes sociales por una semántica extendida. Las emociones sólo se leen entrelíneas o las contradicen unas imágenes.

Ya descubriremos cómo se destacan los momentos valiosos y humanos de la comunicación en redes sociales. Mientras, aprovechemos el resto de tiempos, los no tan valiosos y mucho más frecuentes, en redes sociales. Un buen apoyo puede ser Net Smart de 2012 de Howard Rheingold. No está de más repasar la infotención (infotention: attention to information), no la hemos prestado suficiente atención :-) y podemos mejorar nuestras prácticas digitales.

Cada unx puede sacar más partido de las redes sociales, y así podemos participar en los cambios culturales en marcha. La cuestión no es de herramientas, de tal o cual aplicación en el móvil. En los primeros capítulos del libro explica Rheingold cómo reflexionar ante un navegador con multiples pestañas abiertas. Cómo seguir un trabajo "distrayéndonos" en comentar o en revisar otras fuentes, mientras continuamos con lo que traíamos entre manos.

Para revisar y reorganizar nuestras comunicaciones los criterios deben ser externos. Mirando más allá de las tecnologías que usamos. Informes internacionales y europeos de hace años establecen la capacidad que debe alcanzar nuestro aprendizaje y cómo podemos integrar en estos procesos tecnologías digitales. Las máquinas son un medio eficaz sólo cuando las usamos bien. Entonces nos llevan a un resultado satisfactorio: en unos casos será productivo, y en otros, además, será constructivo y social. Más allá incluso de los objetivos reconocidos por las instituciones de educación formal.

Actualizo un SWOT-DAFO de actividades online apuntando en cada esquina esa posible finalidad ulterior, personal y social que deben guiar las acciones mediadas por aparatitos (como todas las demás).



El arco de la comunicación sale de algunos retazos privados hasta extenderse por comunicaciones públicas visibles para todo el mundo (si todo el mundo se tomara la molestia). Repetimos acciones similares en todos los niveles, desde una relación interpersonal hasta comunidades profesionales, instituciones o movimientos sociales.

Coger mejores hábitos digitales exige reflexionar y planificar. Pero sólo interiorizamos cada competencia tomando microdecisiones, una y mil veces, señala Rheingold. Es una tarea abierta esta atención -selectiva y educada- hacia canales saturados y dinámicos de información. Comienza en la educación formal, pero no puede darse por concluida. Se nos llevaría por delante el maremoto de datos en línea. Hoy la infotención es de una manera y tendremos que acostumbrarnos dentro de un par de años a otras aplicaciones y prácticas.

Pero nunca empezamos desde cero. En cada plataforma y con su diverso alcance repetimos operaciones que vienen desde nuestro aprendizaje inicial, desde que nos acercamos al cuento (hoy videojuego) y empezamos con  tecnologías infantiles.

Ahora actualizamos con otros medios viejas operaciones renovadas desde las bases de nuestra comunicación:
  • filtrar canales para recibir información, 
  • contrastar voces y autores, 
  • difundir percepciones y puntos de vista, 
  • publicar balances y recomendaciones, 
  • reutilizar materiales enlazados y compartidos, 
  • enseñar a concretar declaraciones y propuestas, 
  • acompañar en el desarrollo, 
  • participar desde la crítica y las aportaciones.
Son muy buenas las ilustraciones del ensayo de Rheingold. Más abajo representa tomo del libro un mapa mental: las vías para simplificar la complejidad de la comunicación hoy. Por ahora los teóricos nos tenemos que conformar con mapas mentales. A ver si Sara y sus colegas nos enseñan los colores de la emociones para futuras actualizaciones de nuestras costumbres digitales. Para que no sean tan frías en general y para que sea más fácil desarrollar más grupos y movimientos.



Dolors Reig acaba de revisar hace unos días herramientas y aplicaciones entre las que podemos seleccionar algunas para un mosaico personal de información, que también es un escenario grupal o compartido para las comunicaciones.  El post merece una lectura detallada para reforzar con las mejores aplicaciones nuestros objetivos a corto plazo.

Si necesitamos un mapa más completo de las competencias digitales, lo que debería ser la puerta de salida de los centros educativos formales, en el mismo El Caparazón disponemos de un detallado post - checklist.

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