12 junio 2007

¿Cómo aprender a aprender?

Hablamos del constructivismo psicológico y educativo como si la respuesta estuviera ya escrita. Aprender en el constructivismo quiere decir que... ¿cada uno debe descubrir por su cuenta?

Los que definen la construcción como asimilación y aprendizaje de significados (v. gr. Ausubel en wikiaprendiendo) apuestan por la exposición y las actividades o tareas. Dicen que sólos aprendemos pocas cosas, que los números confirman un limitado aprendizaje por descubrimiento. Cada uno piense en su experiencia: ¿la mayoría de lo que aprendo tiene que estar expuesto en algún sitio y ordenado, a disposición de mis niveles y ritmos de recepción? Ser autodidacta tiene sus problemas y en la Red parece cada vez más difícil.

¿Podemos o debemos ir más allá de una interacción individual, algo más que una relación punto a punto? El constructivismo sociocultural (v gr. Vigotsky, para algunos, construccionismo en éste o en otro blog) reconoce el papel del docente, pero podemos aplicarlo a cualquier mediador.Basta con que el intermediario nos preceda en experiencia y pueda orientar nuestros trayectos significativos. Se trata de un experimentador previo, observador y orientador cercano. Siempre viene bien que alguien vaya por delante, aunque la ruta no esté consolidada o el vehículo siga construyéndose mientras caminamos.

En definitiva, ¿no es más fácil aprender compartiendo, con otros que se encuentran en situación parecida? Comentaba a Fumero en educación 2.0 y profesores 0.2 que necesitamos a la generación digitalmente perdida. Son ricos en conceptos y esquemas, siempre más fácil reutilizar que hacer portales web, mejor construir de nuevo y no acertar. Hay que facilitar que escriban, dibujen o graben. Sólo implicando a la generación adulta (X, Next, Jasp o como se quiera). Facilitando el acceso tecnológico ganamos en criterio, imprescindible para seleccionar y organizar contenidos digitales revalorizados. De no implicarlos (a los míos) debemos esperar a que se formen e integren lo que aprenden los nativos digitales. Esas masas que deprisa invaden los nuevos recursos y redes digitales. Si alguien viene conmigo, si tengo una tecnología amable, no sólo en su apariencia usable y en su diseño. Si tengo una tecnología amable porque tiene sujetos humanos (o casi) que viajan conmigo, el proceso de construcción individual será más fácil y eficiente (constructivismo o construccionismo socioafectivo y socioefectivo, v gr Wallon).

Incrementar la experiencia satisfactoria y eficiente en las prácticas de tecnologías digitales que difundimos, conduce a una negociación mutua de significados con alumnos.
Y en este momento alumnos somos todos.
Los que enseñaban a la vieja usanza y deben conocer los conceptos previos, las ideas alternativas y los mitos que traen asimiladas las generaciones digitales.
Por supuesto también son alumnos, esos pequeños expertos tecnológicos que deben adquirir criterios de selección, conocimiento de valores y capacidad de integrar, criticar y continuar lo que aprenden en sus ratos de ocio y en sus rutinas colegiales.
Alumnos somos todos pero sólo los que están aprendiendo con otros, porque quieren y practican juntos (independientemente de su distancia física o de edad) forman parte de una misma comunidad de alumnos digitales.

Si has llegado hasta aquí bien te mereces una presentación sencillita que hable de tipos de aprendices, o de inteligencias en el aula.
De Telmo Vitelo Aprendizaje significativo en en Educ.ar, en Slideshare.

