11 diciembre 2009

relaciones públicas, monográficos en Razon y Palabra 70 y Trípodos


Hace dos años una revista académica de comunicación proponía un monográfico de relaciones publica. La revista española Sphera Pública en su número 7  incluía un artículo de James G. Hutton explicando que las relaciones públicas van más allá de la comunicación y que la reputación (como tal) no es gestionable. En él Paul Capriotti demandaba algo más de esfuerzo teórico para justificar esta inacabada disciplina, en concreto, con el apoyo en la tradición de la interacción, donde se mueve la relación con stakeholders.

La revista Trípodos número 24, se centra en las relaciones públicas internacionales.  Introducido por los Grunig aclarando que en el escenario actual es más complicado separar lo internacional de lo global. A pesar de la amplitud, las relaciones públicas mantienen el enraizamiento local porque es en la esfera de relación habitual, como dice Enric Ordeix, donde radica cualquier legitimidad, incluso la mas extensa y amplia.
El número actual de Razón y Palabra, que será el 70, combina declaraciones de relacionistas latinoamericanos con larga experiencia junto a textos más académicos. He seleccionado una decena de citas de estos artículos en ComuniSfera (en Tumblr).
Sobre la fundamentación de las relaciones públicas creo que la revisión conceptual que recoge Paul Capriotti en éste número 70 de RyP nos devuelve a la indefinición.
Siguiendo a (Fombrun. 2001: 293; Gotsi y Wilson. 2001: 29) afirma Paul que la reputación resulta de la comunicación con los stakeholders de las organizaciones. Pero añade que la base conceptual de la idea de reputación es la misma que la base nocional del concepto de imagen en comunicación corporativa.
Cuando Capriotti estuvo en mi Facultad dando su curso de doctorado hace unas semanas, hablamos de estos temas, como es comprensible. Y creía entonces que manteníamos también cierto acuerdo en sus diferencias. Aunque cada vez autores defiendan que la imagen y la reputación son construcciones de los receptores.
Creo que hay diferencias en la percepción global obtenida a partir de la información y publicidad leída en medios de comunicación y portales institucionales o corporativos. A esta percepción lectora venimos llamando imagen corporativa (por ejemplo, aquí o aqui).
Sin embargo la conversación en blogs y otros medios sociales, sobre los servicios públicos y los productos de consumo, extienden la experiencia de usuario/as con sus grupos y comunidades. Esta microcomunicación (o meso comunicación según su tamaño) también incluye stakeholders o públicos interesados en la actividad y vida de las organizaciones, institucionales, empresariales o del tercer sector.
La evaluación y la estimación que supone un juicio de reputación estará fundada también en informaciones mediáticas, pero se fía y cuenta más con las conversaciones, aunque sean digitalmente mediadas. Solo tiene cierto sentido recuperar en este contexto, la "gestión de imagen" cuando se trata gestión de interacciones en blogs corporativos o institucionales, sometidos a criterios editoriales y de participación bien especificados.

En los medios sociales  más autónomos, cuando no personales e indepedientes del todo, no se pretende imponer los criterios editoriales corporativos, y los asuntos se tratan desde los puntos de vista de los interlocutores. Por ejemplo, en este blog, la línea editorial la marca el programa de un curso de comunicación corporativa aprobado por una universidad, pero la participación depende del interés que susciten las cuestiones para mis estudiantes, para otros profesionales o para cualquier persona a la que interese esta entrada.
Quien no está de acuerdo en que la reputación se forma por este intercambio en socialmedia es libre y bien recibido. Los de este curso mantenemos nuestro interés en seguir aprendiendo. Y como se trata de comunicación, parte de la cuestión se resuelve conociendo hacia dónde se desplazan las bases nocionales de nuestra conversación y de nuestro interés. Como la reputación se ha desplazado tanto desde el anterior contexto de los medios, pensamos que ahora la reputación nace más en los medios sociales que en las revistas corporativas o en las intranets de las organizaciones.
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