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21 octubre 2015

imágenes que vemos, sentimos o leemos (momentos iconológicos)

Atraer, conmover y enseñar (texto didáctico que detalla los objetivos retóricos) son los términos con los que marcamos los ritmos del discurso desde aquella milenaria oratoria de nuestros mayores más barbados (movere, delectare, docere).
¿Tiene ritmos distintos la comunicación digital que vuela por redes sociales? No parece, a juzgar por las redes que más gustan, o por lo que suele ser más compartido. Se conserva el atractivo y la musicalidad en la actual popularidad del habla y de lo visual. Lo que no estoy seguro que recojan las métricas y analíticas de viejo cuño (post anterior). En los números no cabe la emoción y la temperatura de los sentimientos. Las interacciones necesitan cifras más complejas, aunque dudo que valgan tampoco derivadas, matrices o integrales.
Seguro que no es profesional la  comunicación que no cuente con unos mínimos datos de alcance, visibilidad, respuesta, abandono...  Pero sólo con la utilidad de visualizar el pasado reciente de una marca en una infografía y imaginar la proyección inmediata un DAFO. 

Así que ¡ojo al dato, que perdemos la comunicación! Quedamos sin las estrellas de la interacción, de las conversaciones, llorando el sol perdido en el BIG DATA. No perdamos de vista la inteligente y orientada estrategia de la más inmemorial retórica: entendernos, dialogar, con cuantos más mejor. El atractivo poético de la imagen queda atrapado en tierra de nadie cuando no llega a emocionar, si se apaga lejos de la persuasión, del convencimiento, de la diferencia. Es de todas/os conocido y sufrido cómo una mayoría de discursos periodísticos y publicitarios se disipan con la fugacidad de bengalas, poco después de mirar hashtags, fotos y titulares. A esa comunicación frustrada no le faltaba su puntito creativo... siempre dejaba algún  regustillo de funcional producción. Pero vamos, una amplia tónica general de anuncios y artículos que sí,  que llaman la atención y, en seguida, al poco, desenchufan del interés. No debe ser tan fácil, tan para cualquiera eso de la comunicación a la altura de la actual retórica digital.
Es posible que los medios y las organizaciones se creyeran el mito de la comunicación sólo con alguna soflama publicitaria. Pero según sus mismos números, padecen una grave ruptura retórica con las generaciones, con los públicos con unos alcances y tráficos languidecientes, o lo que es peor, crecientemente críticos. No perdamos de vista que la recepción y la información sólo componen un primer escalón o nivel en la más compleja interacción. Por eso son relativamente fáciles los números de ejemplares difundidos, de visionados comenzados. Pero la comunicación, con todas sus mayúsculas profesionales, tiene otras dimensiones retóricas menos cautivas: pretende compartir pasiones, sugerir e inducir concepciones colectivas.

 Estatua de Bruno Catalano en Francia
Pasamos a un segundo piso retórico cuando entramos en la comunicación de emociones, cuando revisamos megustas y retuits, con el detalle que merecen las interacciones complejas. Algo se enciende dentro cuando te mencionan "@menganita" empiezas el corto diálogo que de los chats, la mensajería o los tuits. No es diálogo en la cueva una interacción ocasional entre usuarios digitales de perfil bajo. Pero el efecto retórico que llega a cantidades industriales, mediáticas, cuando lo amplifica alguna notoriedad, cuando se dispara por la amplificación de esos mediáticos afamados o influencers. Repito que sería perder la perspectiva comunicativa si el efecto numérico perdemos el cualitativo numerador de esa cifra que son cada una de las personas con las que hablamos. La retórica, hoy también en parte digital, tiene otros efectos de autoconocimiento, de conservación de relaciones de ampliación de miras, de cohesión con otros colectivos. Esto no quiere decir que el "mensaje" que se difunde, se amplifica, se viraliza quede K constante al apropiarse y distribuirse. Quizá sorprenda una retórica que en sus formas más altas aspira a desaparecer, a reactivarse en un diferente y autónomo ciclo de distribución entre más gente diferente.

Desde que empezamos a escribir la Historia, con cada tecnología cultural despertamos la utopía de una industria de conocimiento para todos. En lo que el conocimiento compartido dependa de nuestra comunicación estamos más cerca con las mochilas digitales, los móviles y el resto de utillaje de conexiones  que siempre llevamos a cuestas.
La desinformación, el ruido, los algoritmos tecnológicos, una efímera e inconstante conexión son también tradición de los peores vicios retóricos que hoy se multiplican a nuestro alrededor. Nada más alejado de una comunidad que  el slacktivism, el ciberactivismo de click tan criticable como toda la historia de audiencias pasivas. Seguimos formando parte de tribus calladas, de generaciones sofronizadas por charlas pesadas, folletines basura, novelas de limpiahogares, audiovisuales para poco más que risas y consumo. Toda nuestra comunicación silenciada o repetida sobre prácticas rutinarias, semiconscientes, podría acumularse y difundir los más viejos mitos globale, aunque por canales digitales. No por conocida desmerece la respuesta de Nicholas Carr a ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes? 

En el último piso de la interacción comunicativa podemos bajar y perder como personas gracias a la memoria por la que reconocemos. Al leer, más que aprender, reconocemos. O sea recordamos algo que sabíamos y nos volvemos a afirmar. Cuando nuestros hábitos retóricos, son exigentes y sanos, no perdemos información o capacidades. Pero todavía no es conocimiento colectivo al traducirse sólo en auto-refuerzo. Muchos usos digitales tienden a ampliar comunidades y pertenencias, pero en la misma orientación y convencimiento que traíamos desde nuestras culturas particulares. En el mundo digital estamos representando las diferentes iconologías de cada subcultura.
vista en 
despreocupadas, o subir a partir de eso que sentimos parecido mientras conversamos, cuando en la relación retórica pasamos a compartir aspectos, planos, miradas. Los conectivistas, en palabras del mismo @StephenDownes, son los últimos en la larga lista de asociacionistas. Junto a las emociones, afirman, nos relacionamos con otra/os,

Por más perfecta que llegara a ser la más profesional y la mejor comunicación jamás llegaría a reunirnos tras los más humanitarios y valiosos proyectos. La utopía tecnológica es tan limitada como la utopía educativa ilustrada. Una buena retórica digital intercambia sentidos y construye vías compartir vínculos, lazos de interés entre distintos colectivos. Tenemos la suerte de contar con iconologías abiertas y extendidas que recogen casos, experiencias y conocimientos compartidos con causas y movimientos sociales, a veces incluso muy extendidos. Pero este efecto comunitario de la colaboración simbólica reclama alguna iconología más interpretativa y profunda. Con la retórica de imágenes no sólo se ha conseguido una gran distribución personalmente ampliada. Conseguimos cotas de información y conocimientos compartidos que superan cualquier pasado, las ficciones más atrevidas. Pero eso ya es otro asunto, una iconología abierta, de la diferencia, y no tengo ni idea de cómo enfocar semejante asunto. Y tampoco se lo podemos preguntar a los maestros de oradores, ni a las escuelas de retórica.

