17 julio 2007

Gracias por la vida de nuestro hijo

Nuestro hijo mayor, Dani que cumplió 10 años el viernes, fue atropellado en el camino vecinal frente a nuestra casa el domingo. Un 4 x 4 lo lanzó contra una columna. A pesar de los esfuerzos en al ambulatorio y en la ambulancia sólo consiguieron reducir el violento shock de dolor y de pánico. Desde su llegada a urgencias del Hospital de Ourense ha recibido prioridad y ha constantemente acompañado por pediatras y enfermeras de la UCI que lo condujeron a las distintas pruebas diagnósticas. En menos de tres horas vimos a nuestro hijo sereno -como suele ser- limpio y preguntándonos dónde estaba y lo que le había pasado. Con el diagnóstico, una rotura en la frente que soldará sola y una bolsa tras el ojo por un hematoma, a los padres y a los amigos que nos ayudaron en los traslados nos sacaron del estómago esa mala bicha que es la angustia. No es que hayamos comido ni dormido mucho, pero ver hablar y sonreir a nuestro hijo nos ha devuelto a una relativa normalidad. De seguir esta evolución pronto saldrá de cuidados intensivos a una habitación de pediatría y en unos días nos lo devolverán a casa.

No podemos devolver las llamadas ni correos porque en el tiempo en que salimos de la UCI entran más llamadas de las que conseguimos contestar. Carmela y yo también hemos eliminado los buzones de voz porque no conseguimos devolveros las llamadas a todos y nos entristecían los mensajes que escuchábamos. Si todo sigue como hasta ahora, en unos días estaremos viendo de nuevo a nuestros hijos peleando en esas tierras del Avia donde tanto disfrutan. Aún esperamos asistir a parte de la Mostra de Teatro en Ribadavia.

Puede sonar ritual mi agradecimiento a los amigos y médicos. Pero ver lo que llevaba entre mis brazos y lo me han devuelto el joven equipo de ucistas del Complexo Hospilatalario de Ourense no se puede contar. La vida de nuestro hijo Dani y una parte importante de la de Carmela y mía les queda más que agradecidas.
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