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04 abril 2018

comunicación y arte

Xornada entre a Comunicación e a Arte. Consello da Cultura Galega. Santiago de Compostela. Galicia. Gracias particulares al catedrático Jesús Pastor por su amable invitación.

Presentación para comentar las relaciones con el arte desde las diferentes edades de la comunicación.

04 septiembre 2014

crece una retórica digital sin telarañas


Ha sido larga la Historia de la dialéctica autorizando géneros y formas del habla (post anterior). Pero si la dialéctica fuera la ciencia de la comunicación como se autodenomina, también podría reconocer que, además de las instituciones, construyen sentidos las comunidades. Las redes sociales en internet recuperan la interacción interpersonal en las que nacen el lenguaje y la sociedad, siempre amenazados por individualismos antiguos y modernos.

Antes de que la filosofía marcara los discursos con sellos dialécticos de aprobación o censura, pasaron muchos siglos en los que la retórica iba reuniendo conocimientos y experiencias. Como retórica digital sigue siendo un contenedor, muy ampliado, de técnicas para el buen decir y entender. Lo que nos hizo sapiens antes de la escritura puede cambiarnos muy profundamente con la vuelta del habla, en estos primeros compases del paleolítico digital -noolítico del sílice- como dice Pierre Lévy (2004).

Confessional | Pawel Kuczynski
Una retórica conectada, alimentada sólo a base de infografías por ejemplo, queda más floja que las normas y estilos de redacción en la sofística o escolástica de cualquier época. Si volvemos a competir en enseñar comunicación por fama y dinero, retro-aterrizamos en las primeras ciudades mediterráneas, ¡parada 5000 años atrás! Sólo con más aparatos. Unas técnicas de comunicación en una retórica digital 'de verdad', no son naturales pero sí pueden preceder a la escritura de hipertextos destacados. Saber y experimentar la comunicación en grupos locales y virtuales precede a la lectura y participación en los discursos protagonistas y políticamente correctos en internet. Desde las comunidades virtuales de cada una/o superamos géneros y formatos predefinidos por SMS, por las plataformas sociales en red... Debemos suponer que de modo parecido se formaron grupos y tribus paleolíticas. Vivimos en y de experiencias de comunicación primarias y terciarias, en la calle y en el móvil, ... Por estas conversaciones formamos y pertenecemos a los mundos y sociedades que construimos, como en las culturas orales prehistóricas.

El inmenso salto de la tribu paleolítica al público urbanita cada vez más y mass mediático -durante los cinco mil años desde las polis mediterráneas y siguientes-, esta evolución humana ha encerrado el caudal retórico ancestral en manuales y códigos institucionales, de quienes han controlado la escritura y las industrias culturales. Pero tan pública historia de la comunicación regulada sobre lo que se podía difundir, puede -y conviene que- recupere la amplitud de la conversación y del discurso abierto y social. Que también se nos llama usuario/as de internet en el sentido de usar como nos da la gana los cauces digitales con los que ampliamos nuestra conversación. 

Por encima de la estructura del texto o de las partis orationis (antología de citas sobre retórica) sobrevuela en la más completa retórica digital una esencial conexión con el auditorio (que suena hasta mal por parecerse a audiencia). No podemos estar retóricamente conectados sin comunicarnos nada entre ningunos. Como el texto histórico nunca tuvo garantizado su número de lectores, tampoco hay un e-interlocutor automático. Y en cambio notamos fervores masivos, como lo de esos amplios movimientos sociales conectados que nos muestran como en otro punto del globo se zancadillea la estatua de un tirano.

A diferencia de la dialéctica, la retórica no engancha con la precisión científica. Uno de sus objetivos, la reputación digital no sólo tiene que ver con exactitud. En los horizontes del habla -entre sus estrellas de referencia- destaca la sabiduría compartida. Por eso comprender no es explicar y no depende del estado de la ciencia o de la información. Interpretamos, encontramos sentido, gracias al contexto cultural, en ese marco - horizonte que arropa una conversación social abierta. En las culturas se notan diferencias, perspectivas de grupo que matizan los términos y los símbolos interpretados. Como en la historia de los imperios culturales suelen quedar relegadas, pero  numerosas, inmensas regiones... de hablas, de comunidades y de culturas diversas.