14 octubre 2015

retóricas digitales, las nuevas lides

A los diseñadores de herramientas analíticas -un auténtico universo paralelo lleno de aplicaciones con métricas digitales- les vendrían bien unos minutitos leyendo dos o tres párrafos de Paul Ricoeur. 
Vale igual cualquier otra cita, siempre que explique por qué un texto no es sólo lo que encierran dos blancos semánticos, las paginas cosidas entre tapas duras. Quedarse en el objeto cultural es un error de bulto acerca del texto y además nos incapacita para trabajar por él y con él.
Refiguramos cada texto, esculpe Ricoeur. Lo montamos y re-componemos a partir de sus fragmentos navegables, con el adobo de nuestra memoria y el sazonado de sensaciones e imaginación durante la lectura-visionado. Hay muchos estudios sobre la recepción de obras literarias (años '70 en adelante) y estudios sobre la recepción de televisión y de otros medios de comunicación (a partir de los '80). Se trata de textos académicos que alargan cada obra cultural en sus etapas de lectura. Como los posts, hace décadas que completamos el sentido de los textos con las interpretaciones, en votaciones, en comentarios, en críticas, en antologías, en compartidos...

The power of Myth
Como dice el recepcionismo son las lectoras quienes alargan con otra vida una obra de arte, la literatura, el periodismo o las piezas audiovisuales. Sucesivas generaciones de espectadoras - lectores completan los explícitos textuales, estiran las insinuaciones, sugerencias y otros implícitos en los documentos más seguidos durante un tiempo.  [Cada generación tiene sus versiones: lost / afterwar generation, babyboomers, X gen, Y gen / milllennials, Z generation + wikipedia].
Las aportaciones a cada pieza leída e interpretada se recortan con el horizonte de interpretación más generalizado, según cada generación occidental u oriental (infografías que exponen estas generaciones). Así a grandes rasgos se puede simplificar cierto sentir común más extendido, la imagen percibida, de un texto en concreto. El texto del autor (propuesta poética, iconografía pretendida) se extiende a lo recibido como texto generacional (iconografía alcanzada).

Cada vez es más difícil identificar al crítico o gurú de renombre que sea el/la influencer seguro/a para un proyecto. Ya no son tan duraderos los éxitos publicitarios de la industria cultural. Por una parte se reduce el universo de la imagen, la iconografía se fragmenta. Y desde el punto del vista del tiempo, se acorta la duración de un éxito en el imaginario de un colectivo. En el mejor de los sentidos del término ese es el efecto retórico de un texto. El mejor final posible, que demuestra que hay "ars bene dicendi" (Cicerón). El alcance retórico del buen decir expresa la extensión de apropiaciones y la duración de la satisfacción sobre una simple propuesta poética. No era más que un proyecto de comunicación, todo lo intenso que se quiera, hasta que se distribuyó y enriqueció con los comentarios, memes.... Primero la poética entusiasma con la energía explosiva de los ritmos y las imágenes.  Pero no se consuma como arte hasta que se comunica en una retórica que le permite divulgar y reinterpretar sus imágenes. Lo expresan especialistas del crossmedia, de los medios ganados en redes y del transmedia, como Henry Jenkins.


El momento retórico de éxito devuelve las obras al procomún. Se inicia de nuevo la fase poética, la comunicación más artística, ahora con más amplitud social, con más implicados e influyentes en un proceso creativo que deja de ser individual y que va a renovar la pieza original en versiones, revisiones y en nuevas co-creaciones.

Quizá tenga razón J. Campbell al apuntar hacia unos extendidos mitos en  el núcleo imaginario de cada generación. La buena retórica sabe persuadir con argumentos convincentes introducidos por las más bellas imágenes y formas. La retorica industrial sería potentísima si fuera la principal responsable de la iconología dominante en cada generación.


Too Big to Know, describe David Weinberger (2011, 115) la ampliación digital de nuestras culturas:

Knowledge now lives in the messy web that has grown around it, the way life lives not in our neurons, bones, blood and marrow but in their connection.
Finally, if books taught us that knowledge is a long walk form from A to Z, the networking of knowledge may be teaching us that the world itself is more like a shapeless, intertwingled, unmasterable web than like a well-reasoned argument

A pesar de la concentración de canales y medios en pocos grupos de comunicación, la apropiación retórica de la información y de la cultura no es uniforme. Hay expectativas profesionales para la comunicación y las relaciones públicas. Son necesarios conocimientos y técnicas desarrolladas desde las antiguas retóricas para alcanzar una suficiente visibilidad en el macroambiente de multitudinarias imágenes fragmentadas y polidimensionales. Junto a la iconología dominante, signos de mentalidad de época, imaginario de generación, existen posibilidades y alternativas de interpretación de imágenes para comunidades o colectivos más pequeños y probablemente más relevantes que el BIG DATA.

Una auditoria de las lecturas internas, de su interés para determinados grupos y de los públicos más cercanos a la agenda de nuestro discurso debería ayudarnos como a los viejos oradores a preparar y ensayar nuestro discurso digital en esos escenarios de impacto donde se forjan la construcción local de lo colectivo.
La educación de los romanos mayores de 17 años

En este mismo blog se proponen auditorias para ser representadas en diagramas de tela de araña, de estrella o en infografías con base en un sólo público, varios públicos... y sobre todo como visualizaciones de una iconografía, de una dirección de imagen para construir o reforzar una marca. Se trata de saber cómo está y de representar el estado de una comunicación para proponer cambios o desarrollos hacia algunos grupos de interés o públicos. En el paso del discurso corporativo a la conversación con los clientes (marketing), con los medios (dircom) o en conversación abierta en redes sociales se produce el paso de la iconografía, de la construcción poética de una marca, a las arenas movedizas, móviles y portables de iconografía compartida y los sentidos autoriales o corporativos aceptados. Junto a las iconologías, a cómo nos ven, con las distintas percepciones de los stakeholders y de los grupos de interés cercanos al asunto social que nos convoca.

