10 febrero 2013

¿qué falta en la introducción de estudios e investigaciones?

Una extendida convención divide en cuatro partes los trabajos o estudios:
deben tener introducción, análisis, resultados y conclusión (discusión, aplicación,...).
La tradición de la imprenta puso además unos límites entre 10 a 300 páginas según el grado de destino. Y en estos años, nuestras rutinas digitales reducen también los tiempos, y queremos entender en menos horas lo que se  plantea, para ver en un rato las aplicaciones o consecuencias del estudio.


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Es en los trabajos o estudios más flojos dónde más fácilmente se notan carencias o ausencias en una introducción insuficiente. Más en concreto en la situación del trabajo o estudio, en cómo explica el interés del estudio en relación con los entornos. En los primeros párrafos debe situarse el ámbito, la tradición, los entornos, regiones, contextos, perspectivas... No pueden ser muchas páginas, pero sí las necesarias para sintetizar y apuntar las relaciones con otras dimensiones o planos de la compleja sociedad actual. Como además se publican en red, deben ofrecer los enlaces imprescindibles para matizar cómo se enfoca y la perspectiva que propone del problema en estudio.

Los trabajos clásicos exigen menciones de varios ámbitos de grandes contextos: como el cultural e histórico, el económico-político, el tecnológico y el socio-comunicológico. Por la propia especialización de las disciplinas, más la reducción de la información y el tiempo de atención en los objetos académicos -ahora hipertextos grises- las introducciones se han ido  reduciendo, hasta perder conexión con las disciplinas y la inteligencia colectiva que se desarrolla en redes sociales.

De los grandes contextos históricos y culturales apenas se habla, y si hay contextos sólo son los más cercanos tecnosociales o de la comunicación. Los trabajos académicos, incluso en los proyectos más interuniversitarios carecen de una contextualización y de un comunicación suficiente para integrarse los modos actuales de aportar y publicar cuestiones o conocimientos.

protocolo para estructura de trabajo
Este campo que abandonan las investigaciones y las revistas universitarias deja la narración de los contextos a visiones simplistas del pasado y del estado de las cuestiones. Con una o unas pocas fuentes de datos se construyen visualizaciones, grafos de tendencias, cronogramas en timeline. Son simplificaciones desconectadas de la reflexión universitaria de gran eficia en la recuperación de información por buscadores reduciendo la relevancia de las introducciones en los trabajos o estudios académicos.

Con la crisis y el mal ejemplo del gobierno español he perdido tiempo que estos días debía
haber dedicado aquí al blog. Hace días tocaba que los profesores comentáramos algo sobre cómo completar una suficiente introducción, por lo menos para los trabajos de fin de grado y de máster. Al hablar de introducción en estos estudios recuerdo conversaciones y cursos que han salido estos días para orientar sobre trabajos escolares en la universidad (trabajo de fin de grado, trabajo de fin de máster, artículos, proyectos...). Ya está en marcha el segundo semestre y quedan unos tres meses para su presentación y defensa en algunos casos. Espero que podamos reconocer los trabajos y estudios académicos por el peso y el valor de las ideas sobre los contextos y los entornos de la comunicación y la sociedad contemporánea. También serían de agradecer en informes aplicados o pagados como los de marketing on line o auditorias de reputación.

El trabajo académico impone esta estructura de introducción, análisis resultados y conclusiones con su discusión y aplicaciones. Cuatro partes breves para completar en unas semanas los conocimientos y acciones alrededor de unos problemos o hipótesis todavía a la antigua usanza de ese esquema que puede tener caso los cinco siglos de la industria del libro.

Con las interconexiones digitales debemos exigirnos la claridad y la orientación que podamos. Aunque nos encontremos en un momento de cambio de civilización, y de radical renovación de instituciones; entre otras, la transformación de la edición cultural y la apertura y transferencia de la universidad.  Para facilitar el aprendizaje y la innovación, publicaciones 2.0 o ciencia 2.0, tienen que incluir, por lo menos en su introducción, una contextualización mínima que sitúe la navegación y oriente lo procesos en la dirección de posibles  aprendizajes y construcciones colectivas.

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Se pueden encontrar más explicaciones y enlaces a perspectivas y teorías clásicas en el blog ¿Qué hacen las redes? (sept 2006- abril 2012). Allí recogí guías y sugerencias de aula durante seis años. En la relación de categorías que enlazo debajo se pueden ver textos y ejemplos sobre grados, planos o niveles de investigación:


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