11 junio 2007

generaciones digitales

Actualizo por delante:
Gráfico de Forrester Research con la aportación de cada generación a la WWW según el tipo de interacción, según estilos de uso de tecnologías de información. Visto en Octavio Rojas (18 junio)

La entrada comenzaba así
Hablamos de diferentes generaciones digitales, desde que el adjetivo le cayó a los nacidos entre los últimos ’70 o los primeros’80 hasta el 2000 o 2003, según versiones.
A partir de Growing Up Digital: The Rise of the NetGeneration, de Don Tapscott, en términos más o menos psicológicos o estadísticos se representa al público joven. Después de Tapscott (como Oblinger 2005) se considera a estos nativos digitales y a los que les suceden como un nuevo estadio de la sociedad de consumo al que se mira con lupa para seguir tomando decisiones políticas, tecnológicas o mercantiles.
Podemos encontrar caracterizaciones similares de los que les precedieron como generación X. Se ha escrito en formas diferente sobre esta generación Y, también llamada generación del Milenio, y se seguirá haciendo con la generación Z que le sigue.
A veces sólo se menciona la componente tecnológica o queda muy ensalzada, como cuando hablan de generación M o de los medios, de Wired Generation o Connected Generation, la generación conectada en comunidades, la generación Ipod, etc.

Dejando de lado el nominalismo y la lucha entre best-sellers, las nuevas generaciones adoptan y sustituyen con gran rapidez rutinas de información y de comunicación a través de las últimas novedades en el mercado tele-informático. Más que las herramientas importan los usos y los valores que estiman estas nuevas generaciones. En Wikipedia se recoge un largo elenco de virtudes de los hackers, algo así como una definición la ciudadanía digital más socioconsciente. Es posible que Pekka Himanen se haya excedido algo en su representación de la ética hacker. Al menos como código declarado está por encima de otros muchos protocolos. Aunque la Red no tiene cualidades bautismales conocidas, ni se somete en su totalidad a tan benéficos principios, conviene conocer los nuevos valores y su extensión, si queremos comunicarnos y aprender con los nativos digitales que nos vienen. Ese debe ser el asunto de las tan traídas y llevadas generaciones digitales: una visualización a vista de pájaro de las tendencias y orientaciones generales que intuimos en las estrellas que compondrán las galaxias digitales de los próximos años.


Otros posts:

Generaciones y participación
Connected Age sobre la generación C (en comunidades) y su impacto en las megamarcas del consumo.
Internet cambia la radio musical
Informe de la Generación Media (2005)
CICOM: Generación Net y educación
Generación Y: impacto juvenil de la conectividad

07 junio 2007

bien en biología pero analfabetos ecológicos


No sé qué calificación sacarán los preuniversitarios españoles en el examen nacional que hacen hoy para conseguir notas de entrada a las carreras que prefieren.

Las/os alumnas/os de ciencias experimentales se examinan de biología, una materia que cada gusta más y que no suele bajar la media conseguida en los años de secundaria y bachillerato.

Treinta y ocho años después del primer Dia de la Tierra (Earth Day), los resultados en alfabetización medioambiental (Environmental Literacy) dejan dudas.

Blumstein y Saylan pueden darnos algunas pistas de

¿Por qué seguimos siendo analfabetos ecológicos?

  • Porque se ha vinculado lo ecológico con movimientos contra-culturales, con lo que dejamos fuera a las generaciones mayores, las que más se preocupan por el bienestar y la seguridad.
  • Porque se ha medido con la economía del corto plazo, la única que más o menos manejamos en los negocios. Y los dineros son en nuestra sociedad el principal obstáculo moral.
  • En estas décadas se han invertido cantidades millonarias para la educación medioambiental desde la UNESCO (Tblisi) hasta las unidades y módulos ambientales que tienen los libros de nuestros hijos en todos los cursos de su educación. ¿Sirve para algo?
  • A pesar del incremento en aportaciones e investigaciones, evaluadores estadounidenses sólo consideran relevantes 20% de los trabajos públicos
Se habla mucho más de energías alternativas (hidrógeno, etanol..) pero no se tiene mucha idea de la cantidad de energía o tierra y agua que consumen.
Reciclamos bastante más, pero no sabemos todo lo que queda después del reciclado, el agua y el combustible que consumen.

Hemos conseguido cambio en la cantidad y no tanto en la calidad de las informaciones. Sigue haciendo falta aclarar el panorama sobre tecnologías dudosas o investigaciones pendientes de confirmación.
Esta información no es suficiente, además, para alcanzar el aprobado ecológico.
Una educación en condiciones debería producir conductas más razonables, competencia medioambiental por hablar en las palabrejas del momento.