No está bien que el marketing de contenidos, el periodismo de marca o el content branding se centren en aspectos redaccionales o compositivos cuando se trata de conectar y dialogar con intereses ajenos y no siempre coincidentes con las propuestas clientelares. Desde luego que el trabajo de aunar y conseguir éxitos colectivos demanda profesionales formadas en el pasilleo lobbyista pero también en las más abiertas lides de las retóricas digitales.

Unas retóricas digitales que son interdisciplinares y exigen variadas competencias técnicas, entre las que destacan las expresivas visuales, las analíticas y las directivas que se ejercitan en comunicación.

01 octubre 2015

los tiempos de la iconografía

Como otros muchos conceptos claves de nuestro tiempo,  Iconografía es uno de esos términos castrados por la Historia. Definida por viejos gerentes, políticos y legisladores en su mayoría de la generación del Baby Boom, la iconografía según se entiende sólo mira hacia atrás. Y en los contados cuadros que se merecen una interpretación en profundidad (John Berger sobre la mirada en la autoconciencia de la mujer). Sólo esas selectas imágenes reconocidas como clásicas son dignas de una iconografía histórica. A ver, más imágenes tienen una historia.  Aunque se prefiera cortar a veces su cordón umbilical, no siempre puedes mirarla sin más. Venga de ascendencia digna -o no tanto-, cada composición carga con la notoriedad que tenga y con los significados que le sobrevuelan de antiguo y en su derredor donde se tejieron tribus, etnias, comunidades... Son tan pocas las estimadas dignas de recibir cierta atención auxiliar en algunos estudios historiográficos. Desde hace muchos siglos las humanidades y las ciencias sociales son más de letras que de imágenes. Por muy nucleares que hayan podido ser en la construcción de grupos humanos. 
Desde la antigüedad de las marcas,  también quedan rastros y sentidos pasados en la evolución gráfica y mediática de los logosímbolos corporativos, en los partidos, las empresas, las instituciones. Mantener una definición histórica, una descripción de enciclopedia en el actual mundo de imágenes móviles y ubicuas puede ser romántico, pero desde luego no es fácil ni parece posible por muy buenos profesionales que visualicen y comuniquen. Las tendencias y los cambios en los signos se ven en el gran formato de las marcas globales. Pero además se nota en los cambios de preferencia, de estilo entre los profesionales, en las imágenes de los profesionales del sector. Con la crisis institucional y corporativa, el sistema parece moverse más de prisa en las marcas personales. Podemos arrancar de una especialidad: relaciones públicas, creativas, responsables de comunicación digital, pero en seguida va a llevar un  adjetivo. Y durará lo que dure. 

En vez de fijarnos en estrellas y tiburones de la edad de oro y del dolar de la profesión, escuchamos más cada día a las generaciones digitales en torno al milenio. Dejando de lado la Historia de los imperios y de sus industrias de comunicación, cambiamos a una iconografía del presente. Los referentes fijos, las definiciones constantes se evaporan en sociedades más abiertos y menos trenzadas. Ni siquiera son estables sus cauces. Ene ste momento parecemos más atentos a las imágenes contemporáneas de Youtube o Instagram compartidas y retuiteadas. Dicen los críticos que los cuadros, las esculturas, incluso las buenas fotografía no pertenecen a las redes sociales. No se puede negar que hay muchos millones más en las plataformas compartidas. Y con muy alto valor personal y subjetivo. Dentro y participando de estas culturas visuales medimos además hoy el alcance social y la expresión de compromisos. No todo está entre las maderas del marco.
El análisis estético de las piezas de arte clásico, de la comunicación de las élites, de la depuración de la alta cultura ha permitido dar una profundidad interpretativa que enriquece el conocimiento de la imagen y lo que de ellas hemos recibido. 
También se separa de la iconografía clásica, a pesar del posible expresivo, extensión social y divulgación de sentimientos, la comunicación móvil que hacemos con instantáneas. Fijándonos en algunas, las de Aylan Kurdi, pueden estar cambiando -y esperemos que lo hagan aún más- el curso del presente. Los maestros antiguos con tiempo y atención educaron la mirada de sus contemporáneos y de las generaciones sucesivas convocadas por destellos de algunos críticos. Para la iconografía móvil pierde algo de interés la voluntad enunciativa frente a la apreciación personal y la apropiación colectiva de buenas imágenes o de simples memes. Las imágenes pasan a ser representaciones compartidas. Unas, con la solidez de aquellos símbolos matrices de las comunidades prehistóricas.  Otras, con la comunicación efímera de un meme chistoso que no vuelve al flujo del interés social en las redes conectadas.

Para profesionales de la comunicación hay también una iconografía "del futuro", la responsabilidad de dirigir el sentido de la imagen. En la medida de lo posible, en cuanto lo permite la libertad de la comunicación y de la interpretación que hacemos los humanos, tenemos que controlar lo que significamos y no ser una simple fuente de bromas. Ya se palpaban en las grandes obras de arte, en los frescos clásicos, ciertas intenciones de sentido político que superan el contexto original -mercenario tantas veces- de la imagen en cuestión. Quizá sea más difícil dar dirección de imagen a tantas fotos casuales y multitudinarias, entre la inmensidad de fotos azarosas que ya están compartidas y no se han borrado de internet.
Pero la comunicación profesional en organizaciones, o para la política y el mercado, tiene un primer plano de responsabilidad con las fotografías y flashes informativos que siguen o se desvían de una estrategia de comunicación, en el corazón mismo de un proyecto de barrio o empresarial. Hoy contamos con la cultura iconográfica y cada vez con más conocimientos de iconografía social, de las imágenes resultantes entre tanto meme, tantos anuncios en el caudal diario, horario, que llega a nuestro móvil. 
Para la dirección iconográfica no son importantes los influenciadores y posibles amplificadores, agentes de estructuras conectadas por un interés o una causa del momento. Descuentan los grupos que no interpretan las propuestas como quisieran sus diseñadoras. Siempre fue importante la imagen artística, pero junto a la gran imagen intercultural, también cambian el presente las imágenes conectadas, distribuidas por la globalidad de internet. Y en ellas las imágenes digitales se integran, de pleno derecho, en la historia y en la ciencia. Y obligan a que la iconografía tenga que seguir esa vida a saltos de las representaciones: desde sus situaciones históricas hasta su seriación y pervivencia en espacios y tiempos digitales que las convierten en imágenes distintas, pero compartidas. Cuando la reproducción y el compartir llevan una explicación o un texto acompañante es más fácil detallar la el curso que sigue una interpretación dominante: la imagen que ha dibujado finalmente la iconografía de una representación y de sus posteriores reproducciones o apropiaciones. 