Banksy
Cuando una retórica comunal ensalza algunos ejemplos, además refuerza sus núcleos tribales en torno a algunas pasiones comunes. Metáforas y símbolos son los nuevos socio-KPI's (indicadores comunitarios, no de tráfico, influencia o venta), otros índices cruciales de la performance que crea o sostiene comunidades, 'dentro y fuera' de la red. El diálogo retórico, también el digital, termina en la persuasión, en el convencimiento y en el reconocimiento. Aparece la eficacia social de la mejor retórica, en los resultados personales y sociales del buen escuchar y decir. Dejan de ser asunto retórico, conversación del momento en el desarrollo personal o la construcción local que sedimentan.

Presentan particular interés las imágenes y los mejores ejemplos de la retórica digital, los tópicos y memes que se eligen y muestran en comunidades, bastante más allá de las fronteras de los grupos originarios. Este nomadismo de la imagen es asunto de iconología pero estas líneas ya han llegado demasiado lejos. Preguntaré por esas redes cómo seguir sobre esta cuestión de los núcleos visuales que articularon y articulan la conversación plural y conectada.

Para la dirección de reputación se precisa reflexionar, actualizar y desarrollar la competencia retórica:



Un texto de sencilla y agradable lectura por Dolors Reig para desarrollar la competencia retórica, también en redes sociales es Socionomía ¿vas a perderte la revolución digital? editado por Deusto

01 septiembre 2014

en los orígenes era el habla y estamos de vuelta a ella

A pesar de la trascendencia de la escritura para la Historia, no tiene por qué ser el habla menos rica. Desde miles de siglos antes de que acertáramos a construir un alfabeto, una escala para contar, u otra iconografía o alfabeto, la comunicación hablada se mostró eficaz y clave para la supervivencia y la inteligencia de la última de las especies homínidas, la nuestra.
Como repite Derrida en sus obras, gana la voz al escrito cerrado, tanto en directo como actualizada. Por esa asombrosa capacidad de transmitir y hacernos compartir símbolos. Por eso lo escrito imita y graba diálogos copiando la apariencia cercana de la conversación. Esta variedad de matices hablados en directo o retransmitido se encierra mal y de forma incompleta entre fronteras textuales, en los límites que tecnología e industria han puesto en los formatos escritos y televisivos.
Más importante es la diferencia con la escritura en su forma de ejercer autoridad y de animar a participar. Salvo en ceremonias y actos reglados, la conversación no cuenta con censor ni autoridad. Aceptado cierto pacto de conversación, salimos de una interioridad silenciosa con el paso de nuestra propia voz. 
Hay grandes obras no autoriales -colectivas en el mejor sentido- auténticos monumentos del procomún (cita de Lévy 1997) que la Historia no ha ocultado. Como también hay mucha pieza firmada, con intertextos previos y colaboraciones artesanales o de escuela, que los firmantes se han apropiado. El diálogo abierto revela las mejores competencias y especialidades retóricas que enriquecen lo coral, dentro de una gestión algo más compleja que la escritura solitaria y autorizada.
Además de rica y liberal, el habla es más espacial y sonora, mientras la escritura es más visual, lineal y temporal. Como dice Piscitelli, el hipertexto puede devolver al habla su importancia perdida. Si superamos el paréntesis escritural, los cinco siglos de gutemberismo enfocando la lectura, más allá de las industrias culturales redescubrimos la conversación abierta, plural, y en general sincrónica, con lo que la tecnología nos pone hoy a la mano. Todo un universo retórico, también digital (siguiente post), que puede y quizá convenga que cambie el orden de la comunicación y del aprendizaje establecidos.

Actualizo tras la sesión sobre este tema

Recomiendo contrastar estas ideas y construir notas propias sobre el espectro y la influencia del habla en la comunicación. En lo que conozco veo citas interesantes sobre habla y oralidad, sobre la cultura o sobre la sabiduría. Como las voy recogiendo según las leo las entradas contiguas proceden del mismo libro. Si no te interesa alguna orientación concreta salta a páginas/textos siguientes.

Para delimitar un investigación de comunicación, el campo de estudio, más expresivos que los enlaces en un periodo son la actividad y la conversación reciente sobre el fenómeno o asunto que se investiga. En investigación cualitativa, por ejemplo sobre una reputación a lo largo del tiempo, es necesario comparar entre periodos distintos para conseguir un sentido más completo de la estima y reconocimiento investigada.

El comunicólogo chileno Mauricio Tolosa, (@MAUtolosa), creador de la red Sitiocero, una comunidad de conversación ciudadana sobre la comunicación (página en facebook) publicó “Comunidades y redes sociales. El desplome de las pirámides” que puede situar en la recuperación de la oralidad y el paleolítico digital en que nos encontramos inmersos.