Algunas propuestas, al hilo del artículo para conseguir resultados en conciencia y sentido medioambiental:

  • medir la eficacia (recuperación de inversiones) de las campañas de información social y de las lecciones obligatorias en los programas educativos
  • separa la formación ecológica de la lucha contra hábitos de consumo, para no entrar en guerras con las megaindustrias, que se gastan el doble en decir lo contrario. Se trata de enseñar a consumir lo que haga falta, pero sólo después de haber intentado conservar y reutilizar lo que tenemos. No es una educación contra los objetos, se trata de descubrir el valor diferencial o residual que puedan tener.
  • la formación ecológica no puede ser de objetivos puntuales a corto plazo. No se trata de que ahora haya una especie de árbol plantado por todos los rincones. Cada zona con su historia y sus características debe mandar en los criterios. Y a la vez con mirada a los vecinos, sabiendo que formamos que formamos parte de un sistema global, que sólo globalmente se sostiene.
  • los ciudadanos tienen que saber cómo se hacen las leyes y las presiones que hacen las industrias para su instalación. Saben que una vez urbanizado el suelo, por muchos pleitos que haya, de allí no se van en décadas; justo lo que necesitan para amortizar sus costosas instalaciones y sacar todo el beneficio monetario posible a cualquier coste de maleficio medioambiental.
  • como en cualquier formación de competencias, sin espíritu crítico todo lo anterior no sirve para casi nada: no se trata de formar a gente manejable, dúctil, repetitiva, abotargada, que pasa, indiferente, callada, amorfa, sin expectativa. Si el espíritu crítico no lleva a buscar alternativas, a preguntar lo dudoso a otras fuentes, a rechazar frontalmente el engaño o la ocultación de información... repetiremos los vicios de una educación para la indiferencia y el pasotismo. No habremos educado, porque no hay conciencias autónomas construyendo sus espacios de relación y de información.
Con todo lo dicho quizá alguien piense que hemos perdido tiempo y dinero durante estas 4 décadas. Que se imagine ahora como nos iría si no se hubiera hecho. Y no ha sido poco.

Blumstein DT, Saylan C (2007) The Failure of Environmental Education (and How We Can Fix It). PLoS Biol 5(5): e120 doi:10.1371/journal.pbio.0050120 (open access journal)

06 junio 2007

Discurso y discursos

- Cada lengua, cada una de la 20.000 +/-, es una ventana a un mundo, el marco de un paisaje que sólo se construye en ese orden de palabras y sonidos. Con otros sonidos y secuencias el paisaje es distinto.
- Cuando escribimos en la Red, no estamos usando nuestro idioma, el de cada uno/a, la estructura profunda es el anglo-americano del mundo informático.

Entresaco algunos apuntes del autor de Después de Babel (1975, trad) , George Steiner, en una entrevista del Magazine Literaire (junio 2006). Encontré la entevista traducida en un blog.

Steiner es un hermenéuta, al estilo y en algunas ideas, continuador de Heidegger (desmitificación, por ejemplo). Con la ventaja de que se le entiende mejor y usa las palabras del resto de los mortales. Enviciado por la lectura, es justo considerarlo lector muy experto. No por ser más fácil de leer es menos sugerente. Por ejemplo, en Antígonas (1988) plantea el dilema entre los usos o las costumbres frente a las leyes. Re-leyendo el dilema de Antígona, Steiner el texto no deja de cuestionarse si debemos obedecer a las normas parlamentarias o, en cambio, debemos seguir la propia conciencia. Podría hacer paralelismos con el canon pero quizá sería rebajar demasiado.

Tiene otras sugerencias motivadoras sobre la religión, Europa, la docencia, el éxito o el fracaso de la cultura... Ideas que piden comprensión, comparación y sentido, como un manual para la comunicación en profundidad, "tocando el ser del otro". Entre tantas palabras, cuando se nos vacían los discursos que recorremos, no está de más reconocer a quien se toma en serio las palabras de sus congéneres.