Si se pudiera representar en un diagrama, la iconografía puede parecer una estrella ancha en el núcleo histórico (la base icónica que se recuerda) alargada en algunos brazos todavía reproduciendo ciertos sentidos mayoritarios en los medios y en las redes sociales. Las zonas de color son las generaciones de espectadoras, los públicos que contemplan o comparten esa marca.
Pero con algunas patas o brazos truncados, como en un sol azteca. La representación no se consolida en línea recta, sigue sus propios cauces en reinterpretaciones, justificadas o no, publicitadas o minoritarias... que redirigen la iconografía alcanzada, por lo menos hasta la fecha en que estamos realizando esta auditoria de imagen y tomando decisiones para el futuro del proyecto de llevar una representación a puerta en la que nos embarca el estado actual de la comunicación.

La ICONOGRAFÍA puede prestar criterios para análisis y evaluación de imágenes: desde sus fundamentos estético-históricos, por la iconografía social de la imagen móvil, hasta una iconografía estratégica de construcción y transformación social. En un eje temporal arranca del análisis en profundidad, al análisis de lecturas y distintas comunicaciones de imágenes publicadas y compartidas, hasta la dirección del branding y la comunicación de algún tipo de representación social. En el caso del portafolio, la perspectiva iconográfica evalúa la composición y el atractivo de la imagen protagonista en la maqueta presentada; el alcance y la comunicación en torno a las aportaciones más cualificadas; y finalmente, la orientación y coherencia de los contenidos hacia una determinada interacción profesional de algún modo visualizada.

15 abril 2015

empeñados en reinventarnos II/III: recicla harapos del abrigo cultural

II. TRENDS vs CULTURE

¡Cada vez parece más tonto buscarse hoy en Google, si no eres tertuliana o futbolista! (Y si lo eres, peor)
Que si nos reinventamos, nos hacemos más libres... ¿Pareciéndonos a los populares del cole?
En el post anterior dudaba de esas marcas que más que personales parecen globales.
Un pensamiento en decadencia como el conservador cuenta mejor que un buscador lo que está pasando: "es la confluencia de tensiones socio-psicológicas, cuando faltan recursos culturales mediante los cuales se pueda dar sentido a las tensiones, lo que prepara el escenario para que aparezcan ideologías sistemáticas (políticas, morales o económicas)" (Geertz, 1990: 191).
En general, la solución fácil en una complicada crisis suele quedarse -a lo sumo- en recetilla ideológica. Por mucho que se repita no llega a teoría, ni siquiera a hipótesis.

Si la actualidad no da para más por culpa de su ruido, ¿cuánto puede aportar la propia cultura, la tierra madre, a un proyecto identitario?
Mejor seguimos con la duda sistémica del post anterior, porque la respuesta de siempre, en una crisis tan real como ésta, es probable que no solucione hoy nada de todo eso que queda disfuncional y  chirríante de la modernidad.
Como en otros cambios de ciclo, la arquitectura de nuestras instituciones se ha enredado entre burocracias económicas y políticas. Así las comunidades locales apenas sobreviven con migajas de los circuitos del poder. En semejante desierto poca contracultura se nota, salvo en el sarcasmo o la ironía. Y a algunos viñetistas les cuesta encima su vida. En los memes, por ejemplo, se nota la vuelta digital a una oralidad distribuida, amplificada. No se difunde por medios de masas, pero si llega a toda la globalidad tecnificada.

Durante siglos -sobre todo en periodos de estabilidad- acudimos a los reservorios de sabiduría en los pozos locales de las culturas. Con tanto paso de tiempo mohos machistas, fundamentalistas o aquejados del nacionalismo envidioso de quien llegó tarde al reparto de Estados... Así que los sentidos y valores locales necesitan alguna limpieza por lo que tampoco podemos seguir a la línea la falsilla cultural.
No lo tienen mejor las culturas corporativas, institucionales o empresariales en general. Además de los procesos de producción y distribución, por encima y por debajo de ellos, nuestra reinvención está cambiando el estilo de vida y todas las organizaciones se dan cuenta. No volveríamos a vieja rutinas por más que los pongan barato y sencillo.
Nos ponemos conservacionistas mirando qué aprovechar aún de tradiciones y herencias. Y les damos incluso una nueva vida, pero ya sin el secreto ni la docilidad sumisa de aquella modernidad, que sólo concedió la distinción de una marca a pocos y privilegiados.

Lo más vivo de las culturas locales queda en lo cercano, en la conversación. Tras el viaje digital volvemos a la reunión de la tribu.   Zubiri (1940, 194) insiste en enfocar el diálogo como origen de la comunidad, y la vida comunal como expresión y manifestación de la cultura viva, recordada. Podemos ponerle iconitos de geolocalización, siempre que no confundamos conexión, conectividad o app con la comunicación y las relaciones en una cultura local. La carga de valor y de orientación de los signos viene de los sentidos, de las recomendaciones. De la buena reputación que da navegación y comunicación al mapa digital de un territorio/tiempo cultural.

En un segundo sentido, ya desentendidos de la actualidad y de las modas comentadas en el post anterior, cabe fijar la reinvención las formas actualizables de nuestras culturas nativas o adoptivas. Además del networking entre perfiles modernos, está la versión local del profesional actual. Y no es local por el habla o la indumentaria. Local también significa enraizado, conectado con agentes diferentes unidos por servicios comunitarios más urgentes precisamente por la misma crisis. Son cultura ya que no la realizan individualistas marcas modernas. La reinvención es cultural porque sólo puede ser colectiva. En algunos casos como servicios cooperativos ocasionales. Y en los mejores ejemplos como colaboración abierta en proyectos de servicio local.
Queda otra dimensión más teórica, pero vale por ahora. Reinventarnos no es descubrir la estética que está mejor por lo que dicen los expertos. No puede ser abjurar del útero cultural. Así que tendrá que redescubrir y reciclar los valores con los que ganan en sentido nuevos sentidos de vida y de profesión.

26 marzo 2015

DesGRECIAdos ¿Se puede?

Desde varios puntos del mediterráneo miramos con angustia cómo las históricas naciones helenas se debaten en su agonía, entre la gangrena de la corrupción institucional y el no menos mortífero ahogamiento por cerrojazo financiero internacional. Otros tendréis mejores competencias administrativas y financieras que mis luces.

Me ocupa la cabeza si no estaremos contemplando el final de la Historia. Empezó con la escritura, la contabilidad y las primeras ciudades bañadas por unas mismas aguas templadas. Desde el salto neolítico y las edades metalúrgicas, ¿no estaremos atravesando otra grieta entre civilizaciones, hacia una edad del sílice y del grafeno con todo tipo de incrustaciones y vestidos digitales?

