26 enero 2011

La universidad de la que hablamos en los cafés

Terminamos el semestre en el Master de investigación y termino una ronda de conversaciones con profesores de otras universidades. En los cafés hablamos de Bolonia. Noto escepticismo, porque vemos que la disculpa fácil de la crisis retrasa su implantación. No encuentro defensores convencidos; alguno habló como de algo que se veía venir en una universidad cada vez más separada de la calle y del empleo. Para varios colegas Bolonia supone una reducción de los ideales universitarios ¿hacia algo más realista? Uno de los catedráticos más reconocidos de mi área de conocimiento dudaba de que Ortega quisiera hoy matricularse en esta universidad.
Parece que intentamos acercar las retrasadas universidades europeas a las anglosajonas, con indicadores de eficiencia de la industria científica y sin los favores tributarios de esos Estados. Esta universidad empresa es algo afín a su modelo social y de empresa, pero se sale de una historia europea ahora considerada ineficiente. Se ha notado al discutir sobre las competencias. Hay debate más allá de las capacidades operativas y las prácticas.
Nos sorprende cómo la universidad pública cierra sus puertas a la carrera académica y a futuros profesores. Hoy las puertas que quedan, y tampoco fáciles, son las plazas en universidades privadas. Con menos deudas y un gasto más racional estos centros no dependen de componendas sindicales y políticas para definir sus estrategias y equipo de gobierno. ¿Van a seguir cambiando tanto las tornas? Porque en unos años el mapa universitario puede quedar como la oferta de la televisión: más de lo mismo.
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