05 junio 2007

Cultura del agua

Una playa no es una cantera de arena para la construcción.
Un bosque no es un almacén de madera.
Un río no se un canal con agua.
Y ¿qué vale más la madera o un bosque, el agua o un río?
Cuando pongas precio al negocio, pon al lado lo que vale tu vida y las de los tuyos.

Las perogrulladas deben despertarnos de las frases hechas, mal hechas cuando encima no son ciertas.
Esta evidencia, que por diaria no se ve, es la que da sentido a la Fundación Nueva Cultura del Agua y anima el trabajo del profesor Pedro Arrojo, premio Goldman 2003 para Europa, algo así como el nobel regional en medio ambiente.

Además de la importancia del mensaje, se merece otros premios por el estilo que propone. Pide nuevas formas para superar diferentes puntos de vista. Salir del nefasto juego político que está usándonos para enfrentar unos pueblos con sus vecinos. Cuando compartimos visiones e intereses. Hemos de llevarnos. Y atender más a las razones que se esgrimen. Pero, quizá lo más importante sea comprender los valores que otros ensalzan.

Es cultura y del agua por doble motivo. Cultura, diáfana y transparente en el lenguaje que nos lo cuenta. Agua, que volvamos a mirarla como es, sin quitarle una gota de todo lo que realmente vale.

04 junio 2007

Ya no soy teórico, tendré que ir empezando a pensar

Como me receté una purga electoral hace tiempo que no leo El País y demás. No conocía la entrevista para terracita o sofá publicada por ese diario el domingo 19 de mayo. Entre los blogueros de la e-governance y la e-administración ha gustado, y el titular tira:
Desde su altura de los 90 años, el arquitecto Francisco Juan Barba Corsini responde a su entrevistadora
¿Ha tenido que desaprender o aprender más?

R. He tenido que aprender a suprimir las teorías y empezar a pensar. Las obras que he hecho más a gusto son las que han hecho feliz a alguien. A veces los trabajos que terminan por decir más son los más sencillos, los más económicos. Pero los que más han alterado la vida de una persona. A mí me pasa, por ejemplo, con una casita pequeña y barata que hice para una familia en Cadaqués. Creo que hice que vivieran con lo esencial. Y les gustó. Yo creo que la arquitectura ha de funcionar. Pero inmediatamente después debe emocionar. Si no hay emoción hay error.

Puedes seguir leyendo la entrevista desde el titulo enlazado arriba. Me quedo con esta idea que un gran profesional destaca como resumen de una vida variada y rica. Tras conocer y recorrer buena parte de los movimientos arquitectónicos contemporáneos, su balance, lo que concluye ya no es teoría. Modernismo, High Tech, postmodern... fueron edificios y teorías. Lo que él dice ya no lo es. Ahora piensa.

Simplificar, escuchar y reconducir las ideas, hacerle casas a la gente para que viviendo con menos puedan ser más felices... Eso ya no es teoría. Entonces, con perdón de mis colegas, me apunto, ya no soy teórico, me apunto a la escuela Barba Corsini.

Para no llevar a otras teorías aclaro que me quedo en la escuela del padre. Javier Barba Corsini es otro profesor y arquitecto reconocido con obra y publicaciones relacionadas con el integracionismo y la contextualización postmoderna, el movimiento verde y la arquitectura sostenible. Envidio vivir en esas obras y me agrada la dirección de trabajos e investigaciones que lleva, pero en en este caso me quedé con la filosofía de fondo, que no sé si es paterna o ya venía de Barbas Corsinis anteriores.

01 junio 2007

capital simbólico nacional

Miguel Conde, elegido por segunda vez entre sus compañeros mejor publicista del año, declara para Galicia Hoxe y propone crear un Banco Nacional de Capital Simbólico para conservar y gestionar los iconos de Galicia. Creo que se entiende esta voluntad de considerar además de los rasgos físicos de unas "co-marcas", esclarecer y destacar los simbolismos encerrados en sus iconos. Ya se verá si debe llamarse Banco, Museo o Protocolo iconológico. Sólo quiero aclarar que el concepto capital simbólico incluye ya connotaciones abiertas, públicas, ciudadanas... si desde que lo "parieron".