Cualquiera puede reconocer el papel que juega la comunicación en una nueva configuración social. Podemos compartir que en el arranque de las civilizaciones occidentales las historias de sofistas, los textos de la academia platónica, y en particular las obras peripatéticas rinden un oculto homenaje a las experiencias y las culturas orales de la Edad de Piedra. En su ordenada cabeza distribuye Aristóteles la poética, la retórica y la dialéctica. Como para que no se mezclen creatividad, comunicación y argumentación entretejidas de historias ancestrales luego ya canalizadas como discurso de Occidente.

Desde esas raíces pienso si no nos encontraremos al final de la escritura, de la Historia como la hemos relatado hasta ahora. Aquel primer desmembramiento filosófico de la comunicación ha terminado en especialidades profesionales: tecnológicas, documentalistas, redaccionales, artísticas... Demasiados ecos para unos latidos antiguos de la comunicación oral anterior a los alfabetos. Ahora que la escritura empieza a ceder su imperio frente a la voz y las imágenes, recuperamos con la digitalización cierto nomadismo y con las redes sociales algo de tribalidad, de otro tipo de comunidades. Eso de la alfabetización digital empieza a tener de todo: polisígnica, multisemántica, pluricanal... Y, como sus efectos sociales, todavía está sólo despuntando.

Supongo que tampoco tu querrás perder herencias o  tradiciones como las nuestras. Mal que bien, los libros nos han traído hasta aquí. Y sirven como las cintas VHS para decoraciones modulares  :-)

Pero lo que ponemos desde hace siglos en rollos o en estantes son nuestros acuerdos para unas libertades. Las vías más o menos comunes para un proyecto que interesa a la mayoría. Quedar en la modernidad democrática desGreciados es condenarnos a repetir lo de siempre hasta esta posthistoria: una barbarie intolerante y asesina que sobrevive mejor que el Fénix. 

Sin duda están viejas las formas helenas, y en general toda la comunicación estatal o institucional. Pero no la originalidad, la apertura transparente ni la congruencia convincente. Poética de la innovación, Retórica de las diferentes comunidades y Dialécticas para los discursos generales y los proyectos de futuro siguen siendo nucleares y entrelazadas para una construcción social que no se puede hacer sin su pasado. Pero sólo con esos mimbres separados, tampoco hay cesto de una comunicación digital y contemporánea. Para quienes se acercan desde lejos; para quienes intentan hacer sociedad desde esta comunicación, quizá una última pregunta por hoy, ¿se puede desGreciar Europa?

19 febrero 2015

¿cómo ordeno los tableros en Pinterest?

Utilizar la sección de tableros en Pinterest para reordenar de un modo rápido tu arquitectura de etiquetas, temas, asuntos próximos. Simplemente desplaza y ordena. Sólo lo puedes hacer en el primer nivel de tableros. Yo dejo para el final los que ya no uso. Te cuento cómo reorganizo mis ideas moviendo imágenes. 

Para recoger el trabajo para una semana he escogido un ancho de pantalla de cinco columnas, en este caso, los boards o tableros en los que se pinchan los ejemplos o sugerencias que me gustan están en https://www.pinterest.com/comunisfera/boards/

Para mis cursos en marcha (pestaña superior Talleres en beta) empiezo por ejemplos creativos, sigo por ejemplos de comunicación y dejo para más abajo las reflexiones  y las metáforas visuales. Los párrafos siguientes recogen planteamientos y perspectivas (competencias creativas o poéticas), siguen los tableros en  medio con ejemplos de comunicación en redes sociales (competencias en comunicación local y retórica en redes sociales) y termino más abajo con proyectos para medios de comunicación y en grandes plataformas sociales en internet (al final trableros de cursos anteriores y grupos menores)

Las primeras filas de tableros reúnen ejemplos para desarrollo de creatividad y definición de marca personal. Cada una de estas cuatro primeras filas pretende incentivar competencias expresivas y creativas:
1. Communication profiles: Con el + de crear un tablero nuevo, en la primera fila agrupo ejemplos de webs o portafolios de jóvenes profesionales gallegos en tableros ordenados en cuatro especialidades en comunicación: creatividad y diseño, monitorización y analítica, comunicación y gestión de comunidades, y finalmente, comunicación estratégica y dirección de comunicación.
2. Brand / Portfolio: tableros con herramientas, ejemplos planos, en vídeo o en blog y percepciones sobre la representación de identidades profesionales en entornos digitales y comunidades virtuales
3. Posting: como orientar y diseñar textos y posts para construir una marca profesional en medios sociales.
4. Content Management: dirección de contenidos para la conversación con  grupos de interés en un escenario de marcas locales y de cooperación regional.

Los tableros intermedios cuentan con ejemplos para desarollo de competencias comunicativas y sociales, específicamente sobre comunicación en redes sociales y la construcción visual de intangibles como la reputación (competencia retórica y comunicativa)
5. Visualizing: Espacio y ambientación, visualización social, construcción de personajes, composición y resignificación artística, para terminar con ejemplos de construcciones visuales de historias.
6. Socialmedia Communication: plataformas y aplicaciones, prácticas digitales, planificación en redes sociales, gestión de comunicación y construcción de comunidad.
7. Communicating Meanings: la semántica de la comunicación se apoya en entornos mediaoambientales y culturales como raíces de la interpretación, las generaciones en diálogo en cada momento social, los contextos ideológicos y sociales, las posiciones alternativas críticas y la construcción de intangibles como la reputación (online+offline).

Los trabajos en comunicación deben aportar competencias y conocimientos directivos. El crecimiento dialéctico  recorre tres filas sobre la imagen pública y su amplificación a lo largo y ancho de redes sociales, como blogs y socialpress, socialtv... (competencia dialéctica y directiva).
8. Cooperation - Collaboration: ampliación y reproducción de proyectos e innovaciones cooperativas con plataformas sociales en internet.
9.  Media: audiencias de medios, esfuerzos publicitarios, influenciadores, públicos online y dialéctica de los discursos digitales.
10. Innovation - Transmedia: visualización, memes y transmediación de contenidos y conversaciones abiertas.

A partir de un proyecto personal, con desarrollo redaccional y compositivo, se pretende aumentar la visualización y la visibilidad de páginas locales en redes sociales hasta introducir algunos criterios para estrategias clave en dirección de comunicación en medios de comunicación y en redes sociales. El porfolio acompaña una primera descripción de la marca profesional, de la cooperación local en redes sociales y de las propuestas directivas para comunicación de proyectos.

En general, la eficiencia del aprendizaje se mide según los niveles de competencia que se alcancen al producir contenidos orientados a dar visibilidad profesional, que ejerciten producción y crítica y que sirvan para tratarse con  consultores, aficionados y otros profesionales en las especialidades y sectores de la comunicación.


