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08 diciembre 2015

los debates sólo se abren cuando salen de los platós

Las redes sociales aportan conversación pública. Se nota en campaña electoral. La iconografía de las televisiones principales y de los grandes partidos políticos ya no puede controlar tanto la conversación pública. En el mismo visionado del debate se estaba expandiendo hacia interpretaciones no dirigidas, hablaban muy diferentes iconologías de una misma retransmisión.
Un debate entre candidatos a presidente se define como un diálogo entre visiones del mundo. Luego no es para tanto. Se discute mucho, se nota que algunos discursos se comparten en la mente de todos los candidatos. El contexto y telón de fondo de un debate electoral dice algo como que las cosas tienen que ser así. Que la modernidad y la civilización que nos hemos dado sólo se diferencia en la carga de impuestos que nos van a imponer. Unos mucho por cómo está la economía y otros sólo bastante porque tampoco vamos a salirnos del sistema. 
visualizar discursos y contextos
Se comparten discursos globales, como el económico, y silencios globales como las gran crisis de refugiados y medioambiental que empeoran. Si realmente coincidimos en que el planeta está en peligro ¿porqué debemos repetir costumbres tóxicas?
Además del macroeconómico, otros contextos se suelen considerar objetivos o fijos en este tipo de discursos: el institucional y el del cambio. En los debates unos se van y otros renuevan el sistema. En la casi una década de crisis está más que justificada la duda sobre la salud de nuestras instituciones. Como machotas y supervivientes están ahí las pensiones, el servicio de salud, la educación... Si los del discurso del cambio tuvieran proyectos tendríamos que ver cómo anticipan sus proyectos, si empezamos a compartir los símbolos que nos proponen. Proponer lo nuevo cuesta bastante más en un debate que defender la experiencia y haber hecho lo correcto. Por lo menos hay que intentar emocionar, abrir un poco los sentimientos para entre alguna luz de las posibilidades para las que cuentan con nosotros.
Las redes sociales han concretado tanta imprecisión, y se han cebado en los comprensibles errores. Completan los silencios y las ausencia menos justificadas. Detallan el buenismo en sus consecuencias para la vida de los barrios, de los ciudadanos de calle. No hay turnos tasados de palabra. Y la muchachada aprovecha hasta la última gota de imaginación memética. La sonrisa llega a carcajada en el acto sublime de recepción electoral televisada. A veces con pocos minutos de diferencia el arte del cartel y del vine llegan a contesta lo que la periodista no pregunta y el candidato calla. Conocemos la interpretación. Y como buenos críticos sabemos cuando es falsete y cuando no llega al Do prometido. 

23 marzo 2012

técnicas terroristas en el rentismo, obsoleto y casi ilegal, de la propiedad intelectual

en el ambiente que el lobby rentista de la propiedad intelectual está creando, el mismísimo Google lo tiene difícil. La estrategia de estos está siendo algo más que agresiva: exigiendo asaltos a sitios de referencia sin importarles, como hemos visto en Nueva Zelanda, que se cumplieran siquiera los requisitos jurídicos básicos, creando casos ejemplarizantes contra personas sin medios para enfrentarles legalmente o haciendo valer su monopolio legal genérico contra usos consuetudinarios tan arraigados como leerles cuentos en voz alta a los niños en las librerías.
El lobby de la propiedad intelectual ha impulsado durante estos años leyes a sabiendas de que resultanincómodas al marco jurídico garantista, que van contra la costumbre y el uso general y en definitiva que es muy difícil que sean aceptadas socialmente y casi imposible que sea vean cumplidas. Daba igual. Su estrategia está siendo reprimir al azar para generar terror social utilizando herramientas que presumen culpabilidad y permiten allanamientos sin fundamento previo. Eso tiene un nombre: «terrorismo».
El objetivo parece ser alcanzar la distopía de una sociedad atemorizada y permanentemente bajo sospechadonde nadie esté libre de rendir cuentas a los barones de la propiedad intelectual. Y es eso lo que Google teme. Porque en un ambiente de terror, con el estado capturado por los criterios de una industria sabe que no tiene otro sustento que el privilegio legal, y con toda la fuerza de la represión cayendo brutalmente a diestro y siniestro para defender los intereses de la industria del copyright, todos estamos en la lista de objetivos. Y el gigante californiano, no quiere ser víctima.
David de Ugarte (20-3-2012) Y Google enfrentó el terrorismo (post) El correo de las Indias

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