Se describe en la teoría de la acción contenida en Razones prácticas (publicado en 1994, traducido en 1997, reseña en la revista Espéculo, 6, oct 1997). Pierre Bourdieu vuelve a servirse del capital simbólico que había definido en una obra anterior:
El capital simbólico es una propiedad cualquiera, fuerza física, valor guerrero, que, percibida por unos agentes sociales dotados de las categorías de percepción y de valoración que permiten percibirla, conocerla y reconocerla, se vuelve simbólicamente eficiente, como una verdadera fuerza mágica: una propiedad que, porque responde a unas "expectativas colectivas", socialmente constituidas, a unas creencias, ejerce una especie de acción a distancia, sin contacto físico (La economía de los bienes simbólicos, pp. 171-172)
Enfrente tiene la teoría de la violencia simbólica:
"una teoría de la producción de la creencia, de la labor de socialización necesaria para producir unos agentes dotados de esquemas de percepción y de valoración que les permitirán precibir las conminaciones inscritas en una situación o en un discurso y obedecerlas (La economía de los bienes simbólicos, p. 173).
El conflicto, tomo también la cita de la reseña, se produce en los campos (alusión en este blog otras explicaciones del concepto de campo de producción cultural)
La mayor parte de las obras humanas que solemos considerar como universales —derecho, ciencia, arte, moral, religión, etc.— son indisociables desde el punto de vista escolástico tanto de las condiciones económicas como de las condiciones sociales que las hacen posibles y que nada tienen de universal. Se han engendrado en estos universos sociales tan particulares que son los campos de producción cultural (campo jurídico, campo científico, campo artístico, campo filosófico, etc.) y en los que están comprometidos unos agentes que comparten el privilegio de luchar por el monopolio de lo universal y de contribuir así, poco o mucho, al progreso de las verdades y de los valores que son considerados, en cada momento, como universales, incluso eternos (El punto de vista escolástico, p. 213).
Cuando los participantes en un campo, con sus agentes y oponentes, según los momentos y posiciones, acuerdan en torno a cierto capital simbólico, sobre ciertos valores y saberes compartidos, el capital intelectual se ha socializado. El resultado del encuentro o desencuentro de acciones sociales termina componiendo el hábitus (recupera Bourdieu el vocabulario clásico) en ese campo. La interiorización del capital simbólico por los componentes de un colectivo se compara con el aprendizaje de las reglas de juego después de algunas prácticas.

Con esta teoría de la acción quiere Bourdieu distinguirse de otras teorías de la acción social, más lineales, individualistas o principalmente basadas en el interés y el cálculo egoísta de beneficios subjetivos.

Desde posiciones cercanas al constructivismo Bourdieu supera la idea individualista del capital intelectual hacia una iconología o simbología socialmente compartidas. La historia de esta transición es casi la historia de la sociología. Pero después de la Escuela de Frankfurt, Habermas es quien en mi opinión llega más lejos con sus propuestas de diálogo social, racionalistas sin duda, pero que llegan a una definición de la esfera pública. En Francia durante los 90, la batalla se ha centrado entre la noción de campo de Bourdieu y la idea de espacio público de D. Wolton, probablemente con más éxito divulgador en España para el actual director del ISCC.

Hablemos de campo o de espacio público, nos interesan las costumbres y las prácticas compartidas, tanto en el hacer como en el representar, en la gráfica y en lo visual.
Desvirtuaríamos toda la potencialidad de estos proyectos: Bancos de Icono, Bases de Símbolos... si los convertimos en proyectos institucionales, sólo de una administración, al margen del resto de las instituciones, asociaciones y ciudadanos que son los que de verdad pueden darnos idea de cúanto o hasta qué punto compartimos los simbolos y los iconos que deseamos conservar y gestionar.