En lo que se refiere a la profundización en el aprendizaje (eje Y), se parte de cualidades personales y competencias en producción de comunicación local desde la innovación y el diseño. En una fase intermedia se trabaja la capacidad analítica y crítica, tanto de formas como de frecuencias, contenidos, etc. Completa la cualificación profesional en comunicación alcanzar una suficiente capacidad interpretativa manifiesta en la decisión en casos de comunicación y en su orientación estratégica hasta beneficios locales, mejor si pueden ser imitables y sostenibles.

19 septiembre 2014

explicar, comprender y transformar

Agradezco la invitación de la Universidade de Minho para reflexionar junto a otros profesores y doctorandos portugueses sobre explicar y comprender en la investigación digital. Como en otros casos creo que tengo poco que enseñar a investigadoras y doctores más avezados y atentos a las lides acreditativas. Pero aprovecharé para exponer qué parece cercano o lejano sobre aquel nuevo mundo que teóricos digitales y de las redes sociales apuntaron en libros, más que en blogs, durante más de veinte años.

Empezando por el explicar, con métodos de las ciencias de la naturaleza, seguimos estudiando fuentes, canales y discursos dominantes como si el hipermedia fuera otra más, la última y más evolucionada forma de escritura. ¿Llegamos a noolítico que anunció Pierre Lévy, a las sociedades de conocimientos como han repetido más otros? La escritura, con la contabilidad, favoreció las ciudades, pero los grandes portales han generado servicios, vivencias, pero comunidades... Cierto que el discurso alternativo que no había tenido mucha visibilidad en los medios de comunicación, como ocurrió con la escritura frente a los discursos gubernamentales. Sí se han generado primaveras, #occupy's, acampadas... de multitudinarios movimientos sociales digitalmente conectados.

La ciencia de la comunicación, desde la dialéctica platónica a su formulación moderna, ha relacionado con el poder y con la tecnología los géneros y las formas apropiadas de comunicación. Con un innegable efecto en la formación de opiniones públicas colaborando en el mantenimiento de instituciones. Si seguimos investigando discursos dominantes con categorías clásicas sostendremos una ciencia de los medios o de la publicidad en un mundo en el que cada vez son menos creídos, y menos vistos, también.

Como científicos de la comunicación aún debemos una iconografía a nuestra disciplina. Ampliando el territorio de la construcción de imágenes del contexto artístico a las masivos vídeos, fotografías, gif's, infografías...  podemos ver la participación personal en la construcción de eventos masivos y de imaginarios colectivos.

No hemos acertado a explicar, quizá porque la comunicación carece de leyes como tampoco la naturaleza. Pero revistas y congresos desconfían del comprender. La hermenéutica de la comunicación, la retórica y las formas como compartimos e interpretamos sentidos e imágenes se critica como investigación cualitativa. ¿Pero no venía Bolonia #EEES ha establecer cánones y estándares de calidad universidaria? La calidad en la comunicación escapa a análisis y métricas de contenidos. Son las diferencias en las perspectivas las que enriquecen la conversación digital. Una interacción colectiva que debería mostrar que las multitudes pueden ser inteligentes, que las competencias digitales nos hacen más competentes y preparados para los rápidos cambios de sociedades y culturas tecnológicamente mediadas.

Apenas hemos apuntado una iconología, un adecuado tratamiento académico de los símbolos, imágenes de proyectos, congregadores de comunidades, amplificadores de movimientos transnacionales y transcorporativos.

No llegamos a explicar lo que debimos prever. Nos cuesta comprender que estamos en un estadio oral anterior a la ciudad y a la instauración de jerarquías. Pero no renunciemos a la acción, a la originalidad y transferencia social desde la investigación digital. La racionalidad, insuficiente y cegata no pudo fundar adecuadamente la modernidad que se desmorona. Podemos recuperar apertura, transparencia y el resto de cualidades de la oralidad durante el paleolílico, durante muchos siglos antes de la escritura. La cooperación abierta, debe construir obras colectivas, monumentos del procomún para completar los espacios educativos y culturales que las industrias de la escritura abandonaron. Esta poética, completaría de forma eficiente y activa una investigación conectada son las sociedades que amparan nuestros edificios. En estas décadas de internet y de redes sociales hemos comenzado las obras del procomún. El mayor déficit es poético - innovador. Apenas hay investigación comprensiva e interpretativa de las comunidades virtuales y de su comunicación. Sin llegar a ser explicativa, parece que resumimos la ciencia de la comunicación en esos papers analíticos y de tradición newtoniana en torno a los discursos y sus textos.

Desde este título he querido esbozar un posible camino de la investigación socio-digital: mejorando primero las métricas y la analítica de la dialéctica, que no sólo verse sobre discursos institucionales sino también sociales y ciudadanos. Continuando en otro nivel está la investigación retórica abierta a las variadas formas y así como al nacimiento de sentidos y la formación de comunidades por la interacción. La joya de la corona se esconde en el título, investigación - acción, socialmente comprometida con este crítico cierre de la modernidad, culmina en una poética operativa el tercer estadio con signo de eficiencia: en una transferencia social que acelere y facilite la renovación institucional; una de las demandas globales más repetidas en todas las lenguas. Y entre el resto de instituciones la universidad merece ser conservada y transformada sólo como institución holística y comprehensiva, con capacidad de proyectar futuros viables y sostenibles. Lejos desde luego de la fábrica de títulos para profesionales medios y de aspirantes a profesores que nunca debió ser. 


 

09 septiembre 2014

interpretación de imágenes y construcción de comunidades (iconología)

- Topicazo: "un océano de opiniones invade las plataformas de medios sociales. Y desde el mar que cada una/o tiene a la vista se huele la imprecisión, el decir inexacto que nos rodea, una comunicación no profesional" 
- Vale. ¿Pero en qué momento perdimos o cedimos nuestra competencia retórica, la experiencia y conocimiento que ¡desde el paleolítico! habiamos adquirido sobre comunicación? En el estado de civilización y de crisis actual suena absurdo tener que esperar a un cargo o título para dar la opinión personal. Autorizados por nacimiento, no todo/as somos retóricamente competentes. Quizá nos falta aún algo más para hablar y gestionar imágenes. Esos referentes del habla que anclan las dinámicas comunidades.

Twitterland Visto en
Sorprende que cueste encontrar buenos ejemplos de retórica digital cuando la profesión comunicadora sólo fábrica imágenes como refuerzo del discurso monótono de los de siempre. En el complejo equilibrio entre empresa y servir información a tod@s con publicidad, la competencia retórica de medios y de profesionales se demuestra, de modo más visible, en destrezas particulares que muestran calidad de las imágenes y un alcance visible de repicados y comentarios distribuidos por redes sociales. La iconología (digital también, por supuesto) dispone de aplicaciones para grabación y registro y edición en el móvil y otros dispositivos cercanos.

Nuestras fotos e imágenes desbordan antiguos bancos y repositorios y sólo caben en plataformas en internet: por eso Facebook compró Instagram, y años después Yahoo se ha hecho con Flickr. Sus contenidos cabrían en ningún museo ni en el archivo documental más grande del mundo. ¿Cómo se puede organizar semejante magnitud de llamadas de atención, de preferencias, de caprichos o de simples tonterías? La web semántica se dotó de etiquetas y de buscadores para organizar esta inmensidad que crece cada minuto.

El sentido llega por los códigos compartidos en cada grupo o comunidad pero, ¿recuperamos con el hipermedia lo que perdimos en los canales industriales, en los formatos aprobados por los poderes y controladores? Las plataformas sociales imponen sus interfaces y formas. Para llegar a ser espacios públicos o plazas, tienen que conseguir hablar de imágenes, de representaciones de la realidad compartidas. Esto pasa a ser hoy la iconología. Antes, dentro de la tradición interpretativa sólo se ocupaba de excelsos ejemplos artísticos propiedad de élites. Una iconología que sale del discurso sobresaliente al habla más general y extensa recupera el sentido originario, tribal, del símbolo. Las imágenes que compartimos en redes sociales no son símbolos arbitrarios, son tatuajes, marcas sociales de membresía social, anclajes comunitarios. 

Una iconología en redes sociales puede recorrer, seleccionar e investigar símbolos particulares o singularmente significados en comunidades virtuales. El diálogo entre sentidos y diferencias alrededor de símbolos e imágenes viene  a mostrar un catálogo de interpretaciones y culturas que han alcanzado cierta extensión y pervivencia.

Visto en 
No tienen porqué ser las más interesantes aquellas de las que más se habla, véanse los gifs, los virales, los memes. Se trata de difusiones virales que puede aprovechar algún discurso político o económico en para las marcas personales de famosos. Pero creación publicitaria o casualidad se aportan, en una mayoría de casos más la ampliación del algún discurso mayoritario. Éstos casos parecen más relacionados con dialécticas globales o con discursos regionales que con retóricas de comunidades. 

En el valor que se atribuyen a algunas imágenes encontramos indicadores de conversos, fans, abogados de causas o marcas. No sólo comparten alguna recomendación o disfrutan iguales intereses. En la comunidad de valores y símbolos se genera la reputación, se avala la calidad de las recomendaciones y se manifiestan las competencias retóricas e icónicas, para representar y tratar del modo más apropiado (o cultura) la realidad y el tiempo que nos ha tocado vivir. La mala reputación confirma que son malas e insuficientes otras estructuras e instituciones que, a pesar de su poder y de todos los canales que controlan son jerarquías históricas, con un tiempo ya contado.

04 septiembre 2014

crece una retórica digital sin telarañas


Ha sido larga la Historia de la dialéctica autorizando géneros y formas del habla (post anterior). Pero si la dialéctica fuera la ciencia de la comunicación como se autodenomina, también podría reconocer que, además de las instituciones, construyen sentidos las comunidades. Las redes sociales en internet recuperan la interacción interpersonal en las que nacen el lenguaje y la sociedad, siempre amenazados por individualismos antiguos y modernos.

Antes de que la filosofía marcara los discursos con sellos dialécticos de aprobación o censura, pasaron muchos siglos en los que la retórica iba reuniendo conocimientos y experiencias. Como retórica digital sigue siendo un contenedor, muy ampliado, de técnicas para el buen decir y entender. Lo que nos hizo sapiens antes de la escritura puede cambiarnos muy profundamente con la vuelta del habla, en estos primeros compases del paleolítico digital -noolítico del sílice- como dice Pierre Lévy (2004).

Confessional | Pawel Kuczynski
Una retórica conectada, alimentada sólo a base de infografías por ejemplo, queda más floja que las normas y estilos de redacción en la sofística o escolástica de cualquier época. Si volvemos a competir en enseñar comunicación por fama y dinero, retro-aterrizamos en las primeras ciudades mediterráneas, ¡parada 5000 años atrás! Sólo con más aparatos. Unas técnicas de comunicación en una retórica digital 'de verdad', no son naturales pero sí pueden preceder a la escritura de hipertextos destacados. Saber y experimentar la comunicación en grupos locales y virtuales precede a la lectura y participación en los discursos protagonistas y políticamente correctos en internet. Desde las comunidades virtuales de cada una/o superamos géneros y formatos predefinidos por SMS, por las plataformas sociales en red... Debemos suponer que de modo parecido se formaron grupos y tribus paleolíticas. Vivimos en y de experiencias de comunicación primarias y terciarias, en la calle y en el móvil, ... Por estas conversaciones formamos y pertenecemos a los mundos y sociedades que construimos, como en las culturas orales prehistóricas.

El inmenso salto de la tribu paleolítica al público urbanita cada vez más y mass mediático -durante los cinco mil años desde las polis mediterráneas y siguientes-, esta evolución humana ha encerrado el caudal retórico ancestral en manuales y códigos institucionales, de quienes han controlado la escritura y las industrias culturales. Pero tan pública historia de la comunicación regulada sobre lo que se podía difundir, puede -y conviene que- recupere la amplitud de la conversación y del discurso abierto y social. Que también se nos llama usuario/as de internet en el sentido de usar como nos da la gana los cauces digitales con los que ampliamos nuestra conversación. 

Por encima de la estructura del texto o de las partis orationis (antología de citas sobre retórica) sobrevuela en la más completa retórica digital una esencial conexión con el auditorio (que suena hasta mal por parecerse a audiencia). No podemos estar retóricamente conectados sin comunicarnos nada entre ningunos. Como el texto histórico nunca tuvo garantizado su número de lectores, tampoco hay un e-interlocutor automático. Y en cambio notamos fervores masivos, como lo de esos amplios movimientos sociales conectados que nos muestran como en otro punto del globo se zancadillea la estatua de un tirano.

A diferencia de la dialéctica, la retórica no engancha con la precisión científica. Uno de sus objetivos, la reputación digital no sólo tiene que ver con exactitud. En los horizontes del habla -entre sus estrellas de referencia- destaca la sabiduría compartida. Por eso comprender no es explicar y no depende del estado de la ciencia o de la información. Interpretamos, encontramos sentido, gracias al contexto cultural, en ese marco - horizonte que arropa una conversación social abierta. En las culturas se notan diferencias, perspectivas de grupo que matizan los términos y los símbolos interpretados. Como en la historia de los imperios culturales suelen quedar relegadas, pero  numerosas, inmensas regiones... de hablas, de comunidades y de culturas diversas.

Banksy
Cuando una retórica comunal ensalza algunos ejemplos, además refuerza sus núcleos tribales en torno a algunas pasiones comunes. Metáforas y símbolos son los nuevos socio-KPI's (indicadores comunitarios, no de tráfico, influencia o venta), otros índices cruciales de la performance que crea o sostiene comunidades, 'dentro y fuera' de la red. El diálogo retórico, también el digital, termina en la persuasión, en el convencimiento y en el reconocimiento. Aparece la eficacia social de la mejor retórica, en los resultados personales y sociales del buen escuchar y decir. Dejan de ser asunto retórico, conversación del momento en el desarrollo personal o la construcción local que sedimentan.

Presentan particular interés las imágenes y los mejores ejemplos de la retórica digital, los tópicos y memes que se eligen y muestran en comunidades, bastante más allá de las fronteras de los grupos originarios. Este nomadismo de la imagen es asunto de iconología pero estas líneas ya han llegado demasiado lejos. Preguntaré por esas redes cómo seguir sobre esta cuestión de los núcleos visuales que articularon y articulan la conversación plural y conectada.

Para la dirección de reputación se precisa reflexionar, actualizar y desarrollar la competencia retórica:



Un texto de sencilla y agradable lectura por Dolors Reig para desarrollar la competencia retórica, también en redes sociales es Socionomía ¿vas a perderte la revolución digital? editado por Deusto

01 septiembre 2014

en los orígenes era el habla y estamos de vuelta a ella

A pesar de la trascendencia de la escritura para la Historia, no tiene por qué ser el habla menos rica. Desde miles de siglos antes de que acertáramos a construir un alfabeto, una escala para contar, u otra iconografía o alfabeto, la comunicación hablada se mostró eficaz y clave para la supervivencia y la inteligencia de la última de las especies homínidas, la nuestra.
Como repite Derrida en sus obras, gana la voz al escrito cerrado, tanto en directo como actualizada. Por esa asombrosa capacidad de transmitir y hacernos compartir símbolos. Por eso lo escrito imita y graba diálogos copiando la apariencia cercana de la conversación. Esta variedad de matices hablados en directo o retransmitido se encierra mal y de forma incompleta entre fronteras textuales, en los límites que tecnología e industria han puesto en los formatos escritos y televisivos.
Más importante es la diferencia con la escritura en su forma de ejercer autoridad y de animar a participar. Salvo en ceremonias y actos reglados, la conversación no cuenta con censor ni autoridad. Aceptado cierto pacto de conversación, salimos de una interioridad silenciosa con el paso de nuestra propia voz. 
Hay grandes obras no autoriales -colectivas en el mejor sentido- auténticos monumentos del procomún (cita de Lévy 1997) que la Historia no ha ocultado. Como también hay mucha pieza firmada, con intertextos previos y colaboraciones artesanales o de escuela, que los firmantes se han apropiado. El diálogo abierto revela las mejores competencias y especialidades retóricas que enriquecen lo coral, dentro de una gestión algo más compleja que la escritura solitaria y autorizada.
Además de rica y liberal, el habla es más espacial y sonora, mientras la escritura es más visual, lineal y temporal. Como dice Piscitelli, el hipertexto puede devolver al habla su importancia perdida. Si superamos el paréntesis escritural, los cinco siglos de gutemberismo enfocando la lectura, más allá de las industrias culturales redescubrimos la conversación abierta, plural, y en general sincrónica, con lo que la tecnología nos pone hoy a la mano. Todo un universo retórico, también digital (siguiente post), que puede y quizá convenga que cambie el orden de la comunicación y del aprendizaje establecidos.

Actualizo tras la sesión sobre este tema

Recomiendo contrastar estas ideas y construir notas propias sobre el espectro y la influencia del habla en la comunicación. En lo que conozco veo citas interesantes sobre habla y oralidad, sobre la cultura o sobre la sabiduría. Como las voy recogiendo según las leo las entradas contiguas proceden del mismo libro. Si no te interesa alguna orientación concreta salta a páginas/textos siguientes.

Para delimitar un investigación de comunicación, el campo de estudio, más expresivos que los enlaces en un periodo son la actividad y la conversación reciente sobre el fenómeno o asunto que se investiga. En investigación cualitativa, por ejemplo sobre una reputación a lo largo del tiempo, es necesario comparar entre periodos distintos para conseguir un sentido más completo de la estima y reconocimiento investigada.

El comunicólogo chileno Mauricio Tolosa, (@MAUtolosa), creador de la red Sitiocero, una comunidad de conversación ciudadana sobre la comunicación (página en facebook) publicó “Comunidades y redes sociales. El desplome de las pirámides” que puede situar en la recuperación de la oralidad y el paleolítico digital en que nos encontramos inmersos.

07 octubre 2005

A vueltas con poética y retórica

Frente a los que relacionan creatividad y retórica, prefiero el sentido aristotélico que ve en la poética la construcción, en ocasiones la (co-)creación del sentido o incluso del propósito grupal.  En contra de lo que se afirma (i arroyo, icono 14, nº5) y se repite, no es la creación del mensaje quien produce el significado. Aunque punta una intención de sentido y depende de su acabado.
En este proceso de finalización entran en juego las posibilidades retóricas para facilitar que se construya adecuadamente el significado. La retorica ofrece sus ancestrales recursos orales, aunque hemos conservado mucho más los literarios, y no hemos desarrollado del todo icónico y audiovisual, para completar  el discurso comunicado. Pero tampoco ninguna retórica, ni ampliada a la imagen o lo digital, puede garantizar la eficacia comunicativa. No era asunto de los oradores ni de los griegos la pragmática eficiente. La virtud del convencer, o al menos del persuadir, a través del buen decir se atribuía a los conocedores del hombre (filosofos) o, si se quiere, de los públicos (políticos). 
La fuerza poética tiene su origen en la naturaleza que nos precede y a la que imitamos, en el grupo humano que nos conforma y protege o en nuestra propia identidad, a ratos innovadora, que se sale del tiesto y parece tener que decir algo a los demás. 

19 septiembre 2005

Retórica

Para aficionados al buen decir y aprendices de retórica, una genial iniciativa de Libro de Notas, que cuelga nociones de retórica, discurso y argumentación con una selección de recursos estilísticos, por Ángel Romera.
Manual de Retórica.